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Cómo planificar las clases (2) la conexión emocional

Imagen libe CC de pixabay.com
Segunda parte de la serie “Cómo planificar las clases”. Si en la primera parte hablé del mini esquema como centro de la explicación, ahora trato el momento anterior, es decir, las formas de captar la atención del alumno.


Cuando por inercia, he comenzando la clase con el desarrollo de contenidos, he tenido problemas.  Pude comprobar que en esos casos, con frecuencia, la clase no arrancaba o arrancaba mal. En cambio, cuando había establecido una conexión previa con los alumnos, desde el  principio de la sesión, superaba las emociones negativas de partida, captaba a los alumnos distraídos y generar interés sobre lo que vamos a tratar. Resumiendo:

 ¿Cómo conectamos con el alumno, es decir, cómo logramos captar y mantener la atención del alumno hasta terminar la explicación? 

Es importante destacar que el objetivo no es, simplemente, captar la atención del alumno de cualquier forma, eso es fácil, lo que pretendo es captar la atención del alumno y dirigir esta atención hacia la teoría, que es más complicado. Me baso en dos tipos de experiencias personales, primero, como es natural, mis experiencias en clase, y segundo, también ha sido importante mi experiencia como comercial, anterior a mi trabajo como docente. Para organizar estas ideas, he establecido una división en dos tipos de conexiones:
  • Conexión entre el profesor y el alumno. En este caso me refiero más a la forma que al contenido. Técnicas generales que facilitan esta conexión.
  • Conexión entre el alumno y los contenidos. En este caso me refiero a razonamientos concretos que establecen esta relación. 

Cómo conectar con el alumno 

Es difícil que el alumno conecte con los contenidos teóricos, si previamente no ha conectado contigo, es decir, está atento a lo que dices antes de entrar en materia. De forma totalmente arbitraria, he sintetizado cuatro formas de lograrlo: conexión visual (a través de tu presencia física), conexión indirecta (por medio de preguntas extra académicas) conexión emocional (contagio de emociones positivas) y conexión carismática (con un discurso seductor). Las explico a continuación.

Conexión visual o comunicación no verbal

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¿Cómo se capta la atención a los alumnos distraídos en otras cuestiones, incluso antes de hablar? propiciando la comunicación desde el primer momento, con con la comunicación no verbal.  Mirándoles, esperándoles de pie, cerca de la puerta o en un lugar central, intercambio de saludos al entrar, etc. Si esperas sentado en la mesa del profesor, preparando tus cosas, es más fácil que los alumnos mantengan la sensación de que aun no ha empezado la clase y que pueden seguir con sus cosas. Si tienes que preparar material, recursos, etc. es mejor que lo hagas después, aprovechando un momento en el que los alumnos estén haciendo alguna actividad autónoma.

Conexión verbal indirecta

Lo hacemos preguntando a  los alumnos sobre realidades o situaciones no vinculado directamente con la materia (por eso lo de indirecta). Incluso se puede plantear de forma individual, cuando sabemos que hay otros asuntos externos que afecta a alumnos concretos, interesándote por algún aspecto concreto .

Conexión emocional por contagio

¿Cómo se superan las emociones negativas de partida? Para impedir que las emociones negativas que los alumnos arrastran de antes, afloren en tu clase, lo mejor es neutralizarlas con emociones positivas como la seguridad y el buen humor:
  • Una actitud resolutiva, es decir, mostrar seguridad al hablar y actuar. La indecisión o el miedo, al generar emociones negativas, propician la desconexión, además es escusa perfecta para que el alumno disruptivo haga una demostración de fuerza. Dentro de este punto, incluyo la demostración de autoridad razonada, es decir, si no se controlan las acciones contrarias a las normas, para el alumno pierdes la condición de profesor "respetable" y no te prestará atención simplemente porque no te considera que te lo merezcas. Aquí hablo más sobre este punto.  
  • Una actitud positiva. Es decir, empezar con buen humor. Si unimos esto al efecto de contagio de emociones propiciamos el un buen ambiente en clase. Naturalmente esto pasa a la inversa, si el docente parte de un estrés, ansiedad, mal humor inicial, etc.  alimenta esa emoción a los alumnos y, sumado al sustrato emocional previo, propicia que afloraren en clase situaciones conflictivas. Desde mi punto de vista, lo que más influye a la hora de que una sesión sea exitosa es la actitud del docente. Si la actitud es buena, el resto de inconvenientes, errores, problemas que puedan surgir, se suelen resuelven satisfactoriamente.  

Conexión por el el discurso, con un discurso carismático, o seductor 


¿Cómo hablar para captar mejor la atención del alumnado? Una vez que hemos conectado con el alumno de alguna de las tres formas anteriores, nuestra propia forma de hablar nos permite mantener la conexión, independientemente de lo que estemos diciendo. Esto está en función de nuestra mayor o menor habilidad como oradores. En este punto, los mismos consejos generales que sirven para un conferenciante, sirven también para un docente, por ejemplo:
  • Preparación del material y la sesión. Si improvisas hay más posibilidades de que salga mal
  • Tener sintetizada la idea principal de la explicación, el eslogan, en nuestro caso la píldora de conocimientos.
  • Volumen adecuado, no muy bajo que no se oiga ni muy alto que te fastidie la garganta. 
  • Con rapidez, pero vocalizando, se escucha más rápido que se habla, por ello en bueno hablar un poco más rápido, pero sin que eso suponga una mala pronunciación. 
  • Con ritmo oscilante, es decir, no hablar plano, subir, bajar, usar la pausa, etc. Un discurso realizado con el mismo ritmo, cansa rápidamente, si además ese ritmo es lento, se hace soporífero.  
  • Con expresividad, apoyando el discurso en expresiones, gestos, movimientos, etc. 
Cuando el docente tiene una capacidad sobresaliente como orador, una lección magistral seductora puede enganchar al alumno incluso una sesión entera. Pero hay que ser realista, los que tenemos una capacidad oratoria más limitada (la mayoría), debemos acotar nuestras explicaciones magistrales.

Cómo conectar al alumno con la explicación teórica

Una vez que hemos establecido la conexión, hay que planear la sucesión de ideas relacionados que nos permita llegar al esquema conceptual o píldora de conocimientos de forma lógica. Para esto podemos empezar de varias formas, la que más me gusta es la que parte de elementos concretos de la realidad del alumno, también podemos partir de experiencias iniciales creadas para este fin, o narrar una anécdota personal. Luego podemos seguir relacionando ideas en el plano teórico y hacer participar al alumno para asegurarnos de que las relaciones son comprendidas.  Lo desarrollo a continuación:

Partiendo de su realidad. 


Partimos de algo inmediato y próximo a su realidad, para llegar a la teoría que queremos explicar, algún elemento que afecta a su vida cotidiana, de sus intereses, de su localidad, sus recuerdos, etc. Por ejemplo, tratar un tema de historia a partir de una película que han visto, tratar un tema de geografía a partir de elementos geográficos próximos a su localidad, etc. La relación más eficaz es aquella que parte de sus intereses personales, y la menos eficaz es aquella que parte de lo que recuerdan de lo que se hizo o dijo en clase en la sesión anterior. Ambas formas remiten a realidades de los alumnos (sus intereses o sus recuerdos) pero no tienen la mima fuerza de atracción.

Partiendo de una experiencia simultanea 

Podemos crear una experiencia en ese momento, que nos sirva de enganche y punto de partida desde el que enlazar ideas. Me refiero a experiencias que generen emociones, como por ejemplo:
  • Sorpresa. Empezar con algo que no se esperen, plantear afirmaciones chocantes o sorprendentes sobre lo que se va a explicar, con las que despertar interés por despejar la incógnita. Por ejemplo, preguntar cómo puede ser que el ejercito de Alejandro Magno ganara al ejercito de los persas, siendo muy inferior en número. 
  • Intriga. Empezando con un juego de palabra secreta u oculta tipo ahorcado. 
  • Novedad. Traer a clase un objeto, como la reproducción de un bifaz para hablar de la prehistoria. Empezar con una escena corta de una película. 
  • Intriga, sorpresa y novedad. Traer un objeto, pero ocultarlo y ofrecer pistas para ver si lo identifican. Avisar antes de la explicación, que en el esquema que se va a apuntar hay un error, a ver quién lo descubre primero. 
  • Humor. Visualizar una escena de la película "La loca historia del mundo" para empezar a hablar de la revolución francesa. 

Partiendo de una experiencia narrada 

Explicar una anécdota personal que permita establecer la relación con los contenidos. Las experiencias personales despiertan el interés del alumno. Si las experiencias personales la cuenta un alumno, tanto mejor.

Apoyándonos en las intervenciones del alumno

Las anteriores sugerencias nos servían para genera un punto de partida, a continuación, pasamos al plano teórico y vamos enlazando ideas hasta llegar a los contenidos que queremos exponer. Sin embargo es imprescindible mantener la comunicación con el alumno para confirmar que las relaciones son entendidas y que están siguiendo el razonamiento.  Hay que intercalar participación del alumno. Una forma sencilla es preguntándoles (técnica del positivo dinámico), o permitiendo valoraciones, dudas, preguntas sobre imágenes, preguntas sobre dibujo en la pizarra, etc.


Apoyándonos en los deberes del alumno

En muchas ocasiones, los deberes que se han mandado al alumno, pueden servir para vincular la explicación de un día con la explicación del otro. Cómo expliqué al final de la entrada sobre el miniesquema, siempre mando para casa una pregunta sobre el miniesquema de ese día, a partir de la respuesta de algunos alumnos al azar, puede ir introduciendo los conceptos del nuevo mini esquema. 

Siguiente paso

 Después de la conexión y la relación, toca la acción. de la que hablaré en la siguiente entrada. 



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