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Guerra Civil española

Recursos para el tema de la Guerra Civil española (1936-39): resúmenes, presentaciones, esquemas, vídeos y textos primarios. Los contenidos que aquí se desarrollan van a continuación del tema sobre la Segunda República española y antes del tema del franquismo. En la página principal de Historia de España tienes acceso a todos los temas. 

Sevilla 1936. Foto coloreada por Eugenio R

1. Causas y factores que influyen en el golpe


Aunque la causa directa del golpe de Estado fue la actuación de los militares que conspiraron contra la República, esta no hubiera tenido éxito sino llega a ser por otros factores/causas anteriores que actuaron como condiciones necesarias pero no concluyentes:  

ECONÓMICAS
 

Coyuntura desfavorable por la crisis del 29. Aún se notaban los efectos de la crisis mundial y las exportaciones no se recuperaban. Al bajar los beneficios empresariales se producían despidos y el movimiento obrero respondía con huelgas. Además la participación en el gobierno de personas socialistas, generó miedo en los grandes inversores que trasladaron sus capitales a otros países, es decir, hubo fuga de capitales.  A pesar de ello la economía se iba recuperando lentamente. 

SOCIALES 

La república contó con la oposición del movimiento obrero y sufrió continuas revueltas sociales iniciadas por el movimiento obrero y campesino. Aunque los socialistas del PSOE participaron en los gobiernos republicanos, el principal sindicato no era la UGT (socialista) sino la CNT y estos por su ideología anarcosindicalista no aceptaban el sistema republicano y convocaban continuas huelgas. Con frecuencia las huelgas eran reprimidas con violencia y las posiciones se hacían más irreconciliables. Esto generó una permanente sensación de inestabilidad que perjudicó a los gobiernos republicanos. Aunque cuando empezó la Guerra Civil y llegaron las noticias sobre los fusilamientos de sindicalistas por los militares, la CNT dejó de luchar contra los gobiernos republicanos y se unieron a él en contra de los militares golpistas.

Los grupos sociales privilegiados también se mostraron contrarios a una república porque sus reformas afectaban a sus intereses: 
  • La oligarquía rural o terratenientes, temerosos por el reparto de tierras. Temor que se ha incrementado desde que el Frente Popular llegó al poder y es permisivo con las ocupaciones de tierras ilegales.   
  • La oligarquía industrial temerosa por la entrada en el gobierno de miembros del PSOE, lo que podría significar un aumento de los salarios o la reducción de la jornada laboral y por tanto una pérdida de beneficios.
  • Miembros de la Iglesia que, ante la pérdida de sus privilegios, refuerzan su alianza con sectores oligárquicos. Por primera vez miembros de la Iglesia participan en la formación de un partido político: Acción Popular . Los católicos españoles tienen el ejemplo de los pactos que ha realizado el papa con la Italia fascista y los obispos alemanes con el gobierno nazi. Cuando se produzca la sublevación la identificación de la Iglesia con los militares sublevados llegó hasta el punto de calificar la sublevación como "cruzada" . Igualmente muchos milicianos  republicanos anticlericales realizaron esta identificación y justificaban el asesinato de religiosos al considerar que forman parte del bando sublevado.    
  • Militares descontentos  por razones personales (ascensos, reparto de mando, salarios, etc) y por razones ideológicas, les parece un riesgo para la unidad de España la existencia de los estatutos de autonomía. El historiador Julio Aróstegui  [1]  destaca el protagonismo en el golpe de los militares africanistas, a los que considera desconectados de la realidad social y de los problemas de los españoles. 
    Foto coloreada por Eugenio R

    POLÍTICAS 

    Polarización ideológica que se manifestó en el deterioro del orden público

    Por un lado una derecha antirrepublicana que simpatizaba con el fascismo que en esa época ya gobernaba en la mayor parte de Europa. Además en esos países han llegado al poder con el apoyo de los partidos de la derecha, lo que determina la posición de la izquierda.

    Por otro lado la izquierda anarcosindicalista que rechazan el juego parlamentario y que aumentan su apoyo a medida que las clases bajas y trabajadoras se van frustrando por la lentitud de las reformas. Esto influye también en el PSOEque para rivalizar con los anarquistas se hace más radical en su discurso. Una parte del PSOE encabezada por Largo Caballero y sus seguidores irán radicalizándose con el paso del tiempo y hablan menos de reformas y más de revolución, aunque en la práctica mantenían la mismas propuestas reformistas.
     
    El centro ocupado por los republicanos de izquierda y derecha va perdiendo peso y  puesto que no puede pactar con la derecha antirrepublicana sólo les queda el PSOE, por lo tanto se ven perjudicados cuando este partido hace su giro hacia mayor radicalismo.  

    Incompetencia del último gobierno de la República. El gobierno republicano sabia que se estaba fraguando un golpe de Estado y sabia quienes eran casi todos los conspiradores, pero se quedó corto en las medidas que tomó. Se limitó a cambiar de destino a los militares implicados. Fue un exceso de auto-confianza para evitar enemistarse con el ejército.

    Esta división se trasladó al propio ejército en dos grupos: los que están dispuestos a sublevarse contra la República y los que se mantienen leales a la legalidad.  


    IDEOLÓGICAS 

    El historiador Enrique Moradiellos destaca la normalización de la violencia [2] entre los grupos más extremos. Tanto carlistas, falangistas, integristas católicos, socialistas revolucionarios, anarquistas y comunistas veían legítimo el uso de la violencia. 

    Enfrentamiento ideológico. El historiador hispanista Raymond Carr [3]  lo resume en una frase: "enfrentamiento de dos entusiasmos". Tanto los sublevados como los defensores de la república presentan su enfrentamiento como una lucha entre valores incompatibles, por eso hablaban de  "las dos Españas":  
    • - Desde la derecha: patriotas y temerosos de Dios, "nacionales" contra los "rojos" : bolcheviques ateos, separatistas, etc. - 
    • Desde la izquierda: partidarios de la libertad y de los derechos de los trabajadores contra fascistas/nazis.  Desde ese momento la se da anomalía que en España para la izquierda el patriotismo español quedará ligado a la derecha. 
    Sin embargo las alianzas que forjaron estos bloques fue coyuntural. Los movimientos revolucionarios como anarquistas o comunistas habían estado contra los reformistas (republicanos y socialistas) durante la mayor parte de la República. Se unieron frente a un enemigo común, los reaccionarios


    Tercio de requetés. Foto coloreada por Eugenio R

    2. La conspiración  

    Conspiración es como se llama a las reuniones y planes secretos que se hicieron para organizar el el golpe y acabar con la República. Hubo dos grupos de conspiradores: civiles monárquicos y católicos por un lado que conspiran desde comienzo de la República y por otro lado los militares que conspiran desde la victoria del Frente Popular. Los primeros se subordinaron a los segundos.

    Conspiración civil [4] de los sectores privilegiados. La República contó con la oposición de sectores sociales privilegiados muy influyentes que conspiraban contra la república desde el primer momento, la llamada conspiración o trama  civil ya que no estaba dirigida por militares. Desde que se proclamó la República en 1931, un grupo de personas de la clase alta (empresarios y aristócratas) de ideología monárquica se van reuniendo para ver cómo derrocar a la república y restaurar una monarquía (alfonsina o carlista) de tipo fascista como la italiana, es decir, conspiraban para dar un golpe de Estado. Buscan apoyos internacionales y desde 1932 negocian con la Italia fascista. Finalmente en 1934 consiguieron un acuerdo para el suministro de armas. Entre conspiradores de la trama civil están el político Calvo Sotelo, el aristócrata Juan Ignacio Luca de Tena que dirige el ABC: y el banquero Juan March que proporcionaba el dinero para las armas. Alfonso XIII desde su exilio en Roma también proporcionó dinero apoyo a los conspiradores de la trama civil primero y a los militares sublevados después. 

    Conspiración militarDesde abril el general Mola (conocido con el nombre en clave de "el director") dirige discretamente la conspiración militar poniéndose en contacto con otros generales para organizar un golpe de Estado. Según su plan, el poder supremo del nuevo Estado sería para el general Sanjurjo (en ese momento exiliado en Portugal) que se convertiría en dictador. Las intenciones de Mola era fusilar a todos los que se opongan al golpe, sobre todo dirigentes políticos y sindicales [5]. Consiguió el apoyo de los militares de la UME (Godet, Fanjul), de generales considerados pro-republicanos como Cabanellas o Queipo de Llano, Francisco Franco no se decidió hasta el último momento porque se llevaba mal con Sanjurjo, pero finalmente también se unió para no quedarse aislado. Para obtener el dinero necesario se puso en contacto con la trama civil (que ya existía desde 1931), concretamente con el director del ABC Juan Ignacio Luca de Tena que (su corresponsal del ABC en Londres contrató el avión que transportó a Franco desde Canarias) y con la CEDA que entregó sus fondos electorales. En lo sucesivo la trama civil se subordina a la militar. Además informó y consiguió el apoyo al golpe Estado de Calvo Sotelo, de los carlistas con sus milicias armadas (los requetés) y de los falangistas de José Antonio Primo de Rivera. Aunque este último tardó en apoyar el golpe de Mola ya que quería que la Falange tuviera más protagonismo y acceder a algún cargo político. A finales de junio decidió apoyar el golpe aunque  no se accedieron a sus peticiones. Cuando Azaña se enteró de la conspiración cambió de destino a los militares implicados descubiertos y les subordinó a generales de su confianza: Mola a Navarra, Franco a Canarias y Goded a Baleares y Fanjul destituido y sin mando de tropas. Mola fue atrasando la fecha de estallido del golpe intentando reunir más apoyos porque no tenía claro el éxito de su plan.
    • Asesinato de Calvo Sotelo y escalada de la tensión. Hubo enfrentamientos violentos entre grupos radicales de los partidos por lo que hubo varios asesinatos políticos. Los más destacados fueron el asesinato del teniente Castillo de la Guardia de Asalto, conocido defensor de la República y el asesinato de Calvo Sotelo (el día 13) por parte de compañeros de Castillo como venganza. Tal y como había programado la trama civil, se hizo una fuerte campaña en los periódicos de la derecha para aumentar la crispación y crear un clima social favorable al golpe de Mola. 
    General Mola. Foto coloreada por Eugenio R


    3. El golpe  

    El golpe de julio del 36 o "alzamiento nacional". Finalmente se decidió empezar el golpe el 17 de julio y el Protectorado de Marruecos y el 18 en el resto de España. En un primer momento el golpe se hace contra el gobierno del Frente Popular, no contra la República. Aunque algunos generales son monárquicos, casi todos los generales sublevados han tenido cargos de designación política durante la república. El éxito o el fracaso de los golpistas depende de varios factores:
    • La lealtad o no de las autoridades militares en cada región 
    • La rapidez de movimiento de los conspiradores para anular la reacción de los leales 
    • La movilización de los civiles que en muchas ciudades impidieron el éxito de los golpistas
      Gobierno de Martínez Barrio. El día 18 por la noche, al enterarse de la sublevación, Azaña destituye a Casares Quiroga y nombra jefe de gobierno a Martínez Barrio (de UR, republicano de centro) que es amigo de Mola y anuncia un nuevo gobierno de centro sin socialistas, ni comunistas, ni libertarios (anarquistas). Como es amigo de Mola confía convencerle para que renuncia al golpe y apoye su gobierno. Hablan por teléfono pero Mola no acepta. Así que Martínez Barrio dimite por la mañana del día 19. Solo ha estado una noche en el poder. Le sustituye José Giral (IR).

      Milicias. Los afiliados de los sindicatos y de los partidos que se armaron para defender a la República de los miliares sublevados. Primero se concentraron a la puerta de comisarías y cuarteles exigiendo la entrega de armas para enfrentarse a los militares sublevados. El jefe de gobierno José Giral, impotente ante la goteo de nuevos cuarteles sublevados en Madrid, Barcelona y otras ciudades, decidió  entregar armas a los civiles (milicias) el mismo día 19.  Las milicias evitaron que cayeran en manos de los sublevados muchas ciudades. El gobierno republicano, traicionado por muchos generales de su confianza, decide disolver legalmente al ejército para evitar que los oficiales cambien de bando y crean uno nuevo a partir de las milicias
        Barcelona, julio de 1936. Foto coloreada por Eugenio R

        Los generales golpistas encarcelaron o fusilaron a los generales leales de sus cuarteles (a los que estaban subordinados) y decretaron el estado de Guerra en su zona de control. La sublevación tuvo éxito en los territorios de Canarias, Franco se desplazó al protectorado de Marruecos y que había sido controlado por Yagüe, Galicia, Baleares, Castilla y León, Navarra con Mola, Aragón y en parte de Andalucía por la intervención de Queipo de Llano. La movilización popular hace que el general Fanjul fracase en Madrid y el general Goded fracase en Barcelona. En agosto los militares sublevados decidieron cambiar la bandera tricolor por la rojigualda y en febrero de 1938 Franco cambió el escudo añadiendo el águila de San Juan. José Antonio Primo de Rivera estaba en la prisión en Alicante por tenencia de armas cuando empezó el golpe y fue fusilado como traidor por su apoyo a los golpistas.

        4. La guerra: distribución de fuerzas y territorios


        Con fracaso parcial del golpe de Estado dio comienzo de la Guerra Civil. 
        Como el golpe de Estado planificado por el general Mola no tuvo éxito en todo el territorio español, empezó la Guerra Civil entre las autoridades de las dos zonas. Por lo tanto la Guerra Civil es el resultado del fracaso parcial del golpe de Estado.  

        Distribución de fuerzas. Los golpistas triunfaron solo en media España y en la otra media no, por eso comenzó la guerra civil entre ambos bandos. La distribución aproximada de fuerzas es la siguiente: en la Península los golpistas tienen menos fuerzas porque cuentan con 45.000 militares y 30.000 policías (75 mil) mientras que la república dispone de 55.000 militares, 35.000 policías y miles de voluntarios (más de 100 mil).  La aviación y la flota casi toda permaneció leal a la república, cuando los oficiales se sublevaron, los marineros se amotinaron.  Pero el ejército más preparado y formado era el de el protectorado y acabó en manos de los golpistas, por lo que suman 50.000 militares experimentados con los regulares (con mercenarios marroquíes) y la legión. [6]




        Distribución territorial. La zona dominada por los golpistas es sobre todo rural agrícola, las principales zonas industriales y urbanas quedan en manos de la república. 

        Distribución de recursos. El Banco de España queda en manos del gobierno, por lo tanto tienen el oro necesario para comprar los recursos que necesiten. Los recursos iban a venir sobre todo desde Francia, donde también gobernaba el Frente Popular (coalición de republicanos, socialistas y comunistas). Los golpistas cuentan con el dinero proporcionado por los oligarcas que les apoyan, sobre todo el banquero Juan March, y con el apoyo que ya tienen garantizado de la Italia fascista.


        Mapa se los primeros momentos del golpe de Estado de Víctor Hurtado - Hurtado, Víctor (2011) La sublevación, Edicions DAU ISBN: 978-84-936625-6-1. Imagen enviada por correo electrónico por Ton Barnils, de Edicions DAU, con permiso del autor y bajo licencia CC-BY-SA., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18148643 

        Franco y Mola en Burgos. Foto coloreada por Eugenio R


        5. Intervención internacional en la Guerra Civil


        Comité de No-intervención. Nombre del comité que creó Reino Unido  para que supervisar que nadie interviniera en la Guerra Civil española. Reino Unido convenció a Francia y ninguna ayudó a la república para no provocar a Hitler y evitar así el estallido de una nueva guerra mundial. Esto perjudicó solo a la república ya que, aunque contaba con fondos económicos no pudo comprar armas a ninguna democracia. En cambio Italia, Alemania y Portugal (donde gobernaba el dictador fascista Salazar), aunque firmaron el acuerdo de no intervención, no cumplieron con lo firmado y apoyaron al bando sublevado ofreciendo crédito (préstamos) y mandando suministros militares y soldados.
        • Cuerpo de Tropas Voluntarias italianas ejército de 80.000 soldados que mandó Italia, con de aviones y tanques. Además su flota apoyaba a la de Franco. 
        • Legión Cóndor fue el ejército que mandó Alemania de 15.000 soldados y 600 aviones modernos. Además enviaron tanques y combustible. En esta guerra Alemania probó su artillería, sus aviones y sus tanques. Aprendieron que los bombarderos eran muy vulnerables a los ataques con cazas y que sus tanques (Panzer I) son inferiores a los rusos que son más pesados. En función de estos aprendizajes en la futura invasión de Polonía usaron solo Panzer II y Panzer III  [7].
        • Viriatos. Ejército de 10.000 voluntarios que envió Portugal. Además dio apoyo logístico (para el transporte). 
          • Además de los países, hubo empresas de los Estados Unidos y de Reino Unido que llegaron a acuerdos con los militares sublevados y les entregaron a crédito combustible y otros recursos. La principal fue Texaco
          • La URSS o Unión Soviética (hoy Rusia), fue el único país que estuvo dispuesto a ayudar a la república mandando aviones y tanques. Pero como Italia había bloqueado el Mediterráneo y Alemania el Atlántico, la ayuda rusa llegaba con dificultad. Además, al ser el único proveedor, la URSS pudo exigir las condiciones de pago: se realizó por adelantado y en forma de oro. A la República no le quedó más remedio que aceptarlo. Los rusos confirmaron que sus tanques pesados son los más eficaces, así que buscaron formas de mejorar la velocidad [8].  
          • Voluntarios de la Brigadas internacionales. Los partidos comunistas organizaron el reclutamiento de voluntarios en los países europeos que no eran fascistas, en América y en Australia. Consiguieron mandar a España a 40.000 brigadistas




            6. Etapas de la guerra


            Etapas de la guerra. 
            Entre los sublevados, que se llamaron a si mismos bando nacional, y los leales a la república, en lo sucesivo bando republicano
              1. Hasta septiembre 1936. Guerra de columnas.  
              2. Hasta mayo de 1937. Las batallas de Madrid 
              3. Hasta octubre de 1937. La campaña del norte
              4. Durante 1938. La marcha al Mediterráneo y la Batalla del Ebro. 
              5. Hasta marzo 1939. Final de la guerra. 
            1. Guerra de columnas (1936). 

            Guerra de columnas. Se llama así porque los ejércitos se mueven en columnas (filas de soldados y vehículos) hasta encontrarse con el enemigo, en ese momento se despliegan y atacan. En los primeros meses estos fueron los principales movimientos de tropas: 
            • Desde Pamplona el general Mola intenta llegar a Madrid por el norte, por la sierra de Guadarrama y Somosierra, pero es frenado por las milicias.
            • Desde el Protectorado de Marruecos, Franco traslada al ejército de África a Andalucía con ayuda de la aviación alemana. El ejército de África está formado por la Legión y, sobre todo, por los Regulares: ejército formado con mercenarios marroquíes famosos por su brutalidad.  Queipo de Llano conquistó Andalucía con la ayuda del ejército italiano y a continuación Franco manda a sus tropas con Yagüe a la conquista Extremadura. De esta forma mantiene el contacto con la frontera de Portugal, cuyo dictador le estaba ayudando y era más fácil obtener provisiones. 
            • De Extremadura van a Toledo donde estaba resistiendo el general Moscardó en el Alcázar. De Toledo a Madrid, donde son frenados por las milicias.  
            • Desde Barcelona el anarquista Durruti convertido en comandante, organiza una columna de milicianos para conquistar Zaragoza pero es frenado antes de llegar. 

              Milicianos en Huesca. Foto de Alec Wainman coloreada por Eugenio R

              Septiembre: unificación del mando en el bando sublevado.  Sanjurjo murió en accidente un de avión el 20 de julio, quedando descabezado el bando sublevado. Los generales que tomaran el poder en las ciudades importantes tendrían más peso, pero los generales Fanjul y Goded fracasaron en Barcelona y Madrid y fueron fusilados. Mola era un general de rango inferior (general de brigada), así que no podía mandar sobre generales superiores (de división). Queipo de Llano había sido famoso por su defensa de la República, por lo que era visto con recelo por sus compañeros.  Tras la muerte de Sanjurjo el poder quedó en  manos de una junta Junta de Defensa Nacional, un consejo formado por todos los generales sublevados. Como las comunicaciones eran complicadas, se consideró necesario nombrar un mando único que dirigiera las operaciones militares. En septiembre se reunieron en reunieron en Salamanca y decidieron nombrar a Franco jefe de gobierno con todos los poderes: jefe del Estado, jefe del gobierno y jefe del ejército. La razón es que Francisco Franco tenía prestigio, dirigía el ejército de África (el más poderoso con diferencia)  y además era el interlocutor de los alemanes (la ayuda de Alemania llegaba a través de Franco). Adoptó el título de generalísimo y el saludo fascista
              • Junta de Defensa Nacional. Consejo formado por todos los generales sublevados durante los primeros meses de la guerra. Lo presidia el general Cabanellas por ser el de mayor edad, pero en la práctica cada general actuaba por su cuenta. Tuvo el mando hasta que decidió nombrar a un mando único: Franco.
              • Generalísimo. Título que adoptó el general Franco cuando se convirtió en mando único de los militares sublevados. Lo de adoptar títulos enaltecedores es una práctica habitual del fascismo ya que no les gusta el término presidente (ligado a un sistema democrático) ni el de dictador (despectivo). Por eso Mussolini es el duce (guía) y Hitler el es el furer (líder) 

              Después de un bombardeo italiano en Valencia un grupo de mujeres van a entrar en la morgue (depósito de cadáveres) para comprobar si entre los fallecidos se encuentra alguno de sus seres queridos ya que no los localizan o para recoger sus cadáveres. Imagen de la fotógrafa Gerda Taro 



              Septiembre: cambio en el gobierno republicano. La importancia que han tenido las milicias para salvar Madrid, favorece la ascensión del socialista Francisco Largo Caballero que sustituye a José Giral (IR). En su gobierno integra a ministros de lCNT (anarquistas) como García Oliver o Federica Montseny (primera ministra en la historia de España) y del PCE (comunistas) ya que en ese momento la URSS es el único país que está ayudando a la República.   


              Miliciana en Barcelona. Foto coloreada por Jonas Johnson https://twitter.com/TheLonelyArt


              2. Las batallas de Madrid (desde septiembre del 36 hasta mayo del 37)Conjunto de batallas que tuvieron lugar en torno a Madrid a finales del 36 e inicios del 37. Fueron tres intentos del ejército sublevado/nacional de conquistar Madrid pero fueron frenados por el ejército republicano dirigido por el general Miaja y el general Vicente Rojo, el gobierno se había trasladado a Valencia. Mientras se luchaba en la batalla de Madrid, el ejército italiano y el sublevado a las órdenes de Queipo de Llano conquistaron Málaga. Las tres batallas por Madrid fueron: 
              1. Primero por el sur, por la ciudad universitaria, donde muere el anarquista Durruti
              2. Luego lo intentaron por el oeste, por la carretera de la Coruña
              3. Después lo intentaron por el suroeste en la batalla de Jarama
              4. Y por último en la batalla de Guadalajara el ejército italiano de voluntarios lo intentó por el noreste. 
              Texto de la portada del ABC de la República




              Quinto regimiento. Los milicianos madrileños voluntarios se encuadraron en un nuevo regimiento (en torno a mil militares) llamado el Quinto Regimiento de milicias populares. Estaba dirigido por miembros del partido comunista.

                3. La campaña del norte (hasta octubre del 37)La imposibilidad de tomar Madrid, llevó a Franco a cambiar de estrategia y desvió sus tropas al norte y junto con el ejército italiano y la aviación alemana, comenzó la conquista de Asturias, Cantabria y País Vasco que aún estaban en manos de la República. Para aliviar la presión en el frente (zona de lucha) norte, la República realizó dos ataques en otras zonas: en Madrid (batalla de Brunete) y en Aragón (batalla de Belchite, localidad que conserva las ruinas de esa batalla). En ambas participó el miliciano convertido en comandante Juan Modesto. Pero las tropas de Franco resistieron las contraofensivas republicanas y los republicanos no pudieron evitar la conquista del norte.  En esta campaña tiene lugar el famoso bombardeo de la localidad de Guernica inmortalizado en el cuadro de Picasso que se mostró en la exposición universal de París de  ese año. Bilbao fue conquistado a pesar de la construcción de la red de fortificaciones y búnkeres en las montañas que rodeaban la ciudad llamado "cinturón de hierro".
                • Debate historiográfico. [9] La decisión de Franco de renunciar a tomar Madrid y desplazar sus tropas a frentes menores se ha interpretado por algunos historiadores como una decisión deliberada para alagar la guerra y así tener más tiempo para acabar con la oposición a su régimen, la idea es que si los defensores de la república mueren en combate ya no hace falta fusilarlos.   
                • Sucesos de mayo 1937 en Barcelona. Enfrentamiento armado entre los anarquistas y los comunistas del POUM (anti-estalinistas) contra los comunistas del PCE que se habían aliado a los republicanos de ERC. Finalmente los anarquistas y el POUM fueron derrotados y expulsados del poder en Cataluña. Este enfrentamiento interno tuvo un gran impacto emocional en todo el territorio. 
                • Cinturón de hierro. Nombre de la red de fortificaciones que se construyó en las montañas que rodean Bilbao. No sirvió porque el diseñador se cambió de bando y les dijo a los militares franquistas cuáles eran los puntos débiles. Así que la ciudad fue conquistada en junio en pocos días.  
                • Pacto de SantoñaAcuerdo secreto firmado por el ejército italiano y por dirigentes del PNV por el que los militares vascos republicanos se rendían a los italianos a cambio de que se les permita exiliarse. Esto lo hicieron a espaldas del gobierno republicano y de Franco. El motivo fue que las tropas franquistas ya habían conquistado casi todo el País Vasco y los vascos no quisieron seguir luchando para la República. Sacerdotes del Vaticano hicieron de intermediarios. Fue un duro golpe para la República ya que se abrieron brechas en el frente y el ejército franquista pudo conquistar rápidamente el territorio del norte de España. En un primer momento se respetó lo acordado, pero cuando Franco se enteró lo impidió, encerrando a los militares vascos.
                Foto coloreada por Eugenio R



                 4. La marcha al Mediterráneo y la batalla del Ebro (1937-1938)

                Gobierno de Negrín.
                 En mayo de 1937 cae el gobierno de Largo Caballero por la evolución de la guerra y por los sucesos de mayo de Barcelona y se forma uno nuevo presidido por Negrín, un socialista canario de talante moderado que quita a los ministros anarquistas y aumenta el peso de los comunistas. Esto se debió a la importancia cada vez mayor de la ayuda soviética. Su objetivo es conseguir enlazar la Guerra Civil con la guerra mundial que estaba a punto de estallar por la actitud de Hitler. Trasladó al gobierno a Barcelona

                Trece puntos de Negrín. En abril Negrín ofrece a Franco un acuerdo de paz basado en 13 puntos, a final de año lo redujo a 3. Negrín ofrecía amnistía a cambio de preservar la democracia. Franco ni respondió. 

                Ejército Popular de la República (EPR) es el  nombre que recibe el ejército republicano desde el comienzo de la guerra. Negrín  lo reorganiza la estructura integrando a las milicias armadas en la estructura jerárquica del ejército. De esta forma consigue más eficacia, ya que antes las milicias actuaban de forma autónoma en muchos casos. 


                Juan Negrín (de blanco) con Indalecio Prieto y el general Vicente Rojo  (foto: Fundación Juan Negrín)

                  4. Durante 1938. La marcha al Mediterráneo y la Batalla del Ebro. Después de conquistar el norte, el ejército "nacional" se desplazó a Aragón
                  • Batalla de Teruel el ejército republicano conquista Teruel (única capital de provincia que conquistó durante la guerra) pero a  continuación el ejército "nacional la recupera  y siguió avanzando hacia el Mediterráneo. 
                  • Batalla de Alfambra. Desde Teruel el ejército "nacional" se mueve y rompe las líneas republicanas en el río Alfambra. Después de esto llegaron al Mediterráneo por la zona de Vinaroz, dividiendo así el territorio republicano en dos. 
                  • Batalla del Ebro (2ª mitad de 1938). Fue la batalla que movilizó más soldados de la guerra. El general Vicente Rojo concentró todas sus reservas (ejércitos en la retaguardia) y movilizó cerca de 100.000 soldados. Bajo las órdenes de Juan Modesto, el ejército cruzó el Ebro y lograron hacer retroceder al ejército de Franco. Tuvo una intervención destacada el comandante Líster, de origen miliciano. La intervención masiva de la aviación italiana y alemana hicieron fracasar la ofensiva. 
                    • Acuerdos de Munich (septiembre del 38). En esa ciudad alemana los gobiernos de Francia Reino Unido pactaron con Hitler y de esa forma se acabó la posibilidad de conseguir la ayuda de las democracias enlazando la guerra civil española con la guerra mundial.   

                    Huyendo de un bombardeo. Foto coloreada por Eugenio R

                     5. El final de la Guerra: conquista de Cataluña y golpe de Casado. 

                    Conquista de Cataluña. Agotado el ejército republicano en la batalla del Ebro y bloqueados los últimos suministros soviéticos por la flota italiana, el ejército de Franco conquistó fácilmente Cataluña y en enero ocupa Barcelona. Las Cortes se reúnen por última vez en Gerona y proponen la paz y un referéndum, Franco responde con la ley de Responsabilidades Políticas, ley de efectos retroactivos por la se persigue y condena a los que hayan apoyado a la república. Todos los países, incluidas las democracias, asumen que la guerra está decidida y reconocen al gobierno de Franco (le envían sus diplomáticos).  El gobierno, junto con cerca de 450.000 españoles, pasaron la frontera y se refugiaron en Francia como exiliados. Allí los franceses los encerraron en campos de refugiados. Azaña realiza su último discurso en el que pide a Franco que acepta la reconciliación. 

                    Ley de Responsabilidades Políticas. Franco no sólo rechazó el ofrecimiento de Azaña, sino que además decretó la ley de Responsabilidades Política en febrero de 1939. Con esta ley se condena a todo aquel que se haya opuesto al "Movimiento Nacional" (sublevación) ya sea activamente o pasivamente y también se persigue a aquel que haya contribuido a la subversión (refiriéndose a aquella que se hace desde la izquierda) desde 1934, es decir, es una ley con efectos retroactivos.  

                    Golpe de Casado. En marzo el coronel republicano Casado con el apoyo de personas relevantes como  Besteiro (líder histórico del PSOE) y Cipriano Mena (coronel anarquista) realiza un golpe de Estado en la zona republicana con el fin de destituir a Negrin y arrestar a todos los altos cargos comunistas. Su intención era poder a continuación pactar la rendición con Franco en condiciones ventajosas y preservar su posición en el ejército. Franco ni responde. 

                    Stanbrook. Nombre del buque que  recogió a los últimos refugiados que huían de la represión del ejército "nacional" en la última ciudad que fue conquistada: Alicante

                    El 1 de abril de 1939 se produce el último parte de guerra. 

                    Buque Stanbrook con los últimos refugiados que pueden huir de España


                    7. Evolución de cada bando durante la guerra.

                    ...
                    E-12 Compara la evolución política y la situación económica de los dos bandos durante la guerra.  (7.7. de la 351 y 362 y 363) 
                      ECONÓMICAS 

                      Al principio de la guerra las zonas donde tienen éxito los militares sublevados son rurales y con menos población, por lo  tanto tendrán reservas de alimento. En cambio en la zona republicana estaban las ciudades más habitadas y disponía de menos zonas agrícolas, por lo tanto había escasez. Por eso desde 1937 el gobierno de Largo Caballero tuvo que implantar el racionamiento (reparto de comida por parte del Estado) . En cambio en el bando "nacional" no hubo racionamiento hasta después de la guerra (1939-1952).
                      Aunque la República conservaba el Banco Central y su reserva de oro, como sufrió el boicot (no le permitían ni comprar ni vender) de los países democráticos (acuerdo de no intervención), no pudo aprovecharse de esa ventaja. Únicamente pudo comprar material de guerra a la URSS que llegaba muy lentamente debido al bloqueo de las flotas italianas, alemana y de Franco.  
                      Aunque el bando "nacional" tenía muchos menos recursos financieros (menos dinero), tuvo a su disposición gran cantidad de materiales de guerra que le enviaban italianos y alemanes y de petróleo de las empresas de EEUU y de Reino Unido que podrían pagar después, es decir, era ayuda en forma de crédito. 

                      Rendición de milicianos en Somosierra julio 1936. Foto coloreada por Eugenio R



                      SOCIALES
                        En la zona republicana los obreros se movilizan para defender a la república y cómo el gobierno republicano perdió el control, se persiguió y se fusiló a miembros de la oligarquía (terratenientes y oligarquía industrial) y de la Iglesia simplemente por serlo, hayan apoyado o no a los golpistas. 

                        En la zona "nacional" la oligarquía y la Iglesia apoyó a los militares sublevados y ocuparon los cargos de responsabilidad. Los dirigentes de los movimientos campesinos y obreros son fusilados simplemente por serlo, hayan participado o no en la guerra. 


                        Fuente wikipedia: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=75214857 autor: FDRMRZUSA- CC BY-SA 4.0. 
                        Mapa 

                        POLÍTICAS
                          El bando "nacional" tuvo desde muy pronto un mando unificado. Aunque en un primer momento hubo una Junta de Defensa Nacional (un grupo de personas) presidida por el general Miguel Cabanellas (por ser el mayor), desde octubre de 1936 la junta se disolvió y todos los poderes se concentran en manos de Franco. La junta suspendió la Constitución, la legislación e ilegalizó a los partidos. 

                          En el bando republicano el poder estuvo dividido. Se crearon muchos comités llamados comités revolucionarios, formados por miembros de partidos y sindicatos que actuaban por su cuenta. De forma que en  el bando republicano hay múltiples centros de poder: el gobierno de la república y el de los comités. La manifestación más clara fue la lucha armada que hubo entre grupos políticos en los sucesos de Barcelona (véase explicación arriba).  El gobierno republicano fue recuperando el poder primero con Largo, pero sobre todo con Negrín, en cuyo gobierno prácticamente desaparecen. Con Negrín el PCE (comunistas partidarios de Stalin)  tuvo más influencia porque la URSS, que era el único país que ayudó a la República, presionó en ese sentido. Gracias a ello los comunistas del PCE persiguieron y acabaron con los comunistas del POUM, incluso fusilaron a su dirigente Andreu Nin. 

                          CULTURALES
                            Debate interno en zona republicana: guerra o revolución. Los anarquistas (la mayor parte de los milicianos) y el POUM (comunistas antiestalinistas) querían aprovechar el poder que tenían ahora (están armados en las milicias) para realizar sus reivindicaciones históricas: colectivizar las tierras y las empresas. Colectivizar significa gestionar expropiar las tierras o las empresas a sus dueños (terratenientes o empresarios) y pasar a ser propiedad de todos los trabajadores, de ahí lo de colectivo, que las dirigen reuniéndose en asambleas. A esto se llama hacer la revolución. En cambio los partidos políticos que más peso tienen en el gobierno: republicanos, socialistas y los comunistas del PCE están en contra de que se haga esto porque ahora lo importante es ganar la guerra y esos cambios perjudican a la producción. En conclusión, para los primeros piensan que la guerra y la revolución deben ir unidas y para los segundos lo primero  es ganar la guerra y después ya se hará la revolución. Ambos grupos se acabarán enfrentando violentamente en Barcelona en los sucesos de mayo del 37, después de eso se limita el poder de los comités y los anarquistas serán relegados. 


                            En la zona "nacional" unión política y sindical. 
                            • Decreto de unificación de abril de 1937. Un tribunal militar republicano condenó a muerte a Primo de Rivera por su participación en la conspiración que llevó al golpe de Estado y fue fusilado en Alicante. De esta forma desaparece el último líder carismático que podía rivalizar con Franco. Entonces Franco decidió unificar a todos los grupos políticos que le apoyan en un único partido político dirigido por él mismo, igual que habían hecho los fascistas italianos y los nazis alemanes. Se llamó Falange Española tradicionalista y de las JONS. Se unifican así dos grupos políticos: 
                              • La Falange Española y de las JONS, partido partidario de una dictadura republicana de tipo fascista. 
                              • Los tradicionalistas o carlistas, partido monárquico partidario de una dictadura monárquica dirigida por el descendiente del aspirante Carlos. 
                              • A estos dos grupos se les unieron antiguos dirigentes de la CEDA y monárquicos del antiguo Bloque Nacional . 
                              • Fuero del Trabajo de marzo de 1938.  Vuelve a copiar el sistema fascista con una ley que prohíbe los sindicatos y defiende el corporativismo. El corporativismo es una idea del fascismo que defiende la necesidad de que todas las clases sociales de cooperen en pro del bien de la nación. Si eres un obrero o un campesino no debes protestar por tus condiciones sino cooperar con el terrateniente o el empresario y de esa forma todos saldrán ganando. Como la ausencia de protesta impide la mejora de las condiciones laborales, para compensar se otorgan mejoras en el mismo fuero en nombre de la doctrina social de la Iglesia: salario mínimo, vacaciones pagadas, seguridad social, etc. El grado de alcance de estas mejoras queda en manos de la decisión del Estado. 

                                Refugiados españoles en Francia. Foto coloreada por Eugenio R


                                8. Consecuencias de la guerra.

                                ..
                                E-13 Específica los costes humanos y las consecuencias sociales  (de la 348 a 351, aunque está sintetizado el esquema del final del tema)

                                Represión interna

                                Muerte entre 700.000 personas [10] y 500.000 en su mayoría hombres [11]. El 3% de la población que tenía España en 1936. 
                                - 200.000 en combate y bombardeos 
                                - 350.000 hambre y enfermedades derivadas del contexto bélico
                                - 150.000 en retaguardia por represión 
                                - A lo que hay que añadir el fusilamiento de  65.000 prisioneros republicanos más  después de la guerra en la España de Franco. Datos del historiador Julián Casanova [12] 

                                  Masacres. En los dos bandos hubo asesinatos indiscriminados con fusilamientos y bombardeos de la población civil. La diferencia es que los asesinatos en el bando nacional se hicieron siguiendo las instrucciones de sus superiores. Mientras que los asesinatos de los republicanos los hicieron los milicianos en contra de las órdenes del gobierno republicano. Por ejemplo, cuando el gobierno de la República se enteró que en Madrid estaban fusilando a políticos presos, los propios ministros fueron a las cárceles a impedirlo. El general Miaja (jefe militar de Madrid) ordenó que dejaran de hacerse pero los milicianos aprovecharon el traslado de los presos y los fusilaron de camino a Valencia (masacre de Paracuellos). Los fusilamientos en las cárceles acabaron en diciembre cuando el anarquista Melchor Rodríguez fue nombrado director de prisiones y se enfrentó a sus compañeros arriesgando su propia vida. En el otro bando el general Mola dio las siguientes instrucciones: había que "sembrar el terror" y fusilar a todo aquel que apoye a república abiertamente o en "secretamente", dejando esto a criterio de cada militar. Se condenó a muerte por traidor a todo aquel que no apoye el golpe de Estado. El propio general Queipo de Llano, uno de los líderes del golpe, animó a los soldados del bando nacional a violar a la milicianas o a las mujeres de los milicianos.  Las víctimas fueron:
                                  Oponentes políticos. Los militares sublevados fusilaron a los militantes de partidos políticos de izquierda, republicanos y de los sindicatos, los milicianos asesinaron a militantes de partidos de derecha. 
                                  Civiles sin relación con la política. Los militares sublevados fusilaron a artistas, intelectuales y familiares de políticos de izquierda, los milicianos asesinaron a sacerdotes, monjes y monjas. El motivo de esto es que varios obispos (Navarra, Salamanca) habían declarado la "cruzada" contra los "rojos", incitando a los católicos a unirse a los sublevados.  
                                  • Masacre de Paracuellos: 2.500 religiosos. políticos y simpatizantes de la derecha fueron asesinados por milicianos cuando estaban siendo trasladados de Madrid a Valencia a principio de la guerra. 
                                  • Represión en Navarra del general Mola: 2.500 asesinados. 
                                  • Queipo de Llano "el carnicero de Sevilla": masacre de Sevilla: 8.000 asesinados. 
                                  • Queipo de Llano: masacre de Málaga: 6.000 asesinados después de que el ejército hispano italiano tomara la ciudad. 
                                  • Queipo de Llano: la desbandá o masacre de la carretera Málaga-Almería. 5.000 civiles asesinados cuando huían de la guerra bombardeados por la aviación alemana y la flota de los militares sublevados. 
                                  • Yagüe "el carnicero de Badajoz": masacre de Badajoz entre 2.000 y 4.000 asesinados 
                                  • Bombardeo de Guernica. La aviación alemana y la italiana destruyen ese pueblo vasco asesinando a 125 personas. 
                                    El resultado fue de 60.000 víctimas en la zona republicana y 100.000 víctimas en la zona sublevada. A esto hay que sumar otras 65.000 víctimas más fusiladas después de la guerra en la España de Franco. Datos del historiador Julián Casanova [13] 
                                      Queipo de Llano, el carnicero de Sevilla. Foto coloreada por Eugenio R
                                      • Paseillos o sacasNombre que recibían los fusilamientos sin juicio previo. 
                                      • Las checas y la quinta columna. El general Mola anunció por radio que se acercaban a Madrid cuatro columnas de soldados y contaban con la ayuda de una quinta columna oculta dentro de la ciudad. Esto desató la reacción de las milicias que se pusieron a buscar a los integrantes de esa "quinta columna" en la ciudad. Para evitar al sistema judicial republicano, considerado lento, los milicianos crearon tribunales populares para perseguir a los quintacolumnistas llamados checas, en los que ellos mismos eran los jueces. En las checas se torturaba y asesinaba arbitrariamente a los oponentes políticos, por eso el gobierno republicano acabó disolviéndolas en 1937.  
                                      • RepresaliadosRepresalias contra los que habían pertenecido a algún sindicato o partido política que no fuera de derechas. Se les tuvo un tiempo en la cárcel, en campos de concentración como del de Albatera (Alicante) . La educación pasó de nuevo a manos de la Iglesia. Se crearon comisiones de depuración para investigar y se despidió a los maestros y profesores que no fueran católicos y de derechas. Uno de cada cuatro fueron expulsados y se les prohibió ejercer la docencia. Los maestros y profesores que hubieran destacado por defender a la República en sus clases fueron fusilados.  
                                      • El exilio de cerca de 1/2 millón de personas, la mayoría encerrados en campos de concentración en Francia. De ellos solo regresarán unos 70.000, que serán perseguidos y encarcelado. Con la Segunda Guerra Mundial muchos exiliados fueron perseguidos por los nazis (cerca de 10.000 acabaron en campos de concentración y exterminio nazis) algunos se unieron al ejército libre francés o a la resistencia para luchar contra el fascismo (soldados republicanos españoles participaron en la liberación de París), muchos se fueron a otros países, sobre todo a latinoamérica: a México fueron 20.000, Chile, Cuba, Argentina, etc. 
                                      Fuente. Soldados del bando sublevados fusilados tras el asalto al Cuartel de la Montaña por milicianos, Guardia Civil y Guardia de Asalto.


                                      E-15 Consecuencias económicas, políticas y culturales de la guerra  (de la 348 a 351, aunque está sintetizado el esquema del final del tema)

                                      Consecuencias económicas. 
                                      Destrucciones materiales: 250.000 casas, más de la mitad de las vías de comunicación fueron destruidas (ferrocarril, puentes, puertos, etc. ), un tercio de la ganadería. Parte de la industria, pero la vasca la recibió intacta. 
                                      Crisis financiera. Retroceso del PIB a niveles de 15 años antes, sin reservas de oro, gran endeudamiento con Alemania e Italia. España no volverá a tener el mismo PIB per cápita de 1936 hasta mitad de los años 50.
                                        Consecuencias políticas
                                        Franco ejerció como dictador durante 39 años hasta el día de su muerte en 1975. El gobierno republicano se mantuvo en el exilio hasta 1977, aunque no pudo hacer nada porque no consiguió apoyos internacionales. Después de la muerte de Franco el sistema sistema político cambió y se pasó a la democracia, a eso se llama la transición. Pero las consecuencias políticas de la Guerra Civil llegan hasta el presente porque en muchos ámbitos no hubo transición y se mantuvieron las instituciones franquistas tal y como estaban en la dictadura, por ejemplo en el ejército (no se reconoció al ejército republicano), en la justicia (se mantuvo a los jueces que habían jurado lealtad a los principios del franquismo), etc. 

                                        Consecuencias culturales. La derecha conservadora y la Iglesia católica se identificaron con el sistema y lo apoyaron hasta el final. Profunda "limpieza" ideológica: la izquierda desapareció (la mayoría huyó y los que no pudieron fueron fusilados) pero años después volvió a aparecer en las nuevas generaciones. Una consecuencia cultural de la Guerra Civil que llega hasta el presente es el rechazo de parte de la izquierda de la bandera rojigualda (rojo-amarillo-rojo) porque la repuso Franco y la usó durante la dictadura y prefieren la tricolor de la República porque consideran que esa únicamente se ha usado para representar a la democracia española.
                                          Desfile de la victoria. Foto coloreada por Enrique R. 


                                          9. Mitos sobre la República y el golpe 

                                          Para justificar su Golpe de estado y la posterior Guerra Civil , los franquistas usaron una serie de argumentos justificativos, en muchos casos tomados de los periódicos católicos de la época. Fue una forma de limpiar su conciencia: 

                                          El inicio de la II República fue ilegítimo porque los monárquicos ganaron las elecciones locales de abril de 1931, por eso los republicanos no dieron tiempo a que se contaran todos los votos. Para poder afirmar esta falsedad omiten el fraude electoral en las zonas rurales y la existencia de circunscripciones electorales descompensadas para dar más peso al voto rural controlado por los caciques. El recuento no llegó a acabarse precisamente por ya se tenían los resultados en las zonas donde no había fraude: en las principales ciudades. De hecho los ministros y el rey tienen clara su derrota y por eso se deciden abandonar. 

                                          El clima de violencia política durante la república era insoportable, haciendo hincapié en el asesinato de religiosos y de políticos de la derecha, como el asesinato  "líder " de la oposición Calvo Sotelo. 
                                          - Calvo Sotelo no era el líder de la oposición, era el líder de unos de los partidos de la oposición. 
                                          - La violencia política durante la república no fue mayor que en épocas anteriores. Durante el anterior reinado de Alfonso XIII hubo periodos de violencia política muy intensa: Semana Trágica, triple crisis del 17, Trienio Bolchevique, pistolerismo en Cataluña, etc. 
                                          - La violencia política fue más intensa en sentido contrario, es decir, las víctimas fueron en su gran mayoría de la izquierda fruto de la represión policial y militar como se ve analizando el oficio de los fallecidos [14]De 1931 a 1936 (sin contar la revolución de octubre) 5 religiosos, 476 campesinos y obreros. Durante la revolución de octubre: 27 religiosos 1200 obreros y campesinos.

                                          El golpe se hizo contra la República por su incapacidad de afrontar los problemas.  En realidad el golpe no se hizo contra la República sino contra los republicanos de izquierdas. De hecho los militares golpistas habían tenido puestos relevantes durante el gobierno republicano anterior, el de los gobiernos republicanos de la derecha. Su golpe no fue contra el sistema sino contra la derrota de sus partidos predilectos. 

                                          La guerra civil la empezaron los rojos cuando se produjo la revolución de octubre. La revolución de octubre se reprimió con éxito en 1934, ahora estamos en el 36.  

                                          Había dos españas que no se pudieron relacionar pacíficamente. En realidad los partidos  pro-fascistas recibieron pocos apoyos en las elecciones del 36 (la Falange no obtuvo ni un solo diputado), la mayor parte de las personas de derechas eran contrarias a la guerra civil. Las "dos españas" se establecieron después del golpe al tener que posicionares con un bando u otro. 

                                          El comunismo iba a apoderarse de España y la iba a convertir en una dictadura. El partido comunista obtuvo únicamente el 3,5% de los votos por lo que iba a tener poco peso en el futuro gobierno. 



                                          Fuentes bibliográficas usadas como referentes para algunos apartados: 
                                          [1]  Ángel Viñas. ¿Quién quiso la guerra civil? Historia de una conspiración
                                          [2]  Enrique Moradiellos. Historia mínima de la Guerra Civil española.  Obra publicada en 2016 
                                          [3]  Raymond Carr. España 1808-1939.  Obra publicada en 1966
                                          [4]  Julio Aróstegui. La guerra civil, 1936-1939: la ruptura democrática. Obra publicada en 1996
                                          [5]  Paul Preston. El holocausto español. El general Mola dijo textualmente: "eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros"
                                          [6]  Michael Alpert. El ejército republicano en la guerra civil.  Las cifras de los ejércitos están tomados de este autor y redondeadas. 
                                          [7]  Tanto Ángel Viñas como Paul Preston apoyan la idea de que Franco alargó la guerra deliberadamente. Se apoyan decisiones militares como la de desviarse a Toledo, la de no realizar la contraofensiva en Guadalajara tras el fracaso del ejército italiano, o la de desviar las tropas al frente norte. En todos esos casos sus decisiones hicieron difícil la conquista de Madrid. Otro argumento fue que el mismo Franco lo reconoció explícitamente en el comunicado que hizo llegar a Mussolini a través del embajador. Los historiadores que están en contra de esta versión consideran que el desvío a Toledo fue una decisión estratégica para subir la moral, lo de Guadalajara fue un error de cargos inferiores y lo de trasladar las tropas al norte fue una buena decisión estratégica porque era un frente más asequibles (Stanley G. Payne). Además argumentan que en ese momento el contexto internacional beneficiaba a Franco  pero eso podría cambiar si estallaba la guerra en Europa (las democracias pasarían a ayudar a la República) por lo tanto debía darse prisa en acabar la guerra.
                                          [8] [9]  Carlos Canales y Miguel del Rey Vicente Generales y mandos de la Guerra Civil, 2019. 
                                          [10] Enrique Moradiellos. Historia mínima de la Guerra Civil española
                                          [11] Turner y  Javier Silvestre, de la Universidad de Zaragoza, y José Antonio Ortega. Las consecuencias demográficas de la Guerra Civil
                                          [12] [13]    Julián Casanova. Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco . Los cálculos están tomados de esta obra, que coinciden a grandes rasgos con los del historiador Paul Preston. 
                                          [14]  Glez Calleja La II República Española. Datos sobre el oficio de las víctimas de la violencia política. 




                                          Mapas de libre uso elaborado por el profesor José Javier Martínez

                                          ...
                                          Presentaciones de diapositivas para el tema de la Guerra Civil  

                                           Presentaciones de Alfredo García sobre las causas ,  el golpe la guerra  , la evolución interna y las consecuencias
                                          Presentación de la profesora Belén Santos sobre este período: primera partesegunda parte



                                            ..



                                             Otros temas desarrollados
                                            Desarrollo del tema y resúmenes
                                            Del IES Sabuco. Desarrollo y esquema resumen
                                            Resumen del tema en la web Kairos
                                            Desarrollo del tema y textos de José Antonio Fernández Ibáñez

                                            Presentación de diapositivas elaboradas por el el profesor Daniel Gómez Valle

                                            http://2.bp.blogspot.com/-Ll9vy8R5p9I/UXbCfURN7hI/AAAAAAAAHBU/iB04MkVGAlY/s1600/tv2.png   Vídeos y documentales

                                              Guerra Civil
                                              • Resumen en 7 minutos de la Guerra Civil, en Memoria de Pez.
                                              • Causas y desarrollo de la Guerra Civil en Unprofesor 
                                              • La Guerra Civil en Practicopedia
                                              • Segunda república, resumen y vídeo http://www.batallasdeguerra.com/2017/01/el-resumen-de-la-segunda-republica.html 
                                              • Las primeras víctimas de la guerra civil, los generales leales. 
                                              • Cifras de la represión de Preston. 
                                              • La Guerra Civil en A toda leche
                                              • Desastres de la guerra
                                              • La Guerra Civil de Novaschool myAgora
                                              • Canción posterior inspirada en la guerra
                                              • El fin de la guerra, de furorTV
                                              • Serie de capítulos La Guerra Civil Española de la BBC
                                                • 1. El preludio de la tragedia (Prelude to tragedy 1931-1936).
                                                • 2. Revolución y contrarrevolución (Revolution, counterrevolution & terror).
                                                • 3. La guerra de los idealistas (Battleground for idealists).
                                                • 4. Franco y los nacionalistas (Franco and the nationalists).
                                                • 5. Cara y cruz de la revolución (Inside the revolution)


                                              Historiografía y trabajos de investigación 
                                              Textos de este período Textos IES Sauce
                                              .


                                              Textos sobre  la Guerra Civil española


                                              EL PRONUNCIAMIENTO
                                              1. INSTRUCCIÓN RESERVADA NÚMERO 1 DE LOS CONSPIRADORES
                                              Las circunstancias gravísimas por que atraviesa la Nación, debido a un pacto electoral que ha tenido como consecuencia inmediata que el Gobierno sea hecho prisionero de las Organizaciones revolucionarias, llevan fatalmente a España a una situación caótica, que no existe otro medio de evitar que mediante la acción violenta. Para ello los elementos amantes de la Patria tienen forzosamente que organizarse para la rebeldía, con el objeto de conquistar el Poder e imponer desde él el orden, la paz y la justicia. Esta organización es eminentemente ofensiva; se ha de efectuar en cuanto sea posible, con arreglo a las siguientes bases:
                                              Base 1: La conquista del Poder ha de efectuarse aprovechando el primer momento favorable, y a ella han de contribuir las Fuerzas Armadas, conjuntamente con las aportaciones que en hombres y material y elementos de todas clases faciliten los grupos políticos, sociedades e individuos aislados que no pertenezcan a partidos, sectas y sindicatos que reciban inspiraciones del extranjero, socialistas, masones, anarquistas, comunistas, etc. [...]
                                              Base 5: Producido el movimiento y declarado el estado de guerra [...]. Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas.
                                              Base 6: Conquistado el Poder, se instaurará una Dictadura militar que tenga por misión inmediata restablecer el orden público, imponer el imperio de la Ley y reforzar convenientemente al Ejército [...].
                                              Redactada por el GENERAL MOLA a fines de abril de 1936

                                              ALOCUCIÓN DEL GOBIERNO SOBRE UN MOVIMIENTO MILITAR EN MARRUECOS DE 18 DE JULIO DE 1936, MADRID
                                              Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. El Gobierno no ha querido dirigirse al país hasta tener conocimiento exacto de lo sucedido y poner las medidas para combatirlo. Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en armas contra la República, sublevándose contra su propia Patria, realizando actos vergonzosos contra el Poder Nacional. El Gobierno declara que el movimiento está circunscrito a determinadas ciudades del Protectorado, y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a tan absurdo intento. Por el contrario, los españoles han reaccionado unánimemente y con la más profunda indignación contra esta tentativa frustrada en su nacimiento. El Gobierno se complace en manifestar que varios grupos de elementos leales resisten frente a la sedición en las plazas del Protectorado, defendiendo con su prestigio el Ejército y la autoridad de la República. En este momento, las fuerzas de aire, mar y tierra, salvo la triste exepción señalada, permanecen fieles en el cumplimiento de su deber. Se dirigen contra los sediciosos para reducir este movimiento insensato y vergonzoso. El Gobierno de la República domina la situación y afirma que no tardará muchas horas en dar cuenta al país de estar normalizada la situación.

                                              GENERAL MOLA 19 JULIO 1936 
                                              ESPAÑOLES: El Ejército es dueño de toda España, menos de algunos puntos aislados donde luchamos con ventaja. Las columnas victoriosas que se dirigen a Madrid están en el Guadarrama a pocos kilómetros de la capital, que no tardará en caer en nuestras manos. El general Franco se encontraba ayer en Córdoba al frente de una fuerte columna de tropas procedentes de África.

                                              El general Caminero, que organizaba la resistencia en León, ha sido prisionero en Puebla de Sanabria.

                                              Es inútil oponerse al avance de la mayor parte del pueblo español sano, que sólo desea una España libre de odios.

                                              El intentar resistir solo conducirá a derramar sangre que el Ejército quiere evitar pues está convencido que, libres de los errores y malas pasiones que en el pueblo han querido encender malos españoles, podemos, todos unidos, conseguir la grandeza de nuestra Patria.

                                              El general Mola


                                              2. BANDO DEL GENERAL FRANCO (19 DE JULIO)
                                              Don Francisco Franco Bahamonde, General de división, Jefe de las Fuerzas Armadas de África
                                              HAGO SABER:
                                              Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: ESPAÑA. Se trata de restablecer el imperio del ORDEN dentro de la REPÚBLICA, no solamente en sus apa-riencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con JUSTICIA que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni se  halaga, ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos, el de los que disfrutan del poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aún tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron. La conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la  AUTORIDAD, otro elemento desaparecido de nuestra nación y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático, como si es en régimen soviético, en donde llega a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de AUTORIDAD, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad co que se impondrán y la rapidez con que se llevaran a cabo sin titubeos ni vacilaciones.
                                              Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas y resueltas con la mayor justicia posible, en un plan de cooperación, confiando en que la sensatez de los últimos y la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo sabrán conducir las luchas sociales a un terreno de comprensión con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero  y principalmente sufrirá las consecuencias. Para llevar a cabo la labor anunciada
                                              ORDENO Y MANDO:
                                              Artículo 1º. Queda declarado el ESTADO DE GUERRA en todo el territorio de MARRUECOS y, como primera consecuencia, militarizadas todas las Fuerzas Armadas, sea cual sea la Autoridad dequien dependían anteriormente con los deberes y atribuciones que competan a las del Ejército, y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.
                                              Art. 2º. No precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza agresiones a las fuerzas indicadas anteriormente, ni a los locales o edificios que sean custodiados por aquellas, así como los atentados y sabotajes a vías y medios de comunicación y transporte de toda clase y a los servicios de agua, gas y electricidad y artículos de primera necesidad. Se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga de los detenidos. [...]
                                              Art. 14º. Ante el bien supremo de la Patria, quedan en suspenso todas las garantías individuales establecidas en la Constitución, aun cuando no se hayan consignado especialmente en este Bando.
                                              Melilla, 19 de Julio de 1936

                                              3. CONVERSACIÓN ENTRE MARTÍNEZ BARRIO Y EL GENERAL MOLA (19 DE JULIO)
                                              –Saludo a usted, general, Soy Martínez Barrio.
                                              –¿Don Diego Martínez Barrio? Le escucho respetuosamente.
                                              –General, he sido encargado de formar gobierno. Y he aceptado. Al hacerlo me mueve una sola consideración: la de evitar los horrores de la Guerra Civil, que ha empezado a desencadenarse. Usted, por su historia y por su posición, puede contribuir a esa tarea. Desconozco las ideas políticas de los generales, entre ellos usted, que están al frente del Ejército. Supongo que por encima de todo otro estímulo colocan su amor a España y el cumplimiento de su deber militar. En esta confianza me dirijo a usted, para excitarle a que la tropa a sus órdenes se sostenga dentro de la más estricta disciplina y bajo la obediencia de mi gobierno.
                                              –Agradezco a usted mucho, señor Martínez Barrio, las palabras lisonjeras e inmerecidas que le inspiran mi condición y mis servicios. Con la misma cortesía y nobleza con que usted me habla voy a contestarle. El Gobierno que usted tiene el encargo de formar no pasará de intento; si llega a constituirse, durará poco; y antes que de remedio, habrá servido para empeorar la situación.
                                              –Habría de tener las mismas desconfianzas que usted, que no las tengo, y la conveniencia general me impondría el deber de aceptar la tarea. Lo que pido a todos es que como yo cumplo el mío, cumplan el suyo. España quiere tranquilidad, orden, concordia. Pasadas que sean las horas de fiebre, el país agradecerá a sus hombres representativos que le hayan evitado un largo período de horror.
                                              –No lo dudo. Pero yo veo el porvenir de otra manera. Con el Frente Popular vigente, con los partidos activos, con las Cortes abiertas, no hay, no puede haber, no habrá gobierno alguno capaz de restablecer la paz social, de garantizar el orden público, de reintegrar a España su tranquilidad.
                                              –Con las Cortes abiertas y el funcionamiento normal de todas las instituciones de la República estoy yo dispuesto a conseguir lo que usted cree imposible. Pero el intento necesita de la obediencia de los cuerpos armados. Esa es la que pido, antes de ser poder, y la que impondré e intentaré imponer cuando lo sea. Espero que en este camino no me falte su concurso.
                                              –No, no es posible señor Martínez Barrio.
                                              –¿Mide usted bien la responsabilidad que contrae?
                                              –Sí, pero ya no puedo volver atrás. Estoy a las órdenes de mi general don Francisco Franco y me debo a los bravos navarros que se han colocado a mi servicio. Si quisiera hacer otra cosa, me matarían. Claro que no es la muerte lo que me arredra sino la ineficacia del nuevo gesto y mi convicción. Es tarde, muy tarde.
                                              –No insisto más. Lamento su conducta, que tantos males ha de acarrear a la patria y tan pocos laureles a su fama.
                                              –¡Qué le hemos de hacer! Es tarde, muy tarde.
                                              Debimos colgar casi simultáneamente los auriculares, porque las últimas palabras me llegaron ya borrosas. La suerte echada no dejaba ya resaquicio. 19 de julio de 1936, de madrugada
                                              DIEGO MARTÍNEZ BARRIO, Memorias

                                              4. LA SITUACIÓN DEL GOBIERNO TRAS EL ALZAMIENTO, SEGÚN AZAÑA
                                              Al siguiente día del alzamiento militar el gobierno republicano se encontró en esta situación: por un lado tenía que hacer frente al movimiento que desde las capitales y provincias ocupadas (el noroeste y el centro de la Península y buena parte de Andalucía) tomaba la ofensiva contra Madrid; y por otro, a la insurrección de las masas proletarias, que sin atacar directamente al gobierno, no le obedecían. Para combatir al fascismo, querían hacer una revolución sindical. La amenaza más fuerte era sin duda el alzamiento militar, pero su fuerza principal venía, por el momento, de que las masas desmandadas dejaban inerme al gobierno frente a los enemigos de la República. Reducir aquellas masas a la disciplina, hacerlas entrar en una organización militar del estado, con mandos dependientes del gobierno, para sostener la guerra conforme a los planes de un Estado Mayor, ha constituido el problema capital de la República.
                                              MANUEL AZAÑA, Escritos políticos y de guerra

                                              5. EL PNV APOYA EL FRENTE POPULAR (19 DE JULIO)
                                              Ante los acontecimientos que se desarrollan en el Estado español, y que tan directa y dolorosa repercusión pudieran alcanzar sobre Euzkadi y sus destinos, el Partido Nacionalista Vasco declara – salvando todo aquello a que le obliga su ideología, que hoy ratifica solemnemente–, que planteada la lucha entre la ciudadanía y el fascismo, entre la República y la Monarquía, sus principios le llevan indeclinablemente a caer del lado de la ciudadanía y de la República, en consonancia con el régimen demócrata y republicano que fue privativo de nuestro pueblo en sus siglos de libertad.
                                              Nota radiada el 19 de julio y publicada en la Hoja Oficial de Lunes del 20 de julio

                                              6. PROGRAMA DE LA JUNTA DE DEFENSA NACIONAL
                                              Unas Cortes ganadas por el afán bolchevizante, tanto más peligrosas para la Patria cuanto con más brío despedazaban el Estado español para ofrendárselo, insensatos, al júbilo de las Repúblicas soviéticas. Un gobierno engendrado en el seno del marxismo virulento y especialmente resentido de las adversas jornadas de octubre, que no teniendo otro sostén constitucional que los caudillos de la subversión, de la lucha de clases y del crimen, tiene que claudicar y resignar su grandeza ante la tea del incendiario y la pistola del asesino [...].
                                              ¡Basta! Frente al marxismo, España. Frente a la anrquía, la ley, y llenar el abismo odioso que separaba a los españoles con los frutos bienhechores de una sólida obra de gobierno que asiente la solidaridad nacional bajo una autoridad inflexible que imponga el orden público y asegure la paz, y propulse las menguadas energías de la economía y de la industria, de cuyas iniciativas han de nutrirse las hasta ahora desorientadas y nobles energías del trabajo.
                                              Burgos, 23 de julio de 1936

                                              7. DECRETO DE CREACIÓN DE BATALLONES DE VOLUNTARIOS
                                              Es propósito del Gobierno premiar la heroica actuación de los milicianos populares que al lado de las fuerzas leales de la República contribuyeron de manera tan decisiva al aplastamienton de la sublevación. [...]
                                              Artículo 1º. Se crean en Madrid los Batallones de Voluntarios cuya recluta se hará entre los actuales milicianos [...].
                                              Artículo 2º. Los milicianos que ingresen en los Batallones de Voluntarios tendrán derecho a alojamiento, manutención y vestuario en las mismas condiciones que los soldados del ejército regular.
                                              BOE, 3 de agosto de 1936

                                              8. SITUACIÓN AL COMENZAR LA GUERRA, SEGÚN PRIETO
                                              ¿De quién pueden estar las mayores posibilidades del triunfo en una guerra? De quien tenga más medios, de quien disponga de más elementos. Ello es evidentísimo. Pues bien: extensa cual es la sublevación militar que estamos combatiendo, los medios de que dispone son inferiores a los medios del Estado español, a los medios del Gobierno. Si la guerra, cual dijo Napoleón, se gana principalmente a base de dinero, dinero y dinero, la superioridad financiera del Estado, del Gobierno y   de la República es evidente.
                                              Doy por ciertos todos los auxilios financieros que se dicen prestados a los organizadores de la subversión. Pero, aun dándolos por ciertos, no puedo dejar de reconocer que esos medios han podido ser suficientes para preparar la sublevación, para iniciarla, para desencadenarla; pero que son, a todas luces, insuficientes para sostenerla. Podría juntarse todo el capitalismo español en la voluntad suicida de ayudar la subversión. Pues, aun así, todos los elementos financieros de que el capitalismo puede disponer libremente en estos instantes son escasísimos ante los dilatadísimos del Estado...
                                              No hay más moneda para el español, perdido nuestro crédito público en el extranjero, que la moneda oro. Pues bien, todo el oro de España, todos los recursos monetarios españoles válidos en el extranjero, todos, absolutamente todos, están en poder del Gobierno: son las reservas de oro que han venido garantizando nuestro papel moneda. El único que puede disponer de ellas, porque en sus manos se hallan, es el Gobierno. Este tesoro nacional permite al Gobierno español, defensor de la legalidad republicana, una resistencia ilimitada, en tanto que en dicho orden de cosas –no examino de momento otros– la capacidad del enemigo es nula...
                                              Pero, además, la guerra es hoy principalmente una guerra industrial. Tiene más medios de vencer aquella parte contendiente que disponga de mayores elementos industriales. Pasad imaginativamente vuestra mirada por el mapa de España... Todo el poderío industrial de España, todo lo que puede ser cooperación eficaz al mantenimiento de la lucha en orden a la protección industrial, todo eso, absolutamente todo –y no hay en la rotundidez de la expresión hipérbole alguna–, todo eso está en nuestras manos...
                                              Con los recursos financieros totalmente en manos del Gobierno; con los recursos industriales de la nación, también totalmente en poder del Gobierno, podría ascender hasta la esfera de lo legendario el valor teórico de quienes impetuosamente se han lanzado en armas contra la República, y aun así, aun cuando su heroísmo llegara a grados tales que pudiera ser cantado ensalzadoramente por los poetas que quisieren adornar la Historia de esta época triste, aun así serían inevitable, inexorable, fatalmente vencidos.
                                              Discurso radiado de INDALECIO PRIETO, El Socialista, 9 de agosto de 1936

                                              LA ESPAÑA REPUBLICANA

                                              9. DECRETO DE COLECTIVIZACIONES EN CATALUÑA

                                              La criminal sublevación militar del 19 de julio ha producido un trastorno extraordinario en la economía del país. El Consejo de la Generalidad ha de hacerse cargo de la reconstrucción de los estragos que ha causado a la industria y al comercio de Cataluña la traición de los que intentaban imponer en nuestro país un régimen de fuerza. La reacción popular producida por aquella sublevación ha sido de una intensidad tal que ha provocado una profunda transformación económico-social, cuyos fundamentos se están cimentando ahora en Cataluña. La acumulación de riqueza en manos de un grupo de personas cada vez menor iba seguida de la acumulación de la miseria en la clase trabajadora, y por el hecho de que aquel grupo, con tal de salvar sus privilegios, no ha dudado en provocar una guerra cruenta, y la victoria del pueblo ha de equivaler a la muerte del capitalismo.
                                              Ahora es, pues, necesario organizar la producción en el sentido de que el único beneficiario sea la colectividad, el trabajador, al cual corresponderá la función directiva del nuevo orden social. Se impone así la supresión del concepto de renta que no provenga del propio trabajo. El principio de la  organización económica-social de la gran industria ha de ser la producción colectivizada. La sustitución de la propiedad individual por la colectiva, la concibe el Consejo de la Generalitat colectivizando los bienes de la gran empresa, es decir, el capital, y dejando subsistir la propiedad privada de los bienes de consumo y de la pequeña industria. [...]
                                              Artículo 1º: De acuerdo con las normas que se establecen en el presente Decreto, las empresas industriales y comerciales de Cataluña se clasifican en: a) Empresas colectivizadas, en las cuales la responsabilidad de la dirección recae en los mismos obreros que las integran, representados por un Consejo de Empresa. b) Empresas privadas, en las cuales la dirección está a cargo del propietario o gerente, con la colaboración y fiscalización del Comité Obrero.
                                              Artículo 2º: Serán obligatoriamente colectivizadas todas las empresas industriales y comerciales que el día 30 de junio de 1936 tenían más de cien asalariados y también aquellas en que, a pesar de tener una cifra inferior de obreros, los patronos hayan sido declarados facciosos o hayan abandonado la empresa. No obstante, las empresas de menos de cien obreros podrán ser colectivizadas sí se ponen de acuerdo la mayoría de los trabajadores y el propietario o propietarios. En las empresas de más de cincuenta obreros y menos de cien, se podrá hacer también la colectivización siempre que lo acuerden las tres cuartas partes de los trabajadores. [...]
                                              Barcelona, 24 de octubre de 1936. El Consejero Primero, Josep Tarradellas. El Consejero de Economía, Joan P. Fábregas.

                                              CONSEJERÍA DE ECONOMÍA DE LA GENERALIDAD DE CATALUÑA,
                                              Decreto sobre colectivización y control de la industria y el comercio de Cataluña
                                              10. CARTA DE STALIN A LARGO CABALLERO
                                              Al camarada Caballero:
                                              Nuestro representante plenipotenciario, camarada Rosenberg, nos ha transmitido la expresión de sus fraternos sentimientos. También nos ha comunicado que usted se siente inalterablemente alentado por la seguridad en la victoria. Permítanos darle nuestras gracias fraternales por los sentimientos manifestados y significarle que somos partícipes de su confianza en la victoria del pueblo español.
                                              Hemos juzgado y seguimos juzgando que es nuestro deber, en los límites de nuestras posibilidades, el acudir en ayuda del Gobierno español, que encabeza la lucha de todos los trabajadores, de toda la democracia española, contra la camarilla militar-fascista, subsidiaria de las fuerzas fascistas internacionales. La revolución española se abre caminos que, en muchos aspectos, difieren del camino recorrido por Rusia. Lo determina así la diferencia de premisas de orden social, histórico y geográfico, las exigencias de la situación internacional, distintas de las que tuvo ante sí la revolución rusa. Es muy posible que la vía parlamentaria resulte un procedimiento de desarrollo revolucionario más eficaz en España de lo que fue en Rusia.
                                              Con todo, creemos que nuestra experiencia, sobre todo la experiencia de nuestra guerra civil, debidamente aplicada a las condiciones particulares de la lucha revolucionaria española, puede tener determinado valor para España. Partiendo de ello y en vista de sus insistentes ruegos, que a su debido tiempo nos ha transmitido el camarada Rosenberg, accedimos a poner a su disposición una serie de especialistas militares, a quienes dimos instrucciones de aconsejar en el terreno militar a aquellos oficiales españoles en ayuda de los cuales debían ser destinados por usted.
                                              Se les advirtió de modo terminante que no perdieran de vista que, con toda la conciencia de solidaridad de que hoy están penetrados el pueblo español y los pueblos de la URSS, el especialista soviético, por ser extranjero en España, no puede ser realmente útil sino a condición de atenerse rigurosamente a la función de consejero y sólo de consejero. Creemos que precisamente así utiliza usted a nuestros camaradas militares.
                                              Le rogamos que nos comunique en pie de amistad en qué medida nuestros camaradas militares saben cumplir la misión que usted les confia, ya que, naturalmente, sólo si usted juzga positivo su trabajo puede ser oportuno que sigan en España. También le rogamos que nos comunique directamente y sin ambages su opinión acerca del camarada Rosenberg: si satisface al Gobierno español o conviene sustituirle por otro representante.
                                              Cuatro consejos amistosos que sometemos a su discreción:
                                              1) Convendría dedicar atención a los campesinos, que tienen gran peso en un país agrario como es España. Sería de desear la promulgación de decretos de carácter agrario y fiscal que satisficieran los intereses de los campesinos. También convendría atraer a éstos al ejército y formar en la retaguardia de los ejércitos fascistas grupos de guerrilleros integrados por campesinos. Los decretos en favor de éstos podrían facilitar esta cuestión.
                                              2) Convendría atraer al lado del Gobierno a la burguesía urbana pequeña y media, o, en todo caso, darle la posibilidad de que adopte una actitud de neutralidad favorable al Gobierno,  protegiéndola de los intentos de confiscaciones y asegurando en lo posible la libertad de comercio. En caso contrario, estos sectores seguirán a los fascistas.
                                              3) No hay que rechazar a los dirigentes de los partidos republicanos, sino, contrariamente, hay que atraerlos, aproximarlos y asociarlos al esfuerzo común del Gobierno. Es en particular necesario asegurar el apoyo al Gobierno por parte de Azaña y su grupo, haciendo todo lo posible para ayudarles a cancelar sus vacilaciones. Esto es también necesario para impedir que los enemigos de España vean en ella una república comunista y prevenir así su intervención declarada, que constituye el peligro más grave para la España republicana.
                                              4) Se podría encontrar la ocasión para declarar en la prensa que el Gobierno de España no tolerará que nadie atente contra la propiedad y los legítimos intereses de los extranjeros en España, de los ciudadanos de los países que no apoyan a los facciosos.
                                              Un saludo fraternal. STALIN, MÓLOTOV y VOROCHÍLOV
                                              21 de diciembre de 1936

                                              11. RESPUESTA DE LARGO CABALLERO A STALIN
                                              Camaradas Stalin, Mólotov y Vorochílov.
                                              Mis queridos camaradas:
                                              La carta que han tenido a bien mandarme por intermedio del camarada Rosenberg, me ha proporcionado una gran alegría. Sus saludos fraternales y su ferviente fe en la victoria del pueblo español, me han producido una profunda satisfacción. A su cordial salutación y a su ardiente fe en nuestro triunfo, les contesto, a mi vez, con mis mejores sentimientos.
                                              La ayuda que prestan ustedes al pueblo español y que se han impuesto ustedes mismos, al considerarla como un deber, nos ha sido y continúa siendo de gran beneficio. Estén ustedes seguros que la estimamos en su justo valor.
                                              Del fondo del corazón, y en nombre de España y muy especialmente en nombre de los trabajadores, se lo agradecemos; esperamos que en lo subsiguiente, como hasta ahora, su ayuda y sus consejos no nos han de faltar.
                                              Tienen ustedes razón al señalar que existen diferencias sensibles entre el desarrollo que siguió la revolución rusa y el que sigue la nuestra. En efecto, como ustedes mismos lo señalan, las circunstancias son diferentes: las condiciones históricas de cada pueblo, el medio geográfico, el estado económico, la evolución social, el desarrollo cultural y sobre todo la madurez política y sindical dentro de la cual se han producido las dos revoluciones, es diferente. Pero, contestando a su alusión, conviene  señalar que, cualquiera que sea la suerte que lo porvenir reserva a la institución parlamentaria, ésta no goza entre nosotros, ni aún entre los republicanos, de defensores entusiastas.
                                              Los camaradas que, pedidos por nosotros, han venido a ayudarnos, nos prestan un gran servicio. Su gran experiencia nos es muy útil y contribuye de una manera eficaz a la defensa de España en su lucha contra el fascismo. Puedo asegurarles que desempeñan sus cargos con verdadero entusiasmo y con una valentía extraordinaria. En cuanto al camarada Rosenberg, puedo decirles con franqueza que estamos satisfechos de su conducta y actividad entre nosotros. Aquí todos lo quieren. Trabaja mucho, con exceso, y perjudica su débil salud. Les estoy muy agradecido por los consejos de amigo que contiene el final de su carta. Los estimo como una prueba de su cordial amistad y de su interés por el mejor éxito de nuestra lucha.
                                              En efecto, el problema agrario en España es de una importancia excepcional. Desde el primer momento nuestro Gobierno se preocupó de proteger a los agricultores, mejorando enormemente las condiciones de su existencia. En este sentido hemos publicado importantes decretos. Pero, desgraciadamente, no se pudo evitar, sobre todo al principio, que se cometieran en el campo ciertos  excesos, pero tenemos una gran esperanza de que no se repetirán.
                                              Otro tanto puedo decirles de la pequeña burguesía. La hemos respetado y constantemente proclamamos su derecho a vivir y a desarrollarse. Tratamos y de atraerla hacia nosotros defendiéndola contra las posibles agresiones que pudo sufrir al principio. Absolutamente de acuerdo con lo que ustedes dicen en relación con las fuerzas políticas repúblicanas. Hemos procurado, en todos los momentos, asociarlas a la obra del Gobierno y a la lucha. Participan ampliamente en todos los  organismos políticos y administrativos, tanto en los locales como en los provinciales y los nacionales. Lo que ocurre es que ellas mismas no hacen nada para recalcar su propia personalidad política.
                                              En cuanto a los intereses y propiedades de los extranjeros, ciudadanos de los países que no ayudan a los rebeldes, instalados en España, han sido respetados y puestos bajo el amparo del Gobierno. Así lo hemos hecho saber en muchas ocasiones. Y así lo hacemos. Y con toda seguridad aprovecharé la primera ocasión para repetirlo una vez más a todo el mundo.
                                              Saludos fraternales. FRANCISCO LARGO CABALLERO
                                              Valencia, 12 de enero de 1937

                                              12. MEMORÁNDUM DE IRUJO SOBRE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA
                                              La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente:
                                              a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio.
                                              b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido.
                                              c) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron.
                                              d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aún han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales.
                                              e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos, llevando a cabo –los organismos oficiales que los han ocupado– en su edificación obras de carácter permanente...
                                              f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos.
                                              g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso.
                                              h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerde.
                                              MANUEL DE IRUJO (ministro republicano), Memorándum, Valencia 9 de enero de 1937

                                              13. RESOLUCIÓN DEL PCE TRAS LOS SUCESOS DE MAYO
                                              a) Rápida formación del Ejército Regular. El cumplimiento de esta tarea exige la absorción completa de los restos que aún subsisten de unidades militares espontáneas, milicias sindicales y de partido, en las unidades disciplinadas, orgánicas del ejército único [...]. Armamento e instrucción militar general y especial. Férrea disciplina revolucionaria de guerra [...].
                                              g) Educar al pueblo en el odio y la intransigencia hasta el exterminio contra el fascismo nacional y extranjero que invade y arrasa con sus armas muestro país y que traiciona la retaguardia, pero también contra sus agentes disfrazados de revolucionarios que actúan en el seno de las organizaciones antifascistas.
                                              Resolución del Pleno del Partido Comunista de España, mayo de 1937

                                              14. EL POUM Y LAS JORNADAS DE MAYO
                                              El Comité Central ampliado del POUM, reunido en Barcelona los días 11 y 12 de mayo, después de analizar los hechos revolucionarios vividos en Barcelona [...], ha tomado por unanimidad la siguiente resolución:
                                              1. Las provocaciones constantes de la contrarrevolución, encarnada en los partidos reformistas del PSUC y de la pequeña burguesía, provocaciones que tendían a liquidar las conquistas revolucionarias ganadas por la clase trabajadora el 19 de julio, con las armas en la mano, y que culminaron el 3 de mayo con el intento de asalto al edificio de la Telefónica, determinaron la protesta armada del proletariado.
                                              2. La posición política del POUM no podía ser otra que la solidaridad activa con los trabajadores que espontáneamente declararon la huelga general, levantaron barricadas en las calles de Barcelona y supieron defender, con un heroísmo ejemplar, las amenazadas conquistas de la revolución.
                                              3. Faltos los trabajadores que luchaban en la calle de unos objetivos concretos y de una dirección responsable, el POUM no podía hacer otra cosa que ordenar y organizar una retirada estratégica, [...]
                                              4. La experiencia de las "jornadas de mayo" demuestra, de una manera inequívoca, que la única salida progresiva de la situación actual es la toma del Poder por la clase trabajadora, y para ello es imprescindible coordinar la acción revolucionaria de las masas obreras mediante la constitución de un Frente Obrero Revolucionario [...]
                                              El Comité Central ampliado considera que ha sido completamente justa la política seguida por el Partido durante los acontecimientos y se solidariza en un todo con el Comité Ejecutivo, convencido de que ha sabido defender los intereses de la revolución y de las grandes masas trabajadoras.
                                              Resolución del Comité Central de POUM sobre los Sucesos de Mayo
                                              15. LIBERALISMO Y COMUNISMO SEGÚN MARAÑÓN
                                              La opinión liberal ha dado en nuestro mundo su visto bueno a todos los movimientos sociales. Aquí está, en efecto, otra clave del problema. Si pudiera téoricamente reducirse a una sola causa el gran trastorno actual de la humanidad, yo no bacilaría en decir que esa causa es el inmenso equívoco de los liberales del mundo que originariamente representaron el sentido humanista de la civilización, el más fecundo en eficacias prácticas y espirituales, sean hoy en su mayoría simpatizantes del más antiliberal y antihumanista de cuantos idearios políticos han existido jamás, que es el comunista. [...] La ceguera frente al antiliberalismo rojo ha hecho que el liberal venda su alma al diablo.
                                              GREGORIO MARAÑÓN, en La Revue de Paris, 15 de diciembre de 1937

                                              LA ESPAÑA NACIONAL

                                              16. INVOCACIONES ECLESIÁSTICAS DURANTE LA GUERRA CIVIL
                                              MARCELINO OLAECHEA (obispo de Pamplona), Diario de Navarra, 23 de agosto de 1936: No es una guerra la que se está librando, es una cruzada, y la Iglesia, mientras pide a Dios la paz y el ahorro de la sangre de todos sus hijos –de los que la aman y luchan por defenderla y de los que la ultrajan y quieren su ruina– no puede menos que poner cuanto tienen en favor de sus cruzados.
                                              ENRIQUE PLA Y DENIEL (obispo de Salamanca), pastoral Las dos ciudades, 30 de septiembre de
                                              1936: ¿Cómo se explica, pues, que hayan apoyado el actual alzamiento los prelados españoles y el mismo Romano Pontífice haya benedecido a los que luchan en uno de los campos? La explicación plenísima nos la da el carácter de la actual lucha, que convierte a España en espectáculo para el mundo entero. Reviste, sí, la forma externa de una guerra civil; pero, en realidad, es una cruzada. [...] cuando los sacrilegios, asesinatos e incendios se han verificado antes de todo apoyo oficial de la Iglesia;  cuando el Gobierno no contestó siquiera a las razonadas protestas del Romano Pontífice; cuando el mismo gobierno ha ido desapareciendo de hecho, [...] y se ha visto desbordado por turbas anarquizantes [...] ¡ah! Entonces ya nadie ha podido recriminar a la Iglesia porque se haya abierta y oficialmente pronunciado a favor del orden y contra la anarquía, a favor de la implantación de un gobierno jerárquico contra el disolvente comunismo [...]. Ya no se ha tratado de una guerra civil, sino de una cruzada por la religión y por la Patria y por la civilización.
                                              CARTA COLECTIVA DEL EPISCOPADO ESPAÑOL (1 de julio de 1937): El alzamiento cívico-militar fue en su origen un movimiento nacional de defensa de los principios fundamentales de toda sociedad civilizada; en su desarrollo, lo ha sido contra la anarquía coligada con las fuerzas al servicio de un  gobierno que no supo o no quiso tutelar aquellos principios. Consecuencia de esta afirmación son las conclusiones siguientes: Primera. Que la iglesia a pesar de su espíritu de paz y de no haber querido la guerra ni haber colaborado en ella, no podía ser indiferente en la lucha: se lo impedían su doctrina y su espíritu, el sentido de conservación y la experiencia de Rusia [...]. Cuarta. Hoy por hoy no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los bienes que de ellas derivan que el triunfo del movimiento nacional. Tal vez hoy menos que en los comienzos de la guerra, porque el bando contrario, a pesar de todos los esfuerzos de sus hombres de gobierno no ofrece garantías de estabilidad política y social.
                                              TEODORO RODRÍGUEZ, Carácter religioso de la guerra de España (Incompatibilidad entre el Comunismo y el Catolicismo, texto mecanografiado con las tachaduras de la Censura): Prueba evidente e incontrovertible de [que de] los dos bandos que hay en España uno es francamente hostil al catolicismo [...] y el otro es católico, es que en la España de Franco [...] no se da un solo caso de que un sacerdote cualquiera tenga que disfrazarse para poder vivir sin peligro de la vida. El único peligro para el clero en la zona liberada está en los rojos que en ella existen disfrazados de nacionales. En cambio, en la zona roja la inmensa mayoría [...] han vivido y viven disfrazados y ocultos. [...] El exterminio de los enemigos o el perdón incondicional [...] no sería justo ni cristiano, y nosotros creemos que el Nuevo Estado, el que lleve las características de la España grande y gloriosa de nuestra historia, ha de fundarse en la justicia y en la equidad aureoladas por una piedad prudente, compatible con las dos virtudes anteriores.
                                              CARDENAL SEGURA, Admonición pastoral, 30 de marzo de 1940: [Sobre las inscripciones de símbolos falangistas, y los nombres de los caídos en los muros de las iglesias, según decreto de 16-11- 38] si no se retiran los rótulos escritos en Nuestro Palacio Arzobispal y la fuerza que los custodia, y si se llegara a quebrantar Nuestra prohibición de que escriban los muros de Nuestra Santa Iglesia Metropolitana o de las Parroquias de Nuestro Arzobispado los nombres que se indican en la comunicación [...], le serán aplicadas las penas correspondientes a los cánones 2331 y 2334 [la excomunión]. [...] Esta Admonición pastoral será leída al pueblo fiel en la forma acostumbrada.
                                               
                                              17. ELECCIÓN DEL GENERAL FRANCO
                                              La Junta de la Defensa Nacional, creada por decreto de 24 de julio de 1936, y el régimen provisional de mandos combinados respondían a las más apremiantes necesidades de la liberación de España. Organizada con perfecta normalidad la vida civil en las provincias rescatadas y establecido el enlace entre los varios frentes de los ejércitos que luchan por la salvación de la patria, a la vez que por la causa de la civilización, impónese ya un régimen orgánico y eficiente, que responda adecuadamente a la nueva realidad española y prepare, con la máxima autoridad, su porvenir.
                                              Razones de todo linaje señalan la alta conveniencia de concentrar en un solo poder todos aquellos que han de conducir a la victoria final, y al establecimiento, consolidación y desarrollo del nuevo Estado, con la asistencia fervorosa de la nación. En consideración a los motivos expuestos, y segura de interpretar el verdadero sentir nacional, esta Junta, al servicio de España, promulga el siguiente DECRETO:
                                              Artículo 1°. En cumplimiento de acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional, se nombra
                                              Jefe del Gobierno del Estado español al Excelentísimo señor General de División don Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado.
                                              Art. 2°. Se le nombra, asimismo generalísimo de las fuerzas nacionales de Tierra, Mar y Aire, y se le confiere el cargo de general jefe de los ejércitos de operaciones.
                                              Art. 3º. Dicha proclamación será revestida de forma solemne, ante representación adecuada de todos los elementos nacionales que integran este movimiento liberador, y de ella se hará la oportuna comunicación a los Gobiernos extranjeros. [...]
                                              Dado en Burgos a 29 de septiembre de 1936 (Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional)

                                              18. PRIMERA CARACTERIZACIÓN DEL RÉGIMEN
                                              España se organiza dentro de un amplio concepto totalitario mediante aquellas instituciones  nacionales que aseguren su totalidad, su unidad y continuidad. La implantación de los más severos principios de autoridad que implica este movimiento no tiene justificación en el carácter militar, sino en la necesidad de un regular funcionamiento de las complejas energías de la Patria. [...] Desprestigiado el sufragio universal inorgánico, [...] la voluntad nacional se manifestará oportunamente a través de aquellos órganos técnicos y corporaciones que, enraizados en la entraña misma del país, representen de una manera auténtica su ideal y sus necesidades. [...] En su aspecto social, el trabajo tendrá una garantía absoluta, evitando que sea servidumbre al capitalismo y que se organice como clase, adoptando actitudes combativas que le inhabiliten para colaboraciones conscientes. [...] El estado, sin ser confesional, concordará con la Iglesia católica, respetando la tradición nacional y el sentimiento religioso de la inmensa mayoría de los españoles, sin que ello signifique intromisión ni reste libertad para la dirección de las funciones específicas del Estado.
                                              FRANCISCO FRANCO, Discurso radiofónico en Radio Castilla, 1 de octubre de 1936

                                              19. LA DISCIPLINA EN EL BANDO FRANQUISTA
                                              Tengo noticias de haber existido gravísima cobardía en conducta coronel Díaz Freijo, comandante militar Gerrido de Oro, comandante Clar, capitán Sanchiz y otros, y haber sido desobedecidas mis órdenes movilización y organización fuerzas defensivas isla. [...]
                                              Reúna todos los telegramas que dirigí a comandante militar con órdenes de movilización total y preparación defensora de la isla y forme juicio al coronel comandante militar y jefes de Estado Mayor que incumplieron mis órdenes y carabineros que en Pollensa y Manacor hicieron fuego contra la fuerza que fue a someterlos. Debe juzgárseles y aplicárseles las severas penas a que se han hecho acreedores.
                                              Igualmente procede juzgar y ejecutar sentencias contra todos los que directa o indirectamente  hayan favorecido o intentado favorecer los planes enemigos o por cobardía hayan pecado. Es necesario organizar Mallorca llamando a los reemplazos [...].
                                              FRANCISCO FRANCO. Mensaje cifrado dirigido por radio a Mallorca el 7 de octubre de 1936

                                              20. LA CRÍTICA FALANGISTA AL CATOLICISMO POLÍTICO DE ORIGEN CEDISTA
                                              El Debate de Madrid: hermano gemelo: La Croix de París, española. La católica clientela internacional de lectores de El Debate no podrá explicarse nunca cómo se produjo ¡tan lógica y legítimamente! este Glorioso Movimiento porque el diario herreriano, durante los años de opresión marxista, no hizo otra cosa, tozuda y machaconamente, que recomendar “el acatamiento a los poderes legítimamente constituidos”, del “mal menor”, del “bien posible”, de “la no violencia”, de “la serena política de Prieto” y de “la fulminante condenación vaticana a los movimientos monárquicos españoles” que no vino nunca. Era funesto El Debate. Ya asoma, desde San Sebastián precisamente, la agencia Logos y Ya y los estupendos equipos técnicos inigualables. Éste es el peligro. Pues, desde ahora, Arriba España [...] se pone enfrente de él. Por la salud de España. Porque al día siguiente de la victoria, sería El Debate el primero en poner chinas, quitar virilidad a nuestra juventud castrense, ¡qué vergüenza!, bajo capa de un catolicismo que no fue nunca de catacumba, de Evangelio, de Cristo.“Criterios”, en Arriba España, Pamplona, 17 de enero de 1937

                                              21. DECRETO DE UNIFICACIÓN DE FALANGISTAS Y TRADICIONALISTAS
                                              Una acción de gobierno eficiente, cual cumple ser la del nuevo Estado español, nacido, por otra parte, bajo el signo de la unidad y la grandeza de la Patria, exige supeditar a su destino común la acción individual y colectiva de todos los españoles. Esta verdad, tan claramente percibida por el buen sentido del pueblo español, es incompatible con la lucha de partidos y organizaciones políticas que si bien todas pugnan noblemente por el mejor servicio de España, gastan sus mejores energías en la lucha por el predominio de sus estilo peculiares o, lo que es peor, en cuestiones de tipo personalista que dan lugar a discordias pequeñas dentro las organizaciones resucitando la vieja intriga política y poniendo en trance de descomposición organizaciones y fuerzas cuyas masas se mueven a impulsos de los más puros ideales. Llegada la guerra a punto muy avanzado y próxima la hora victoriosa, urge ya acometer la gran tarea de paz, cristalizando en el Estado nuevo el pensamiento y el estilo de nuestra Revolución Nacional. Unidos por un pensamiento y una disciplina común, los españoles todos han de ocupar su  puesto en la gran tarea.
                                              Esta unificación que exijo en el nombre de España y en el nombre sagrado de los que por ella cayeron –héroes y mártires–, a los que todos y siempre guardaremos fidelidad, no quiere decir ni conglomerado de fuerzas ni mera concentración gubernamental, ni unión pasajera. Para afrontarla de modo decisivo y eficaz hay que huir de la creación de un partido de tipo artificial, siendo, por el contrario, necesario recoger el calor de todas las aportaciones para integrarlas, por vía de superación, en una sola entidad política nacional, enlace entre el Estado y la Sociedad, garantía de la continuidad política y de adhesión viva del pueblo al Estado. Precisa para ello tener en cuenta que, aparte valiosísimas aportaciones colectivas e individuales de patriotas que desde la primera hora voluntariamente vistieron uniformes de Soldados de España, Falange Española y Requetés han sido los dos exponentes auténticos del espíritu del alzamiento nacional iniciado por nuestro glorioso Ejército el 17 de julio.
                                              Como en otros países de régimen totalitario, la fuerza tradicional viene ahora en España a integrarse en la fuerza nueva. Falange Española aportó con su programa masas juveniles, propagandas con un estilo nuevo, una forma política y heroica del tiempo presente y una promesa de plenitud española. Los Requetés, junto a su ímpetu guerrero, el sagrado depósito de la tradición española tenazmente conservado a través del tiempo, con su espiritualidad católica, que fue elemento formativo de nuestra nacionalidad y en cuyos principios eternos de moralidad y justicia ha de seguir inspirándose. Siendo uno el sentir de las organizaciones, análoga la inquietud patriótica que las anima, con un ansia de unión, respaldada por el anhelo con que España la espera, no debe ésta retrasarse más.
                                              Así pues, fundidas sus virtudes, estas dos grandes fuerzas tradicionales hacen su presencia directa y solidaria con el servicio del Estado. Su norma programática está constituida por los veintiséis puntos de Falange Española; debiéndose hacer constar que como el movimiento que conducimos es precisamente esto más que un programa, no será cosa rígida ni estática, sino sujeto en cada caso,al trabajo de revisión y mejora que la realidad aconseje.
                                              Cuando hayamos dado fin a esta ingente tarea de reconstrucción espiritual y material, si las necesidades patrias y los sentimientos del país así lo aconsejaran, no cerramos el horizonte a la posibilidad de restaurar en la nación el régimen secular que forjó su unidad y su grandeza histórica.
                                              Por todo lo expuesto, DISPONGO:
                                              Artículo 1º. Falange Española y Requetés, con sus actuales servicios y elementos, se integran bajo mi Jefatura en una sola entidad política de carácter nacional que, de momento, de denominará Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Esta organización, intermedia entre la Sociedad y el Estado, tiene la misión principal de comunicar al Estado el aliento del Pueblo, y de llevar a éste el pensamiento de aquel a través de las virtudes político-morales, de servicio, jerarquía y hermandad. Son originariamente, y por propio derecho, afiliados de la nueva organización todos los que en el día de la publicación de este Decreto posean el carnet de Falange Española o de la Comunión Tradicionalista, y podrán serlo, previa admisión, los españoles que lo soliciten. Quedan disueltas las demás organizaciones y partidos políticos.
                                              Artículo 2º. Serán órganos rectores de la nueva entidad política Nacional el jefe del Estado, un Secretariado o Junta Política y el Consejo Nacional. Corresponde al Secretariado o Junta Política establecer la constitución interna de la entidad para el logro de su finalidad principal, auxiliar a su jefe en la preparación de la estructura orgánica y funcional del estado, y colaborar en todo caso a la acción  de Gobierno. La mitad de sus miembros, con los que iniciará sus tareas, serán designados por el jede  del estado, y la otra mitad elegidos por el Consejo Nacional. El Consejo Nacional conocerá de los grandes problemas nacionales que el jefe del Estado le someta en los términos que se establecerán en disposiciones complementarias. Mientras se organizan los trabajos encaminados a la organización definitiva del Nuevo Estado totalitario, se irá dando realidad a los anhelos nacionales de que participen en los organismos de servicio del Estado los componentes de Falange Española Tradicionalista y de las JONS para que les impriman ritmo nuevo.
                                              Artículo 3º. Quedan fundidas en una sola Milicia Nacional las de Falange Española y la de Requetés, conservando sus emblemas y signos exteriores. A ella se incorporarán también, con los honores ganados en la guerra, las demás milicias combatientes. La Milicia Nacional es auxiliar del Ejército. El jefe del Estado es jefe supremo de la Milicia. Será jefe directo un general del Ejército con  dos subjefes militares procedentes, respectivamente, de las Milicias de Falange Española y de Requetés. Para mantener la pureza de su estilo se nombrarán dos asesores políticos del mando.
                                              Dado en Salamanca a 19 de abril de 1937. FRANCISCO FRANCO



                                               El Gobierno de la República se cree obligado a dirigir un solemne llamamiento a la conciencia de los Gobiernos de Francia y Reino Unido, como iniciadores del acuerdo de no-intervención, sobre la tremenda y peligrosa iniquidad de mantener en vigor dicho acuerdo cuando su violación abierta, confesada pública y cínicamente por los Gobiernos de Alemania e Italia, a favor de los rebeldes, es cosa tan notoria (…) Italia y Alemania no han cesado un instante desde que estalló la rebelión española de proveer a los rebeldes no sólo con inmensas cantidades de material bélico de todas clases… sino de considerables masas de combatientes y gran número de expertos, formando parte de los ejércitos regulares de ambos países (…)"
                                              Pablo Azcarate, embajador en Londres 1937 al Comité de Londres, creado para evitar la intervención extranjera en la guerra civil.




                                              EL ÚLTIMO AÑO

                                              22. LOS TRECE PUNTOS DE NEGRÍN
                                              El Gobierno de Unión Nacional declara solemnemente, para conocimiento de sus compatriotas y noticia del mundo, que sus fines de guerra son:
                                              1º. Asegurar la independencia absoluta y la integridad total de España.
                                              2º. Liberación de nuestro territorio de fuerzas militares extranjeras [...].
                                              3º. República popular representada por un Estado vigoroso [...].
                                              6º. El Estado español garantizará la plenitud de derechos al ciudadano en la vida civil y social, la libertad de conciencia y asegurará el libre ejercicio de las creencias y prácticas religiosas[...].
                                              7º. El Estado garantizará la propiedad, legal y legítimamente adquirida [...].
                                              13º. Amplia amnistía para todos los españoles que quieran cooperar a la inmensa labor de reconstrucción y engrandecimiento de España [...]. Cometerá un delito de traición a los destinos de nuestra patria aquél que no reprime y ahogue toda idea de venganza y represalia.
                                              1 de mayo de 1938

                                              PAZ, PIEDAD Y PERDÓN, Discurso de Azaña en Barcelona, 18 de julio de 1938
                                              "Paz, piedad, perdón" último discurso como presidente de la Segunda República en el Ayuntamiento de Barcelona pronunciado el 18 de Julio de 1938


                                              «Cada vez que los gobiernos de la República han estimado conveniente que me dirija a la opinión general del país, lo he hecho desde un punto de vista intemporal, dejando a un lado las preocupaciones más urgentes y cotidianas, que no me incumben especialmente, para discurrir sobre los datos capitales de nuestros problemas, confrontados con los intereses permanentes de la nación. 

                                              A pesar de todo lo que se hace para destruirla, España subsiste. En mi propósito, y para fines mucho más importantes, España no está dividida en dos zonas delimitadas por la línea de fuego; donde haya un español o un puñado de españoles que se angustian pensando en la salvación del país, ahí hay un ánimo y una voluntad que entran en cuenta. Hablo para todos, incluso para los que no quieren oír lo que se les dice, incluso para los que, por distintos motivos contrapuestos, acá o allá, lo aborrecen. Es un deber estricto hacerlo así, un deber que no me es privativo, ciertamente, pero que domina y subyuga todos mis pensamientos. Añado que no me cuesta ningún esfuerzo cumplirlo; todo lo contrario. Al cabo de dos años, en que todos mis pensamientos políticos, como los vuestros; en que todos mis sentimientos de republicano, como los vuestros, y en que mis ilusiones de patriota, también como las vuestras, se han visto pisoteados y destrozados por una obra atroz, no voy a convertirme en lo que nunca he sido: en un banderizo obtuso, fanático y cerril. 

                                              Incumbe a los gobiernos dirigir la política, dirigir la guerra, los cuales gobiernos se forman, subsisten o perecen según los vaivenes de su fortuna o de su popularidad, como las aprecian los órganos responsables en los que se representa y por los que se expresa la opinión pública. Y puesto a discurrir sobre la política y sobre la guerra desde aquél punto de vista que he nombrado y que me pertenece por obligación, he procurado siempre afirmar verdades que ya lo eran antes de la guerra, que lo son hoy, como seguirán siéndolo mañana. Seguramente estas verdades las hemos descubierto entre todos, cada cual a su manera: unos por puro raciocinio; otros las han descubierto por los implacables golpes de la experiencia. 

                                              Lo que importa es tener razón, y después de tener razón, importa casi tanto saber defenderla; porque sería triste cosa que, teniendo razón, pareciese como si la hubiésemos perdido a fuerza de palabras locas y de hechos reprobables. Es seguro que, a la larga, la verdad y la justicia se abren paso; mas, para que se lo abra, es indispensable que la verdad se depure y se acendre en lo íntimo de la conciencia y se acicale bajo la lima de un juicio independiente y que salga a la luz con el respaldo y el seguro de una responsabilidad. He deseado siempre que todos lo hagan así. El derecho de enjuiciar públicamente subsiste a pesar de la guerra, salvo en aquellas cosas que pudieran perturbar conocidamente lo que es propio y exclusivo de las operaciones de la defensa. De esta manera, cada cual aporta su grano de arena a formar la opinión. Pero, más que un derecho, es una obligación imperiosa, ineludible, en todos los que de una manera o de otra toman parte en la vida pública. Es una obligación difícil de cumplir. ¿Cómo no va a serlo! Demasiado lo sé. Para vencer esa dificultad se recomienda mucho, como higiene moral, el ejercicio cotidiano de actos de valor cívico, menos peligrosos que los actos de valor del combatiente en el campo de batalla, pero no menos necesarios para la conservación y la salud de la República. 

                                              En esta tarea de aconsejar a la opinión, o, más exactamente, de poner a la opinión en condiciones de saber lo que conviene al país, no he regateado nunca mi parte; tampoco hoy. Pienso que, en España, amigos y enemigos están habituados a escucharme como a un hombre que nunca dice lo contrario de lo que siente. O a no escucharme, y por igual razón. 

                                              Con estas advertencias llamo en primer término vuestra atención sobre un hecho que todos conocéis: de todas las fases por las que ha ido pasando este drama español, la que hoy predomina y absorbe a todas las demás es la fase internacional. 

                                              El drama español surgió aparentemente con los caracteres de un problema de orden interior de España, como un gigantesco problema de orden público. Todos los gobiernos de la república se han esforzado por situarlo así, y porque no fuese más, y ya era bastante. Y la sinceridad de los propósitos y de las intenciones de todos los gobiernos de la República, no puede ponerse en duda, aunque no sea más, si no hubiera otras razones, que por la consideración e su propia conveniencia, porque, de que el drama español dejase de ser un conflicto nuestro, sólo mayores desventuras y calamidades y conflictos podrían venir. Pero el ataque a mano armada contra la República descubrió pronto su aspecto de problema internacional. ¿Lo descubría porque unos grupos sociales o unas fuerzas políticas o las fuerzas armadas del estado se rebelaban contra el régimen establecido? No. Se rebelaba esta fase, porque otros estados europeos, principalmente Alemania e Italia, acudían decididamente con hombres y material, en apoyo de los que atacaban violentamente a la República. ¿Y por qué acudían? ¿Por qué les prestaban este apoyo? ¿Acaso por pura simpatía política, o emprendiendo lo que se llamaría malamente una cruzada ideológica? ¿Por puro espíritu y de propaganda? No. En el fondo, al Estado alemán y al Estado italiano les importa muy poco cuál sea el régimen político de España, y si la República española se hubiese prestado a entrar en el sistema de política occidental europea que planteaba el Gobierno italiano y a trabajar por deshacer el statu quo actual y a servir los intereses de la naciente hegemonía italiana en el Mediterráneo, ¡ah!, s seguro que en Roma y en Berlín se hubiese declarado que la República española era el arquetipo de organización estatal. Les prestan esa ayuda para incorporar a España, con todo lo que España significa, a pesar de su debilidad militar, al sistema que nace en Roma, y que no me voy a cansar en definir, porque todos lo conocéis. 

                                              Cuando los síntomas probatorios de esta situación aparecieron, y los divulgamos, y los dimos a conocer al mundo, no fuimos creídos. Se pensó, tal vez, que eran artículos para la exportación, trabajos de propaganda. Yo mismo, allá por julio o agosto del 36, en las primeras manifestaciones publicas que hice para el extranjero sobre nuestra cuestión, lo dije así. Debieron de creer que yo me había adscrito a los principios de la propaganda. Después, los gobiernos de la República, incesantemente, han llevado a todas partes las pruebas de este hecho; pruebas irrefutables que destruían la convencional actitud de fingir una duda, y todas estas pruebas fueron recibidas o con una reserva desconfiada o con una simpatía taciturna; pero ya nadie lo puede poner en duda, nadie puede afectar la posición de la duda y ha sido preciso, para que estas dudas no puedan subsistir, ni si quiera como artificio de discusión, que los agresores confiesen la agresión, se jacten de ella, expliquen sus fines, y no solo esto, si no que conviertan la agresión en moneda de cambio y en materia de regateo y de contrato. 

                                              Delante de esta situación ¿Qué han hecho los gobiernos de la República? ¿Acaso declara la guerra a Italia y a Alemania? No. Han ido con su derecho a las instituciones internacionales creadas para el mantenimiento de la legalidad. España, sobretodo con la República, había tomado en serio los propósitos, aunque no siempre los métodos de la Sociedad de Naciones; y se había adherido a los principios que inspiraban los planes de seguridad colectiva. Aunque todos los españoles, por raro caso estaban unánimes en mantener en nuestro país una neutralidad a todo trance y costa, España acepto las limitaciones que a esa política de neutralidad contiene y contenía el pacto de la Sociedad de Naciones, con tal de sumarse a una obra superior de interés general. 

                                              La República inscribió en su Constitución los principios generales del pacto. La República se sumó a la política de sanciones cuando el ataque italiano contra Etiopía, secundando la política de los poderosos de la tierra, que entonces tenían la fortuna de que su interés nacional coincidiese con los dictados que rigen la vida moral de a Sociedad de Naciones. Cuando la política de sanciones fracasó por lo que todo el mundo sabe, la Republica española quedo expuesta, descubierto el costado, a las represalias del rencor. Pocas semanas después de decretarse la abolición de las sanciones y todavía vivo el conflicto de Etiopía, comenzaba la agresión italiana contra nuestro país. Y no solo esto. España, lo mi9smo bajo la monarquía que bajo la República, se había mantenido fiel al sistema de equilibrio y de statu quo en la Europa occidental y en el Mediterráneo; equilibrio basado en la hegemonía Británica y en la libertad de comunicaciones marítimas de Francia con su imperio en África. No nos ligaba a este sistema ningún pacto, ni publico ni secreto, ninguna alianza, ningún tratado. Pero era la consecuencia de nuestro estado interior, de nuestra posición en el mapa de Europa. Trastornarlo, habría supuesto un esfuerzo gigantesco en el orden militar, completamente desproporcionado a los recursos del país y sin nada que ver con su conveniencia fundamental. 

                                              Tales han sido los crímenes de la República en el orden internacional. Cuando los gobiernos de España fueron a presentar sus reclamaciones y sus alegaciones donde debían -y no sólo a Ginebra-, todos los proyectos propuestos o solicitados o requeridos por el Gobierno español fracasaron. ¿Por qué? La tesis consiste en decir que el dar paso a las reclamaciones del Gobierno español, por justas que sean, habría producido la guerra general. Nunca he podido admitir la realidad de esa tesis. No se puede admitir, no en el orden teórico, si no en el orden de los factores políticos, tal como de hecho están situados en Europa; no se puede admitir que el mantenimiento sereno y digno de las obligaciones pactadas fuese a producir un conflicto internacional. Opinión que, dicha por mí, podría parecer interesada; pero en ella me acompañan eminentes estadistas extranjeros que han tenido sobre sí la responsabilidad del poder en sus países durante los días más agudos de la crisis, y opinan lo mismo. 

                                              Es, por otra parte calumnioso y desatinado afirmar que el Gobierno, éste u otro, de la Republica, ha buscado, ha deseado nunca una guerra general para disolver en ella nuestro problema nacional. Sería una táctica equivocada atosigar a los demás, con los peligros que corren con una u otra política. Es impertinencia tratar de explicar a los demás en que consiste su interés nacional. Ya ellos lo saben muy de sobra. Sería pueril creer que la política internacional de un país puede fundarse, no ya exclusivamente, pero ni siquiera principalmente en la semejanza o diferencia de los regímenes políticos. La política internacional de un país está determinada por datos inmutables o de muy difícil mudanza, y por debajo de los regímenes políticos, hay valores de otro orden que los rebasan y que, en realidad, los subyugan. Me excuso de poner ejemplos del exterior que son bien palpitantes y están en la noticia de todos. Basta volver la vista a nuestro país. La República ha hecho la misma política internacional que la monarquía y por iguales razones. Pero dentro de teso y dejando a salvo el interés nacional de cada cual como lo entienda, es innegable que existen contactos, repercusiones probables, interferencias que forma parte de aquel mismo interés nacional y que constituyen el terreno común para una inteligencia a favor de la paz y la protección de la independencia de cada uno. 

                                              Así entendido el problema, con todo lo que los gobiernos de la República han hecho sobre el particular no ha rebasado nunca los límites decentes que la discreción exterior impone. Y es absolutamente absurdo suponer que nadie con responsabilidad en la República ha tenido el pensamiento ni el deseo de zafarse del conflicto nuestro interior provocando una conflagración europea. Contra semejante dislate militan muchas razones: meses hace que expuse algunas. Militan todas las razones de humanidad, de prudencia humana y de sabiduría de la conducta en la vida que hay siempre contra cualquier genero de guerra; milita, además, que los españoles ya tenemos bastante, y aun de sobra, con la guerra que estamos sufriendo; y sobre eso una, una consideración de orden político bastante clara. Si por causa de la guerra de España hubiese en Europa una conflagración general, la causa de España quedaría relegada a muy segundo término, y la solución que adviniera no tendría nada que ver, ni por casualidad con los intereses fundamentales que nosotros representamos y defendemos. Es, por tanto, indispensable que se acallen las imaginaciones quiméricas que esperaban o temían actos de desesperación del Gobierno de la República. En primer lugar, aquí nadie esta desesperado, y en segundo término, si las dificultades creciesen, todavía sería desatinado remedio provocar una dificultad mayor y seguramente indomable. 

                                              Los hombres de mi tiempo recibimos, estando en la adolescencia, la impresión del desastre de 1898. Huella terrible que en ciertos aspectos, ha dominado toda nuestra vida pública. Hemos pasado cuarenta años escarneciendo aquella política, sin piedad para ella, sin tomar en cuenta ninguna de las excusas posibles que un político encuentra siempre para justificar su posición, y seria demasiado a estas alturas que tuviéramos que someternos a la cruel burla del destino de cometer un dislate todavía mas grande. Por mi parte, no podría resignarme a prestar una aparente aprobación, ni siquiera con mi muda presencia, a ningún acto de ningún gobierno que pareciese inspirado, directa o indirectamente, en el propósito de convertir la guerra de España en una guerra general. 

                                              Las tesis que han prevalecido en el exterior, entre los que se ocupan de nuestro problema, en cuanto problema europeo, consisten en afirmar que es indispensable limitar la guerra de España y extinguir la guerra de España. Se entiende por limitar la guerra de España tomar aquella precauciones y aquellas medidas que corten el peligro de conflagración general salido de nuestro problema, y por extinguir la guerra de España la pacificación de nuestro país. He tenido la ocasión de decir ya, meses hace, que limitar la guerra de España es obligación de los demás, porque no hemos sido nosotros quienes la guerra de España a los intereses de otras potencias; que incumbe a los demás limitar la guerra de España. Nosotros no tenemos medios de impedir que desembarquen en España los millares de hombres y millares de toneladas de material de guerra de Italia y Alemania. Incumbe los demás limitar la guerra de España; extinguir la guerra de España les incumbe a los españoles; pero les incumbe, les incumbirá cuando haya desaparecido de la Península el padrón de ignominia que supone la presencia de los ejércitos extranjeros luchando contra los españoles; antes, no. 

                                              Para limitar la guerra de España, secundando aquella iniciativa exterior y desmintiendo una vez más los supuestos propósitos de los gobiernos españoles favorables a una conflagración general, la República ha consentido sacrificios inmensos, sacrificios en su interés, sacrificios en su derecho. A todo lo largo de la lamentable historia de la política de no-intervención, esta siempre el sacrificio de la República y de los gobiernos republicanos. Del valor moral, de la energía cívica, de la perspicacia política que haya en el fondo de la política de no-intervención, la historia juzgara; pero nosotros estamos autorizados para decir desde ahora que, sin dudar de las buenas intenciones de los demás, tal como ha funcionado y funciona la política de no-intervención, ha parecido que el único que no tenia derecho a intervenir en la guerra de España era el Gobierno español. Producto de esa tesis y órgano de esa política son el Comité de Londres y su acuerdo reciente, que todos conocemos. Por fin, las potencias signatarias del acuerdo de no-intervención han llegado a aprobar un texto en virtud del cual, con estos o los otros métodos, se retiraran de España estos que llaman los voluntarios extranjeros. Hace una año por ahora, un texto aproximadamente igual no pudo ser aprobado en Londres, ciertamente que no por culpa del Gobierno de la República, y yo considero que si ese texto se hubiese aprobado el año anterior, a pesar de todas las tardanzas y disquisiciones que puedan oponerse a su ejecución, ya estaría cumplido y España pacificada. Porque si hace falta limitar la guerra y extinguir la guerra, y para cada cual es un deber distinto, ya añado ahora que limitar la guerra de España, si en efecto se limita, es extinguirla, porque la guerra de España esta única y exclusivamente mantenida por la invasión extranjera. 

                                              ¿Qué vale el acuerdo de Londres? Es por de pronto de mala fe dudar de la actitud de España frente a ese acuerdo. En primer lugar el Gobierno de la República no tiene que pedir permiso a nadie para aceptarlo o para rechazarlo; y en segundo término, el Gobierno de la República, que mantiene la tesis de que el conflicto español debe quedar reducido, como siempre lo ha mantenido, a un conflicto interno, no puede negar paso a las medidas que tengan el propósito de dar a eso una más o menos remota realidad. 

                                              Es bueno que se sepa que, ya en septiembre del 36, no faltó quien recomendase y señalase ese camino, sin resultado, y que desde entonces acá los gobiernos, unas veces en Ginebra, otras en Londres o donde lo han podido hacer, han insistido continuamente, reclamando una solución en este particular. Nunca hemos pedido otra cosa. El Gobierno podrá hacer las salvedades de principio, de realización, criticar o pedir aclaraciones, discutir estos o los otros puntos; pero, en el fondo del asunto, nuestra voluntad y la voluntad del Gobierno es de sobra conocida: que se vayan los invasores de España, y nos resignaremos a que se vayan los hombres que, voluntariamente y de verdad, han venido a defender la República; pero ¡que se vayan! La República y la paz de España habrán dado entonces un paso de gigante. 

                                              Yo no se si se cumplirá o no; no tengo noticias de lo que ocurre en los recónditos despachos donde los diplomáticos cuchichean; pero, si de verdad se quiere pacificar a España, no hay si no que cumplir a fondo, rápidamente y con lealtad, el acuerdo de Londres. 

                                              Y añado, pensando no ya como español, si no como europeo, que es insigne locura, desvarío y responsabilidad aplastante, dejar que el porvenir de Europa esté pendiente de la suerte de las armas en la Península. 

                                              En rigor, si los españoles quisieran dar muestras de su carácter y de aquella altivez de que, con tanta frecuencia, y no siempre con razón, blasonan, el Comité de Londres no haría falta para nada porque serian los mismos españoles, por fin alumbrados acerca de en que consiste su verdadero interés, los que harían reemprender el camino de su patria a los invasores de España. 

                                              El Comité de Londres, delante del problema europeo presente y latente, toma los caminos, las determinaciones, propone los métodos que considera útiles para resolverlo o para evitar ese conflicto; pero el Comité de Londres no se cura, ni tiene por qué, del prestigio y de la honra de los españoles. Y no se puede negar que el acuerdo del Comité de Londres es un baldón bochornoso para nuestro país porque viene a rectificar, a corregir y, si se puede todavía, a enmendar, la inconcebible locura de haber traído a la patria un poderío extranjero. Que sea necesario corregir desde fuera las faltas de otros españoles, aunque sean enemigos nuestro, me avergüenza. 

                                              A los españoles que han favorecido y aprovechado la invasión extranjera se les dice, para consolarlos, que esa invasión, con todas sus incalculables consecuencias, que todavía no se han puesto a la luz del todo, es la piedra angular en que se ha de fundar el nuevo Imperio español. ¡Fantástico Imperio! Si un Imperio español fuese posible y deseable, que no lo es, no bastaría el decretarlo en una gaceta oficial o en unas arengas políticas. ¿Sería un singular imperio el que, para nacer, comienza echándose a los pies de sus amigos y valedores, dejándose aherrojar por ellos! Cuando los españoles de talla gigante fundaban imperios de verdad, no traían extranjeros a pelear contra su propio país. Cuando la corona de España aspiraba y casi conseguía el dominio universal, los españoles iban a guerrear a Lombardía y a Nápoles, saqueaban Roma, ponían preso al papa, y sojuzgaban a los italianos, seguramente sin ningún derecho y con excesiva dureza, pero los sojuzgaban, y no se les ocurría traer a los italianos a España a matar españoles en las orillas del Tajo y del Ebro a titulo de la fundación del Imperio español. 

                                              Y yo me pregunto si todos los colaboradores de la invasión extranjera o los que la padecen -que hay muchos que la padecen-, cuando vean las ciudades arrasadas y los españoles muertos a millares por obra de las armas extranjeras, se consolaran de su dolor de españoles pensando: «Es el Imperio que nace». ¡Triste consuelo! Caso como este no tiene semejanza en la historia contemporánea de Europa. Para encontrar algo que se le parezca, hay que recordar las guerras civiles del siglo XVI y del siglo XVII, en que, so capa de guerra religiosa, se disputaba realmente el predominio político sobre el continente. Entonces, los españoles, soldados de in Imperio, hacían en Francia exactamente el mismo papel que hacen ahora en España los alemanes y los italianos, pero a los ligueros católicos franceses que cooperaban con los ejércitos invasores de España en Francia, no se les ocurría decir que estaban fundando un imperio francés, y entonces el sentimiento del patriotismo, la moral del patriotismo y los dictados del sentimiento nacional no estaban en el punto a que en la edad moderna han llegado; los motivos eran otros, y cuando tanto el poderío francés como cualquier otro de Europa se constituyó, se constituyó precisamente contra nosotros, no a favor nuestro. El día que un rey francés, a costa de oír misa, recobro su capital, el ejército español que guarnecía París, abandonó la ciudad, tambor batiente, banderas desplegadas, y el rey Enrique, que los veía salir, les dijo: «Señores españoles, encomendadme a vuestro amo, pero no volváis mas». 

                                              Este sentimiento ¿no estallará en el alma de los españoles que se crean patriotas y que crean estar alentados por un espíritu nacional, cuando hace ya más de tres siglos que un rey francés lo profirió pensando en la libertad de su pueblo? Nosotros sí lo sentimos, sí lo pensamos. Para nosotros la salida de los invasores de España es una cuestión de honra. En ninguna lengua del mundo se dice con tanta rotundidad: una cuestión de honra. Creemos que debe serlo para todos y, por tanto, una cuestión previa, porque ninguna nación puede vivir decorosamente ni tiene derecho al respeto ni a la amistad de las demás, si ha perdido la honra y la libertad. 

                                              Las otras fases por que ha ido pasando el problema de España, o están vencidas, o están agotadas. Me refiero, claro está, al pronunciamiento inicial y a la guerra civil de que aquel pronunciamiento fue señal. Es un hecho indiscutible que el pronunciamiento militar fracasó; fracasó a las 48 horas, y estos dos años en que el poderoso concurso de hombres y material -mas importante quizá el del material que el de hombres- de Alemania y de Italia y la numerosa presencia de la morisma, no han bastado para derrocar por la fuerza a la República, están probando qué habría sido del pronunciamiento y de la guerra civil subsiguiente sin el auxilio exterior. 

                                              Esta no es una afirmación o una condolencia vana y puramente teórica, porque está preñada de consecuencias de orden político. La guerra civil está agotada, no porque haya arriado las banderas ni porque hayan suscrito nuestras tesis o nuestros puntos de vista políticos sobre la mejor manera de gobernar a nuestro país, no; está agotada por efecto de la experiencia terrible de estos dos años. 

                                              En la bases del ataque armado contra la República había, entre otros, unos errores que conviene señalar. Había, en primer término, un error de información, abultado y explotado por la propaganda: el error de creer que nuestro país estaba en vísperas de sufrir una insurrección comunista. Todos sabemos el origen de aquella patraña. Es un artículo de exportación de Alemania e Italia, que sirve para encubrir empresas mucho mas serias. ¡Una insurrección comunista el año 36! ¡Cuando el Partido Comunista era el más moderno y menos numeroso de todos los partidos proletarios; cuando en las elecciones de febrero los comunistas habían obtenido, incluso dentro de la coalición, diecisiete actas, que representaban menos del cuatro por ciento de todos los sufragios emitidos en aquella ocasión en España! ¿Quién iba a hacer esa revolución? ¿Quién la iba a sostener? ¿Con que fuerzas, suponiendo, que ya es suponer, que alguien hubiera pensado en semejante cosa? 

                                              La lógica hubiera prescrito que ante una amenaza de este tipo o de otro semejante contra el Estado republicano y contra el Estado español, que no era comunista, ni estaba en vías de serlo, de alto abajo, ni en los costados, todas esas fuerzas políticas y sociales amedrentadas por esa supuesta amenaza, se hubieran agrupado en torno al Estado para defenderlo, hubieran hecho el cuadro en torno suyo, porque al fin y al cabo era un Estado burgués; pero, lejos de eso, lo cual prueba la falsedad de la tesis, en lugar de defenderlo lo asaltaron. Un error, además, sobre el verdadero estado del país, que no en vano venía siendo trabajado, no ya desde la República, si no desde 1917, y si se me apura un poco, desde comienzo de siglo, por una profundísima corriente de transformación política. Y derivado de este error, otro todavía más grave: el error de suponer que el pueblo español, atacado por sorpresa, no sabría ni podría ni querría defenderse. Estos errores sirvieron de base, de incentivo al móvil inmediato, al móvil inmediato confesable, que era defender los intereses, respetables sin duda, que se suponían amenazados por una revolución bolchevique. Y las pasiones que azuzaban esto, triste es decirlo, no eran si no el odio y el miedo, que han cavado en España un abismo que se va colmando de sangre española; y el resorte original, la intolerancia castiza, la intolerancia fanática. El enemigo de un español es siempre otro español. Al español le gusta tener libertad de decir y pensar lo que se le antoja, pero tolera difícilmente que otro español goce de la misma libertad, y piense y diga lo contrario de lo que él opinaba. 

                                              Conjugados todos estos elementos, se produce el alzamiento y ataque a mano armada contra la República y, en vez del triunfo fácil, del triunfo alegre para los agresores -penoso únicamente para los agredidos- , estalla una calamidad nacional, que no tiene precedente en la historia de España, con todas las consecuencias de orden político y económico, fácilmente previsibles, y que no dejaron de ser previstas, para cuando se produjera un ataque contra la solución de termino medio que representaba la República. Y ya estáis viendo, ya estarán viendo el cuadro: el triunfo.. en las nubes; cientos de miles de muertos; ciudades ilustres y pueblos humildísimos, desparecidos del mapa; lo más sano de ahorro nacional, convertido en humo; los odios, enconados hasta la perversidad; hábitos de trabajo, perdidos; instrumentos de trabajo, desaparecidos; la riqueza nacional, comprometida para dos generaciones. Y aquellos que, con esta operación, deseándola, preparándola, sirviéndola, pensaban poner a salvo esta u otra parte de su riqueza o de su interés, han averiguado ya que, merced a su operación, han sufrido lesiones, en el orden material y en el orden moral, mucho mayores que las que hubieran podido sobrevenirles de la República, aunque la República hubiera sido revolucionaria, y no moderada y parlamentaria como realmente lo era. 

                                              El daño ya está causado; ya no tiene remedio. Todos los intereses nacionales son solidarios, y, donde una quiebra, todos los demás se precipitan en pos de su ruina, y lo mismo le alcanza al proletario que al burgués; al republicano que al fascista; as todos igual. Durante cincuenta años, los españoles están condenados a la pobreza estrecha y a trabajos forzados si no quieren verse en la necesidad de sustentarse de la corteza de los árboles. Y el proletario que percibiera o perciba un salario de veinticinco pesetas será más pobre que cuando percibía uno de cinco o seis, y el millonario de pesetas se contentara con ser millonario de perras chicas o de céntimos, todo lo más. Esto ya no tiene remedio. Añádase a eso la empresa de desnacionalización, la empresa de desespañolización, anexa e inherente a la presencia de los gobiernos y de las tropas extranjeras en España, la cual empresa no se caracteriza ni se denota principalmente en el orden militar, ni siquiera en el orden político o internacional, con ser tan grave. Donde se denota y se muestra la garra clavada implacablemente en lo más vivo del ser español es en el orden económico. Las sumas gastadas por Italia y Alemania en España no las perdonarían; ni los esfuerzos hechos; ni abandonarían las posiciones tomadas, y, si los planes de los agresores se realizasen, durante dos o tres generaciones lo mas fructífero del trabajo español iría a las arcas de Roma y de Berlín, para quienes estarían trabajando los españoles, como les ocurrió a algunas de las naciones vencidas en la gran guerra hasta que se declararon en quiebra, porque España en esas condiciones sería una nación vencida y sojuzgada. 

                                              Por esto afirmo que muchos, cuando no todo, de los que han calentado y sustentado la guerra civil en España y todavía la sostienen, descubren ahora que en la guerra han comprometido y perdido mucho más de lo que imaginaban comprometer o poder perder. ¡Y cuántos, cuántos, y no de los menores, darían algo bueno por volver al mes de julio de 1936, y lo pasado, pasado, y que se borrase esta pesadilla y, sobretodo, que se borrase la responsabilidad de haberla desencadenado! La guerra civil está agotada en sus móviles porque ha dado exactamente todo lo contrario de lo que se suponía que se proponían sacar de ella, y ya a nadie le puede caber duda de que la guerra actual no es una guerra contra el Gobierno, ni una guerra contra los gobiernos republicanos, ni siquiera una guerra contra un sistema político: es una guerra contra la nación española entra, incluso contra los propios fascistas, en cuanto españoles, porque será la nación entera, y ya está siendo, quien la sufra en su cuerpo y en su alma. 

                                              Yo afirmo que ningún credo político, venga de donde viniere, aunque hubiere sido revelado en una zarza ardiente, tiene derecho, para conquistar el poder, a someter a su país al horrendo martirio que esta sufriendo España. La magnitud del dislate, el gigantesco error, se mide más fácilmente con una consideración menos dramática, casi vulgar. Hace dos años que empezó este drama, motivado aparentemente en el orden político por no querer respetar los resultados del sufragio universal en el mes de febrero del 36. Han pasado dos años. Y cabe discurrir que, con la fugacidad de las situaciones políticas en España y con las fluctuaciones propias de las instituciones democráticas y de las variantes de la voluntad del sufragio popular, si en vez de cometer esta locura se hubiera seguido en el régimen normal, a estas horas es casi seguro que estaríamos en vísperas de una nueva consulta electoral, en la cual todos los españoles, libremente, podrían probar sus fuerzas políticas en España. ¿Qué negocio ha sido este de desencadenar la guerra civil? 

                                              Si convierto ahora la mirada a otros puntos del horizonte, es de advertir, hablando siempre con la misma lealtad, que en cuanto el Estado republicano y la masa general del país se repusieron del aturdimiento, de la conmoción causada por el golpe de fuerza, empezaron a reanudarse aquellos vínculos que la espada cortó. Y ciertas verdades, que habían sido inundadas por el aluvión, volvieron a ponerse a flote y a entrar en nueva vigencia, y, por fortuna, hoy nadie las desconoce; por fortuna, porque no se pueden infringir impunemente. Destaco entre ellas que todos los españoles tenemos el mismo destino, un destino común, en la prospera y en la adversa fortuna, cualesquiera que sean la profesión religiosa, el credo político, el trabajo y el acento, y que nadie puede echarse a un lado y retirar la puesta. No es que sea ilícito hacerlo: es que, además, no se puede. Que el Estado, en sus fines propios es insustituible, y no hay mas estado digno de este nombre, sin sus bases funcionales, cuales son el orden, la competencia y la responsabilidad; que no puede fiarse nada a la improvisación, como no se quiera decir que improvisación es hacer pronto y bien las cosas que la torpeza o la desidia hacían tarde y mal; fuera de ello, en la vida no se improvisa nada, y cuando se habla de improvisación se dice un vocablo vicioso o vacío, y cuando la improvisación se confunde con el arbitrismo, se cosechan tonterías, novatadas y fracasos. Y por ultimo, que nuestra guerra, tal como nosotros la entendemos y padecemos, es una guerra de defensa, y su justificación única reside precisamente en la defensa del derecho estatuido para la garantía de la libertad de toda la nación y de la libertad política de sus miembros, sin que sea lícito anteponer al fin único de la guerra fines secundarios, ni hacer desviar hacia ellos la guerra misma, por respetables y venerables que sean esos fines. 

                                              Muchas veces, o, sino muchas, algunas, me he hecho interprete de estas verdades ante el publico en general. Hace más de un año y medio, en aquellos días rudísimos, cuando la política y la guerra conjugaban su silueta sombría, alcé la voz en Valencia para recordar a todos, con aprobación del Gobierno, que el Estado republicano sostiene la guerra porque se la hacen; que nuestros fines de estado eran restaurar en España la paz y un régimen liberal para todos los españoles; que nosotros no soportaremos ningún despotismo ni de un hombre, ni de un grupo, ni de un partido, ni de una clase; que los españoles somos demasiado hombres para someternos, calladamente, a la tiranía de la pistola o la sinrazón de la ametralladora; que en la guerra no se ventila una cuestión de amor propio; que el triunfo de la República no podría ser el triunfo de un caudillo de un partido, si no el triunfo de la nación entera, restaurada en su soberanía y en su libertad. Sin amor propio, porque en una guerra civil -yo lo digo desde lo más profundo de mi corazón- no se triunfa personalmente sobre un compatriota. 

                                              Mas tarde, también en Valencia, me levanté para decir que no es aceptable una política cuyo propósito sea el exterminio del adversario, exterminio ilícito y, además, imposible, y que si el odio y el miedo han tomado tanta parte en la incubación de este desastre, habría que disipar el miedo y habría que sobresanar el odio, porque por mucho que se maten los españoles unos contra otros, todavía quedarían bastantes que tendrían necesidad de resignarse -si este es el vocablo- a seguir viviendo juntos, si ha de continuar viviendo la nación. 

                                              Y hablando en Madrid al ejército que defiende la capital, un ejército español, como todos los nuestros, le dije, sacando a la luz su mas intimo sentir, corroborado por las lagrimas y por los aplausos de aquellos valientes soldados, que estaban luchando en causa propia, que se identificaba con la causa nacional, y que luchaba por su libertad, pero también por la libertad de los que no quieren la libertad. Y ellos lo aceptan y lo saben. Esta es la grandeza inconfundible del ejército español, del ejército de la República, el ejército que es ahora verdaderamente la nación en armas, en cuyas filas tanto el burgués como el proletario, tanto el intelectual como el manual, luchan y mueren juntos y aprenden a conocerse y a saber que por encima de las diferencias de clase y por encima de todos los contrastes de las teorías políticas, esta, no solo la indomable condición humana que nos iguala, si no la emoción de ser españoles, que a todos nos dignifica. 

                                              Este ejército que, con su tesón, con su espíritu de sacrificio, con su terrible aprendizaje esta formando y ha formado el escudo necesario para que entretanto la verdad y la justicia se abran paso en el mundo, forja con sus puños y calienta con su sangre el arquetipo de una nación libre. Su causa, por española que sea, tiene una repercusión en todo el mundo. Hacia estos combatientes va no solo nuestra admiración, si no nuestro profundo respeto. Tejed con vuestro aplauso la corona cívica que merece su ejemplar ciudadanía. 

                                              Ellos forjan el porvenir, y yo del porvenir no sé nada. El papel de profeta no me cumple. Y como, además, estoy en mi patria, no quiero forzar la veracidad del adagio. Del porvenir ha hablado el Gobierno, y esta más en su función. Hace pocas semanas, el Gobierno de la República ha promulgado una declaración política que ha hecho bastante ruido, y yo lo celebro. En esa declaración política, lo que yo encuentro es la pura doctrina republicana -nunca he profesado otra-, y al prestarle mi previo asentimiento a esa declaración sin ninguna reserva, no hice más que remachar y repasar todos mis pensamientos y palabras de estos años. Para llenarla de contenido cada día más, para realizarla a fondo, no deben ponerse obstáculos al Gobierno, a este o a otro Gobierno que sustente la misma doctrina. Y es de advertir que no puede haber ningún Gobierno que no la sustente. En esa declaración, hablando del porvenir, el gobierno alude, más que alude, nombra expresamente la colaboración de todos los españoles el día de mañana, después de la guerra, en la obra de reconstrucción de España. Ha hecho bien el Gobierno en decirlo así. La reconstrucción de España será una tarea aplastante, gigantesca, que no se podrá fiar al genio personal de nadie, ni siquiera de un corto número de personas o de técnicos; tendrá que ser obra de la colmena española en su conjunto, cuando reine la paz, una paz nacional, una paz de hombres libres, una paz para hombres libres. 

                                              Y entonces, cuando los españoles puedan emplear en cosa mejor este extraordinario caudal de energías que estaba como amortiguado y que se ha desparramado con motivo de la guerra; cuando puedan emplear en esa obra sus energías juveniles que, por lo visto son inextinguibles, con la gloria duradera de la paz, sustituirán la gloria siniestra y dolorosa de la guerra. Y entonces se comprobara una vez mas lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo arroyo. Ahí está la base de la nacionalidad y la raíz del sentimiento patriótico, no en un dogma que excluya de la nacionalidad a todos los que no lo profesan, sea un dogma religioso, político o económico. ¡Eso es un concepto islámico de la nación y del Estado! Nosotros vemos en la patria una libertad, fundiendo en ella, no solo los elementos materiales de territorio, de energía física o de riqueza, si no todo el patrimonio moral acumulado por los españoles en veinte siglos y que constituye el titulo grandioso de nuestra civilización en el mundo. 

                                              Habla de reconstrucción el Gobierno. Y en efecto, reconstrucción será en todo aquello que atañe al cuerpo físico de la nación: a lasa obras, a los instrumentos de trabajo etcétera; pero hay otro capitulo, en otro orden de cosas, en que no podrá haber reconstrucción; tendrá que ser construcción desde los cimientos, nueva. Y esto, por motivo, por causas que no dependen de la voluntad de los hombres ni de los programas políticos, ni de las aspiraciones de nadie. En primer lugar, la conmoción producida por la guerra ha derrocado todas las convenciones sociales en vigor, no me refiero a as convenciones del tipo jurídico, si no a las convenciones de la vida social, del trato entre hombres, echándolas por el suelo al poner a cada cual en trance terrible de afrontar con inminencia la muerte. Todo el mundo, altos y bajos, han mostrado ya, sin disfraz, lo que lleva dentro, lo que realmente es, lo que realmente era De suerte que hemos llegado, por causa no precisamente de las operaciones militares, si no de la conmoción general originada en la guerra, a una especie de valle de Josafat, como después del acabamiento del mundo, en el que nadie puede engañarse ni engañarnos: todos sabemos ya quienes éramos todos. Muchos se han engrandecido, otros, y no pocos, se han envilecido. ¡Dichoso el que muere antes de haber enseñado el limite de su grandeza! Muchos no han muerto, por desgracia suya. Esta conmoción de orden moral creara en el porvenir de España una situación digamos, incomoda, porque, en efecto, es difícil vivir en una sociedad sin disfraz, y cada cual tendrá delante ese espejo mágico, donde ya no se vera con la fisonomía del mañana, si no donde, siempre que se mire, encontrara lo que ha sido, lo que ha hecho y lo que ha dicho durante la guerra. Y nadie lo podrá olvidar, no por espíritu de venganza, si no como no se pueden olvidar los rasgos de la fisonomía de una persona. 

                                              Además de este fenómeno, de muchas y muy dilatadas y profundas consecuencias, como probara el porvenir; además de este fenómeno de orden psicológico y moral respecto de las personas, hay otro mucho mas importante. Nunca ha sabido nadie ni ha podido predecir nadie lo que se funda con una guerra ¡nunca! Las guerras, sean o no exteriores y, sobre todo, las guerras civiles, se promueven o se desencadenan con estos o los otros programas, con estos o los otros propósitos, hasta donde llega la agudeza, el ingenio o el talento de las personas; pero jamás en ninguna guerra se ha podido descubrir desde el primer día cuales van a ser sus profundas repercusiones en el orden social y en el orden político y en la vida moral de los interesados en la guerra. Conste que la guerra no consiste solo en las operaciones militares, en lo movimientos de los ejércitos, en las batallas. No; eso es el signo y la demostración de otra cosa mucho mas profunda y mas vasta y mas grande; eso es el signo de dos corrientes de orden moral, de dos oleadas de sentimiento, de dos estados de animo que chocan, que se encrespan, que luchan el uno contra el otro, y de los cuales se obtiene una resultante que nadie ha podido nunca calcular. Nadie, nunca. 

                                              Guerras emprendidas para imponer sobre todo la unidad dogmática, han producido la proclamación de la libertad de conciencia en Europa y el estatuto político de los países disidentes de la unidad católica; guerras emprendidas para imponer la monarquía universal, han producido el levantamiento liberal, entre otros el del pueblo español; guerras emprendidas para abatir un militarismo, lo han dejado mas vivo, lo han hecho retoñar mas vigoroso, han hecho triunfar una revolución social. Nuestras propias guerras son ejemplo de lo que digo. Y no me refiero tampoco a la estructura política ni a las constituciones o a los decretos que vayan a hacer los gobiernos de mañana. No, no es eso; es la conmoción profunda en la moral de un país, que nadie puede constreñir y que nadie puede encauzar. Después de un terremoto, es difícil reconocer el perfil del terreno. Imaginad una montaña volcánica, pero apagada, en cuyos flancos viven, durante generaciones muchas familias pacificas. Un día, la montaña entra de pronto en erupción, causa estragos, y cuando la erupción cesa y se disipan las humaredas, los habitantes supervivientes miran a la montaña y ya no les parece la misma; no reconocen su perfil, no reconocen su forma. Es la misma montaña, pero de otra manera, y la misma materia en fusión que expele el cráter, cuando cae a tierra y se solidifica, forma parte del perfil del terreno y hay que contar con ella para las edificaciones del día de mañana. 


                                              Este fenómeno profundo, que se da en todas las guerras, me impide a mi hablar de España en el oren político y en el orden moral, porque es un profundo misterio, en este país de las sorpresas y de las reacciones inesperadas, lo que podrá resultar el día de mañana en que los españoles, en paz, se pongan a considerar lo que han hecho durante la guerra. Yo creo que si de esta acumulación de males ha de salir el mayor bien posible, será con ese espíritu, y desventurado el que no lo entienda así. No tengo el optimismo de un pangloss ni voy a aplicar a este drama español la simplísima doctrina del adagio, de que «no hay mal que por bien no venga». No es verdad, no es verdad. Pero es obligación moral, sobre todos los que padecen la guerra, cuando se acabe como nosotros queremos que se acabe, de sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible, y cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que se acordarán, si alguna vez sienten que le hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón».







                                              23. DIMISIÓN DE AZAÑA
                                              Excelentísimo señor:
                                              Desde que el General Jefe del Estado Mayor Central me hizo saber que la guerra estaba perdida para la República, sin remedio alguno, y antes de que a consecuencia de la derrota el Gobierno aconsejara y organizara mi salida de España, he cumplido el deber de recomendar y de proponer al Gobierno, en la persona de su jefe, el inmediato ajuste de una paz en condiciones humanitarias, para ahorrar a los defensores del régimen y al país entero nuevos y estériles sacrificios [...].
                                              El reconocimiento de un Gobierno legal en Burgos por parte de las potencias, singularmente Francia e Inglaterra, me priva de la representación jurídica internacional necesaria para hacer oír de los Gobiernos extranjeros, con la autoridad oficial de mi cargo, lo que no es solamente un dictado de mi conciencia de español, sino el anhelo profundo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Desaparecido el aparato político del Estado, Parlamento, representaciones superiores de los partidos, etc., carezco, dentro y fuera de España, de los órganos de Consejo y de acción indispensables para la función presidencial de encauzar la actividad de gobierno en la forma que las circunstancias exigen con imperio. En condiciones tales, me es imposible conservar ni siquiera nominalmente un cargo al que no renuncié el mismo día que salí de España porque esperaba ver aprovechado este lapso de tiempo en bien de la paz.
                                              Pongo, pues, en manos de V. E., como presidente de las Cortes, mi dimisión de presidente de la República, a fin de que se digne darle la tramitación que sea procedente.
                                              MANUEL AZAÑA, Comunicación al presidente de las Cortes del 27 de febrero de 1939

                                              24. LA PROPUESTA DE PAZ DE BESTEIRO
                                              El consejero de Estado, camarada Besteiro, se ha dirigido anoche por radio a todos los españoles.
                                              He aquí el texto taquigráfico de su alocución:
                                              “La necesidad de sofocar el pasado levantamiento comunista y los cuidados conducentes a prevenir la repetición de semejantes contingencias no han hecho olvidar un momento al Consejo Nacional de Defensa, lo que constituye su misión y la verdadera razón de su existencia.
                                              Hoy, restablecida la normalidad, el Consejo Nacional de Defensa siente reforzada su autoridad y fortalecido su convencimiento de que interpreta una inequívoca voluntad general, encaminada a conseguir, lo más rápidamente posible, una paz honrosa. Es, además, nuestro deseo tener a la opinión debidamente informada del proceso de nuestra actuación para el logro de esa anhelada finalidad. En prueba de ello queremos poner en vuestro conocimiento los términos exactos de la  comunicación que el Consejo Nacional de Defensa dirige al Gobierno nacionalista, sirviéndonos de la radio como el medio más rápido y de máxima difusión. Ese comunicado dice así:
                                              “Ha llegado el momento de que este Consejo Nacional de Defensa se dedique por completo a su misión, y, en consecuencia, se dirige a ese Gobierno para hacerle presente que estamos dispuestos a llevar a efecto negociaciones que nos aseguren una paz honrosa y que al mismo tiempo puedan evitar estériles efusiones de sangre. Esperamos su decisión”.
                                              El Socialista, 19 de marzo de 1939

                                              CONSECUENCIAS Y VALORACIONES
                                              26. LA CAUSA DE LA DERROTA DE LOS REPUBLICANOS EN LA GUERRA CIVIL
                                              MANUEL AZAÑA: Lo que me ha dado un hachazo terrible, en lo más profundo de mi intimidad, es, con motivo de la guerra, haber descubierto la falta de solidaridad nacional. A muy pocos nos importa la idea nacional, pero a qué pocos. Ni aun el peligro de la guerra ha servido de soldador. Al contrario: se ha aprovechado para que cada cual tire por su lado.
                                              BESTEIRO: La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas. Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada antikomintern.
                                              GREGORIO MARAÑÓN: Tendremos que estar maldiciendo varios años la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado (a los nacionales)?

                                              27. UNA DIFÍCIL RECONCILIACIÓN
                                              MANUEL AZAÑA, 1938: Es obligación moral, sobre todo de los que padecen la guerra, cuando se acabe como nosotros queemos que se acabe, sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible y cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que se acordarán, si alguna vez sienten que les hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: paz, piedad y perdón.
                                              CARDENAL GOMÁ, “Lecciones de la guerra y deberes de la paz”, 8 de agosto de 1939. Prohibida su difusión en los diarios: La paz no será durable ni verdadera si cada español, si todos los españoles no abrimos nuestros brazos de hermano para estrechar contra nuestro pecho a todos nuestros hermanos. Y lo somos todos, [...] los de uno y otro bando. Quiere ello decir que tenemos el deber de perdonar y de amar a los que han sido nuestros enemigos. [...] nos consta, por conductos autorizados y múltiples, hasta por nuestras conversaciones con vosotros, que se mantiene vivo el odio en muchos corazones por el recuerdo de los lamentabilísimos hechos pasados. [...] Sabemos que se mantiene vivo el espíritu de desquite entre los bandos de algunas localidades y que en otros los agraviados se han tomado la justicia por su mano. [...] Un poema ditirámbico que se canta en loor de los “caídos”, con pupilas de estrellas y séquito de luceros, es bellísima ficción poética, que no pasa de la categoría literaria.







                                              Documento 1.
                                              Antes de cenar, desde el ministerio de la Gobernación, empezaron a facilitar notas de resultados parciales que anunciaban una ventaja de las candidaturas centro-derecha. Portela mismo confirmó esas noticias y se retiró a descansar. Pero la realidad era muy otra, y pronto la radio comenzó a comunicar datos anunciando el triunfo de las candidaturas del Frente Popular. En la Casa del Pueblo, donde se recibían también noticias, el entusiasmo crecía por momentos. A medianoche no cabía ya la menor duda: el Frente Popular ganaba las elecciones. Despertaron a Portela. A las 4 de la madrugada. Gil Robles llegó para tratar de convencerle de la necesidad de declarar el estado de guerra. Amanecía cuando era José Antonio Primo de Rivera quien le visitaba con objeto de pedirle armas para que Falange se defendiera. [..]
                                              El Jefe del Estado Mayor, general Franco, tampoco estaba inactivo aquella noche. Llamó al general Pozas, director general de la Guardia Civil, y dijo:
                                              “-Te supongo enterado de lo que sucede.
                                              -No creo que suceda nada -respondió Pozas.
                                              -Te llamo para informarte de que las masas están en la calle y que se quiere sacar de estas elecciones unas consecuencias distintas de su resultado, y me temo que aquí y en provincias van a comenzar los disturbios.”
                                              Tuñón de Lara, M. La España del s.XX.
                                              Documento 2.
                                              El funeral de [José] Calvo Sotelo fue una gran manifestación fascista [...] el funeral no era otra cosa que una concentración sediciosa. Sobre el cuerpo de Calvo Sotelo, amortajado con hábito de los capuchinos, Goicoechea, líder de los monárquicos, gritó “Sobre esta tumba, juro ante Dios que usaré todas mis fuerzas para seguir tu ejemplo y vengar tu muerte”. [...] En las oficinas de Renovación Española estaba colgando una gran pancarta:
                                              “¡Españoles! El hombre ha muerto, pero nos ha dejado sus ideales. Vivió para España y nos enseñó a servirla. Dio su vida como los mártires. Fue el azote de la masonería y el marxismo. Fue el campeón de la lucha contra el caótico Parlamento. El adelantado de la nueva España corporativa. Forjó una nación fuerte y unida contra la anarquía y el caos. La religión tuvo en él un gran capitán. ¡Viva España! ¡Viva Calvo Sotelo!
                                              Jellinek, F. La Guerra Civil en España.
                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: TENIENTE CASTILLO y CALVO SOTELO.
                                              4. Realiza una exposición amplia en la que desarrolles el ESTALLIDO DE LA GUERRA CIVIL.
                                              5. Realiza una comparación entre las causas, apoyos, carácter, desarrollo,... de la Guerra Civil de 1936 y la I Guerra Carlista de 1833.



                                              TEMA 4. LA II REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL.
                                              Documento 1.
                                              Españoles: A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en la filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio a la Patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama en su defensa. La situación de España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los asesinos que alevosa y traidoramente se asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia. [...] La Constitución por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni la fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido el mutuo respeto; ni la unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial, por los regionalismos que los poderes fomentan. […]
                                              ¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con poder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia? ¡Eso no! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla. Justicia, igualdad ante las leyes, ofrecemos. Paz y amor entre los españoles; libertad y fraternidad exenta de libertinajes y tiranías. Trabajo para todos, justicia social, llevada a cabo sin encono ni violencia, y una equitativa y progresiva distribución de riqueza, sin destruir ni poner en peligro la economía española. Pero frente a esto, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y a los extranjerizantes que, directa o solapadamente, intentan destruir España.
                                              Españoles: ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!»
                                              General Francisco Franco Bahamonde.
                                              Tetuán, a 18 de julio de 1936.
                                              Documento 2.
                                              HORAS GRAVES PARA ESPAÑA.
                                              Una parte del ejército de Marruecos se ha levantado en armas contra la República.
                                              Nadie, absolutamente nadie se ha sumado en la Península a este absurdo empeño.
                                              Heroicos núcleos de elementos leales resisten a los sediciosos en las plazas del Protectorado.
                                              El Gobierno de la República domina la situación.
                                              LA VOZ. 18 de julio de 1936.
                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: GUERRA CIVIL y MARRUECOS.
                                              4. Realiza una exposición amplia en la que desarrolles el ESTALLIDO DE LA GUERRA CIVIL.
                                              5. Destaca las frases, expresiones o mensajes más reaccionarios de los documentos expuestos y analiza sus significados.



                                              “Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. El Gobierno no ha querido dirigirse al país hasta tener conocimiento exacto de lo sucedido y poner en ejecución las medidas urgentes e inexorables para combatirlo.
                                              Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en armas contra la República, sublevándose contra la propia patria y realizando un acto vergonzoso y criminal de rebeldía contra el poder legítimamente constituido. [...]”
                                              Nota de prensa radiada por el Gobierno de la República Española el 18 de julio de 1936.

                                              “Al tomar posesión del mando de este ejército, os envío la más enérgica protesta ante la vil conducta del gobierno que ordena a sus aviadores bombardear el interior de poblaciones para causar allí víctimas inocentes de mujeres y niños: el movimiento restaurador triunfará totalmente y os exigiremos cuenta de vuestra conducta. La energía con que actuaremos estará en proporción con vuestra resistencia. Os intimo a que entreguéis el mando y os sometáis, evitando los ya inútiles derramamientos de sangre.”
                                              19 de julio de 1936. El General Francisco Franco.




                                              Documento 1.
                                              “Era a finales de diciembre de 1936, [...]. Yo había ido a España con la vaga idea de escribir artículos para los periódicos, pero había ingresado en la milicia casi inmediatamente después de llegar, porque en aquella época y en aquella atmósfera parecía que esto era lo único concebible.
                                              Los anarquistas aún dominaban virtualmente Cataluña, la revolución se encontraba en su apogeo. A alguien que se hubiese encontrado allí desde el comienzo [...], probablemente le parecería que el periodo revolucionario estaba tocando a su fin; pero para quien acababa de llegar de Inglaterra, el aspecto que ofrecía Barcelona era impresionante y abrumador. Era la primera vez que estaba en una ciudad en la que la clase obrera ocupaba el poder. Casi todos los edificios de cierta importancia habían sido ocupados por los obreros, y sus fachadas estaban cubiertas con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; en todas las paredes se veían la hoz y el martillo, y al lado las iniciales de los partidos revolucionarios; […]. Todas las tiendas y cafés exhibían un letrero en el que se decía que habían sido colectivizados; hasta los limpiabotas habían sido colectivizados y sus cajas pintadas de rojo y negro. Los camareros y los dependientes le miraban a uno cara a cara y le trataban como a un igual. Las expresiones serviles o simplemente respetuosas habían desaparecido temporalmente. Nadie decía señor o don, ni siquiera usted; todo el mundo trataba a los demás de “camarada” y de “tú”, y decía ¡Salud!, en vez de ¡Buenos días! […]A lo largo de las Ramblas, la amplia arteria central de la ciudad, donde riadas humanas subían y bajaban sin cesar, los altavoces atronaban el aire con canciones revolucionarias durante todo el día y hasta bien entrada la noche.
                                              Pero lo más sorprendente de todo era el aspecto del gentío. A juzgar por su apariencia exterior, era una ciudad en la que las clases adineradas habían dejado de existir. Exceptuando a un reducido número de mujeres y de extranjeros, no se veía a gente “bien vestida”. Casi todo el mundo llevaba ropas muy sencillas propias de la clase trabajadora, o monos azules o alguna variante del uniforme de los milicianos. Todo aquello resultaba extraño e impresionante.
                                              Muchas de las cosas que veía no las comprendía, en cierto modo ni siquiera me gustaban, pero inmediatamente comprendí que era un estado de cosas por el que valía la pena luchar. […] Junto a todo esto se respiraba también el aire enrarecido de la guerra. La ciudad tenía un aspecto sórdido y sucio, el pavimento y las casas necesitaban urgentes reparaciones, de noche las calles estaban muy mal iluminadas por miedo a los bombardeos, la mayoría de las tiendas estaban descuidadas y medio vacías. La carne escaseaba y la leche había desaparecido por completo; era difícil encontrar carbón, azúcar y gasolina, y el pan empezaba a escasear de un modo alarmante.[...] Sin embargo, por lo que uno podía juzgar, la gente parecía contenta y esperanzada. No había paro y el coste de la vida era todavía extremadamente bajo; se veía a muy pocas personas manifiestamente pobres, y ningún mendigo, exceptuando a los gitanos. Por encima de todo, se creía en la revolución y en el futuro, se tenía la sensación de haber entrado súbitamente en una era de igualdad y de libertad”.
                                              George Orwell: Homenaje a Cataluña. 1938.
                                              COMENTARIO DE TEXTO.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias del texto ubicándolo en su contexto histórico.
                                              3. Define: IGUALDAD y LIBERTAD.
                                              4. Realiza una exposición amplia de la situación EN LA ZONA REPUBLICANA Y LA NACIONAL durante la GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.
                                              5. Según tu opinión, analiza 5 aspectos positivos y 5 negativos de la vivencia descrita por Orwell.

                                              Sin embargo, Queipo de Llano, el chabacano general español destinado en Sevilla, declaró a un corresponsal extranjero: “Mola, Cabanellas y Franco están de acuerdo conmigo en que es una estupidez querer salvar la vida de tres o cuatrocientas mil personas, porque si todas esas personas mueren en Madrid, todo se habrá acabado. Nuestros planes se han elaborado de acuerdo con Italia y Alemania. Los españoles que tendrán que morir para que podamos triunfar suman aproximadamente tres o cuatro millones, y si no mueren en el campo de batalla, le aseguro por mi honor que morirán ejecutados o mutilados por nuestros legionarios o nuestras tropas marroquíes. Si no hacemos esto no cumpliremos la promesa que hemos hecho a nuestros hermanos italianos y alemanes, y nosotros somos hombres de honor”.
                                              Jellinek, F. La guerra civil en España.

                                              Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.
                                              Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto.
                                              Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.
                                              QUEIPO DE LLANO, G. Alocuciones en Unión Radio Sevilla.



                                              Consulado Británico
                                              Bilbao, 28 de abril de 1937
                                              Querido Sir Henry:
                                              Ayer, al desembarcar en Bermeo, me hablaron de la destrucción de Guernica. Fui inmediatamente a echar un vistazo in situ y cuál no sería mi asombro al comprobar que aquella población, que normalmente tenía unos cinco mil habitantes y desde septiembre, debido a la afluencia de refugiados, había llegado a los diez mil, estaba casi completamente destruida. Nueve de cada diez casas han quedado de tal forma que es imposible reconstruirla. […] Calculan que pasaron unos cincuenta aviones. Después de dos o tres incursiones, la población fue presa del pánico. Hombres, mujeres y niños salieron corriendo de Guernica ascendiendo por las peladas colinas. Allí fueron ametrallados implacablemente, aunque con escaso efecto. Pasaron la noche al aire libre, contemplando su ciudad en llamas. Vi muchos hombres y mujeres que vagaban por las calles buscando entre los escombros de sus casas los cuerpos de sus seres queridos (...)”
                                              Carta del Cónsul R.C. Stevenson al embajador inglés, Sir Henry Chilton.


                                              De no haber salido nosotros al paso con tiempo y en fecha oportuna, la Historia de la humanidad hubiera conocido en pleno siglo XX la más sangrienta de las revoluciones, que nos hubiese llevado forzosamente a desaparecer del mapa de Europa como nación libre y civilizada.
                                              Lo ocurrido en todos los lugares del territorio nacional en que los “rojos” han dominado es pequeño botón de muestra de lo que habría sido lo otro: lo que se proyectaba para el 29 de julio, bajo los puños cerrados de las hordas marxistas y a los acordes tristes de La Internacional. Sólo un monstruo, de la compleja constitución psicológica de Azaña, pudo alentar tal catástrofe; monstruo que parece más bien producto de las absurdas experiencias de un nuevo y fantástico doctor Frankenstein que fruto de los amores de una mujer. Yo, cuando al hablarse de este hombre oigo pedir su cabeza, me parece injusto: Azaña debe ser recluido, simplemente recluido, para que escogidos frenópatas estudien en él “un caso”, quizá el más interesante, de degeneración mental, ocurrido desde el hombre primitivo a nuestros días.
                                              Pero todos los horrores que el pueblo español ha padecido, y en algunos puntos sigue aún padeciendo, con ser muchos, no son lo más grave, lo que merece mayor castigo; el mayor castigo lo merece la parte que de tradición a España existe en ciertos manejos de los caudillos del Frente Popular: […]. Pero, ¡ah!, todo esto se ha de pagar, y se pagará muy caro. La vida de los reos será poco. Les aviso con tiempo y con nobleza: no quiero que se llamen a engaño. […]
                                              Nosotros no hemos pensado jamás en rendirnos, y mucho menos ahora, que tenemos la victoria en nuestras manos En resumen: ni rendición, ni abrazos de Vergara, ni pactos del Zanjón, ni nada que no sea victoria aplastante y definitiva.”
                                              Discurso del general Mola el 15 de agosto de 1936.



                                              Documento 1.
                                              La teoría democrática es que el representante sea la figura exacta del representado (...).
                                              Poneos de acuerdo Señores, antes de definir de una vez a favor de quién va a votar la mujer; pero no condicionéis su voto con la esperanza de que lo emita a favor vuestro.
                                              Ése no es el principio. Pero además pónganse de acuerdo los que dicen que votará con la derecha; pónganse de acuerdo los que dicen que votará con la izquierda; pónganse de acuerdo los que dicen que votará con el marido, y pónganse de acuerdo los que dicen que llevará la perturbación a los hogares.  Señores, como ha dicho hace mucho tiempo Stuart Mill, la desgracia de la mujer es que no ha sido juzgada nunca por normas propias, tiene que ser siempre juzgada por normas varoniles, mientras no entre abiertamente por el camino del Derecho y cuando llega a última instancia, todavía tiene que ser juzgada por su definidor.
                                              Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla; respetad su derecho como ser humano; pensad que una Constitución es también una transacción entre las tradiciones políticas de un país y el derecho constituyente, y si el derecho constituyente, como norma jurídica de los pueblos civilizados, cada día se aproxima más al concepto de la libertad, no nos invoquéis el trasnochado principio aristotélico de la desigualdad de los seres desiguales; todavía no nos habéis demostrado que podéis definir la desigualdad,  porque con esa teoría se llegó en los tiempos a decir que había hombres libres y hombres esclavos.
                                              Campoamor, C, Intervención en el Congreso de los Diputados. 1931.
                                              Documento 2.
                                              “Señores diputados, pido en este momento a la Cámara atención respetuosa para el problema que aquí se debate, porque estimo que no es problema que debamos pasar a la ligera; se discute en este momento el voto femenino y es significativo que una mujer como yo se levante en la tarde de hoy a decir a la Cámara sencillamente que creo que el voto femenino debe aplazarse. Que creo que no es el momento de otorgarle el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal. […]
                                              Por creer que con ello sirvo a la República [...] es por lo que me levanto esta tarde para pedir a la Cámara que despierte la conciencia republicana, que avive la fe liberal y democrática y que aplace el voto de la mujer. Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, señores diputados, no es cuestión de capacidad, es cuestión de oportunidad para la República [...]
                                              Si las mujeres españolas fuesen todas obreras, si las mujeres españolas hubiesen atravesado ya un período universitario y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino.
                                              Pero en estas horas yo me levanto para decir lo contrario y decirlo con toda la valentía de mi espíritu, afrontando el juicio que de mí puedan formar las mujeres que no tengan este fervor y estos sentimientos republicanos que creo tener. [...]
                                              Hoy, señores diputados, es peligroso conceder el voto a la mujer”
                                              Kent, V. Intervención en el Congreso de los Diputados. 1931.
                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: CLARA CAMPOAMOR y VICTORIA KENT.
                                              4. Realiza una exposición amplia sobre las características de la CONSTITUCIÓN DE 1931 y las ELECCIONES DE 1933 apuntando las consecuencias de la victoria de los partidos conservadores.
                                              5. Analiza razones a favor y en contra para permitir o denegar el sufragio femenino en el año 1933.

                                              ¡ESPAÑOL!
                                              ¡GUERRA AL ESTATUTO CATALÁN!
                                              En tanto que el intelectual, el obrero y el profesional castellanos, no podrán ejercer cargos en Cataluña, los catalanes podrán hacerlo en toda España.
                                              ¡¡ESO ES EL ESTATUTO CATALÁN!!
                                              Mientras las contribuciones e impuestos, graven hasta el límite a los demás españoles, los catalanes, sonreirán magníficos, ante nuestra muerte económica.
                                              ¡¡ESO ES EL ESTATUTO CATALÁN!!
                                              ¡COMERCIANTES! ¡PUEBLO!
                                              Hasta no saber a qué ateneros, no compréis productos catalanes.
                                              Mientras para Cataluña, salieron millones y millones de pesetas y para esa Región, se dictaron leyes proteccionistas, Castilla sucumbía, por falta de toda protección y auxilio.
                                              En este comercio, no admitimos visita de viajantes catalanes o que representen casas catalanas, ínterin no sepamos el resultado de la discusión del ESTATUTO.
                                              Imprenta Ramiro Gómez. Talavera.
                                              Panfleto aparecido en comercios de Talavera. 1932.

                                              A las doce de la mañana, a las doce y cuarto, a la una y cinco, se avisó del Colegio de Jesuitas de la calle de la Flor a la Dirección de Seguridad que el incendio cobraba proporciones grandes. La gente pasaba, o medrosa o indiferente, por las proximidades, viendo salir el humo por las ventanas. Los incendiarios desaparecieron rápidos y organizados. El que vio aquello (y yo lo vi) no podía imaginarse que se desenvolviera así una clásica acción anticlerical. En una de las paredes ahumadas podía leerse después este letrero:
                                              Abajo los jesu[itas]
                                              La justicia del pueblo
                                              por ladrones.
                                              Ardieron así el convento de las Bernardas de Vallecas y la iglesia de Santa Teresa, de los carmelitas descalzos. (...) Por tener mi domicilio cerca, vi arder el convento de los carmelitas. Era por la mañana, ya avanzada ésta. Unos grupos de hombres habían prendido fuego a la iglesia, y mientras ardían tiraban por las ventanas de la residencia enseres y libros. Entre éstos, un ejemplar de la Enciclopedia Espasa. Recuerdo cómo dos o tres hombres sacaron a un fraile viejo, alto, de buen aspecto, custodiado, para que nadie se metiera con él, mientras que otro reprendía a un compañero, que -al parecer- quería llevarse un tomo o unas láminas del pobre repertorio enciclopédico: "Camarada, no hemos venido aquí para robar", etc.
                                              Tiempo después vi incendiada una pequeña iglesia cerca de la plaza de Santa Ana, en la calle del Príncipe. La gente pasaba una vez más junto a ella torva o medrosa, y hubo algún gesto claro de disgusto. Una mujercilla desgreñada lo observó y dijo que los padecimientos del obrero tenían más importancia que aquella crema.
                                              Caro Baroja, J. Introducción a una historia contemporánea del anticlericalismo español. 1980

                                              CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA.
                                              TÍTULO PRELIMINAR.
                                              DISPOSICIONES GENERALES.
                                              Art. 1º. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia.
                                              Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
                                              La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones [...]
                                              Art. 2º. Todos los españoles son iguales ante la ley.
                                              Art. 3º El Estado español no tiene religión oficial.
                                              [...]
                                              TÍTULO III.
                                              Art. 25º. No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. [...]
                                              Art. 34º. Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a previa censura [...]
                                              Art. 38º. Queda reconocido el derecho de reunirse pacíficamente y sin armas. [...]
                                              Art. 43º. La familia está bajo la salvaguarda especial del Estado. [...]
                                              El Estado prestará asistencia a los enfermos y ancianos, y protección a la maternidad y a la infancia, haciendo suya la “Declaración de Ginebra” o tabla de los derechos del niño.

                                              TÍTULO IV
                                              Art. 51º. La potestad legislativa reside en el pueblo, que la ejerce por medio de las Cortes o Congreso de los Diputados.
                                              Art. 52º. El Congreso de los Diputados se compone de los representantes elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto.

                                              TÍTULO V
                                              Art. 67º. El Presidente de la República es el Jefe del Estado y personifica a la Nación [...]
                                              Art. 68º. El Presidente de la República será elegido conjuntamente por las Cortes y un número igual de compromisarios al de Diputados.
                                              Art. 75º El Presidente de la República nombrará y separará libremente al Presidente del Gobierno [...] Habrá de separarlos necesariamente en el caso de que las Cortes negaren de modo explícito su confianza.

                                              TÍTULO VI.
                                              Art. 86º. El Presidente del Consejo y los Ministros forman el Gobierno.


                                              Documento 1.
                                              En virtud de las razones antedichas, el Gobierno declara:
                                              1º. Dado el origen democrático de su poder y en razón del responsabilismo en que deben moverse los órganos del Estado, someterá su actuación colegiada e individual al discernimiento y sanción de las Cortes Constituyentes […].
                                              2º. Para responder a los justos e insatisfechos anhelos de España, el Gobierno provisional adopta como norma depuradora de la estructura del Estado someter inmediatamente, en defensa del interés público, a juicio de responsabilidad los actos de gestión y autoridad pendientes de examen al ser disuelto el Parlamento en 1923 […].
                                              3º. El Gobierno provisional hace pública su decisión de respetar de manera plena la conciencia individual mediante la libertad de creencias y cultos […].
                                              4º. El Gobierno provisional orientará su actividad […] en el acatamiento a la libertad personal […] y los derechos ciudadanos [y] aspira a ensancharlos, adoptando garantías de amparo para aquellos derechos y reconociendo como uno de los principios de la moderna dogmática jurídica el de la personalidad sindical y corporativa, base del nuevo derecho social.
                                              5º. El Gobierno provisional declara que la propiedad privada quede garantizada por la ley; en consecuencia no podrá ser expropiada, sino por causa de utilidad pública y previa la indemnización correspondiente; […] adopta como norma de su actuación el reconocimiento de que el derecho agrario debe responder a la función social de la tierra.
                                              Gaceta de Madrid. 15 de abril de 1931.
                                              Documento 2.
                                              Ciutadans:
                                              En nom del poble de Catalunya jo proclame des d’ací l’Estat català i proclame la República catalana. A més, solemnement vos dic que amb tot afecte anem a la Confederació amb les altres Repúbliques d’Espanya.
                                              Ara formem el govern de la República catalana i ací estarem disposats a defendre-la fins a morir.
                                              Francesc Macià. 14 d'abril de 1931.

                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: GOBIERNO PROVISIONAL y ESTAT CATALÀ.
                                              4. Realiza una exposición amplia en la que desarrolles la proclamación de la II República (analizando todos los aspectos) hasta el inicio del programa reformista del gobierno progresista.
                                              5. Analiza y compara las similitudes y diferencias de las dos experiencias republicanas que se han vivido en España.


                                              Documento 1.
                                              Afirmar que hay en Cataluña una tendencia sentimental a vivir aparte, ¿qué quiere decir, traducido prácticamente al orden concretísimo de la política? ¿Quiere decir, por lo pronto, que todos los catalanes sientan esa tendencia? De ninguna manera. [...]. Mas no confundamos las cosas; no confundamos ese sentimiento, que como tal es vago y de una intensidad variadísima, con una precisa voluntad política. ¡Ah, no! Yo estoy ahora haciendo un gran esfuerzo por ajustarme con denodada veracidad a la realidad misma, y conviene que los señores de Cataluña que me escuchan, me acompañen en este esfuerzo. No, muchos catalanistas no quieren vivir aparte de España, es decir, que, aun sintiéndose muy catalanes, no aceptan la política nacionalista, ni siquiera el Estatuto, que acaso han votado. Porque esto es lo lamentable de los nacionalismos; ellos son un sentimiento, pero siempre hay alguien que se encarga de traducir ese sentimiento en concretísimas fórmulas políticas: las que a ellos, a un grupo exaltado, les parecen mejores. Los demás coinciden con ellos, por lo menos parcialmente, en el sentimiento, pero no coinciden en las fórmulas políticas; lo que pasa es que no se atreven a decirlo, que no osan manifestar su discrepancia, porque no hay nada más fácil, faltando, claro está a la veracidad, que esos exacerbados les tachen entonces de anticatalanes.
                                              José Ortega y Gasset, Discurso en las Cortes Constituyentes, 13 de mayo de 1932
                                              Documento 2.
                                              A nosotros, señores diputados, nos ha tocado vivir y gobernar en una época en que Cataluña no está en silencio, sino descontenta, impaciente y discorde. [...]. Cataluña dice, los catalanes dicen: «Queremos vivir de otra manera dentro del Estado español». La pretensión es legítima porque la autoriza la ley, nada menos que la ley constitucional. La ley fija los trámites que debe seguir esta pretensión y quién y cómo debe resolver sobre ella. Los catalanes han cumplido estos trámites y ahora nos encontramos ante un problema que se define de esta manera: conjugar la aspiración particularista o el sentimiento de la voluntad autonomista de Cataluña con los intereses o los fines generales y permanentes de España dentro del Estado organizado por la República. [...] Hay dos modos de suprimir el problema. Uno, como quieren o dicen que quieren los extremistas de allá y de acá: separando Cataluña de España; pero esto, sin que fuese seguro que Cataluña cumpliese ese destino de que hablábamos antes, dejaría a España frustrada en su propio destino. Y otro modo sería aplastar a Cataluña, con lo cual, sobre desarraigar del suelo español una planta vital, España quedaría frustrada en su justicia y en su interés y además perpetuamente adscrita a un concepto de Estado completamente caduco e infeliz. Hay, pues, que resolverlo en los términos del problema político que acabo de describir.
                                              Manuel Azaña, Discurso en las Cortes Constituyentes, 27 de mayo de 1932
                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: JOSÉ ORTEGA Y GASSET y MANUEL AZAÑA.
                                              4. Realiza una exposición amplia en la que desarrolles y analices el alcance de las distintas reformas llevadas a cabo por la II República.
                                              5. Realiza una defensa y una crítica a las dos posturas reflejadas en ambos documentos.

                                              Documento 1.
                                              Una vez más el ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.
                                              Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a las que ni se halaga, ni se persigue; cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan del poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra nación, y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático, como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor […]
                                              ORDENO Y MANDO:
                                              1º. Queda declarado el Estado de Guerra en todo el territorio de Marruecos Español, y como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.
                                              Diario Oficial del Ministerio de la Guerra.
                                              18 de julio de 1936.
                                              Documento 2.
                                              “Art.1. Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de la provincia de Navarra y como primera providencia militarizadas todas las fuerzas, sea cualquiera la autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competen a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar […].
                                              Art. 3. Quedan sometidos a la jurisdicción de Guerra y tramitados por procedimiento sumarísimo: […] b) los delitos de rebelión, sedición, y los conexos de ambos, los de atentado y resistencia a los agentes de la Autoridad; los de desacato, injuria y calumnia, amenaza y menosprecio a los anteriores o a personal militar o militarizado […], así como los mismos delitos cometidos contra los que desempeñen funciones de servicio público. C) Los de tenencia ilícita de armas […].
                                              Art. 4. Se considerarán también como autores los incitadores, agentes de enlace, repartidores de hojas y proclamas clandestinas o subversivas, los dirigentes de las entidades que patrocinen, fomenten o aconsejen tales delitos, así como todos los que directa o indirectamente contribuyan a su comisión y preparación o tomen parte en igual forma en atracos y robos a mano armada o empleen para cometerlos cualquier otra coacción o violencia. [...]
                                              Art. 6. Queda prohibido el uso de banderas, insignias, uniformes, distintivos y análogos que sean contrarios a este Bando y al espíritu que le inspira, así como el canto de himnos de análoga significación.
                                              Art. 7. Se prohíben igualmente las reuniones de cualquier clase que sean, aun cuando tengan lugar en sitios públicos, como restaurantes o cafés, así como las manifestaciones públicas […].
                                              Art. 10. Quedan sometidas a la censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean […]”.
                                              Pamplona, a 19 de julio de 1936. El General, Emilio Mola
                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: DELITO DE SEDICIÓN y RÉGIMEN SOVIÉTICO.
                                              4. Realiza una exposición amplia en la que analices las causas de la Guerra Civil y la transformación de golpe de estado en conflicto armado.
                                              5. Analiza varios aspectos y compara las similitudes y diferencias que encuentres entre el conflicto que se vivió en España y algún conflicto que conozcas en la actualidad.
                                              TEMA 4. LA II REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL.
                                              Documento 1.
                                              MIGUEL DE UNAMUNO: "Todos estáis pendientes de mis palabras. Todos me conocéis y me sabéis incapaz de callar. No aprendí a hacerlo en los setenta y tres años de mi vida. Y ahora no quiero aprenderlo. Callar, a veces significa mentir porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia. Yo no podría sobrevivir a un divorcio entre mi conciencia y mi palabra, que siempre han formado una excelente pareja.
                                              Voy a ser breve. La verdad es más verdad cuando se manifiesta desnuda, libre de adornos y de palabrería. Quisiera comentar el discurso –por llamarlo de alguna forma– del general Millán Astray, quien se encuentra entre nosotros... Dejemos aparte el insulto personal que supone la repentina explosión de ofensas contra vascos y catalanes. Yo nací en Bilbao, en medio de los bombardeos de la segunda guerra carlista. Más adelante me casé con esta ciudad de Salamanca, tan querida, pero sin olvidar jamás mi ciudad natal. [...].
                                              Acabo de oír el grito necrófilo y sin sentido de ¡Viva la muerte!, esto me suena lo mismo que ¡Muera la vida! Y yo que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de los que no las comprendieron, he de deciros, con la autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. [...]. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. [...] Desgraciadamente, hay hoy demasiados inválidos en España. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda... Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de superioridad del espíritu, suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él.
                                              El general Millán Astray no es uno de los espíritus selectos, aunque sea impopular, o quizá por esta misma razón, porque es impopular. El general Millán Astray quisiera crear una España nueva –creación negativa sin duda– según su propia imagen. Y por ello desearía ver España mutilada, como inconscientemente dio a entender".
                                              MILLÁN ASTRAY: [gritando] "¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte!" [...]
                                              MIGUEL DE UNAMUNO. [con voz alta y clara] "Éste es templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: la razón y derecho en la lucha. Me parece inútil que penséis en España. He dicho."
                                              Miguel de Unamuno. Rector de la Universidad de Salamanca. 12 de octubre de 1936.
                                              Millán Astray enfurecido abandonó la Universidad de Salamanca espetando: “Es que oigo hablar de cultura y me dan ganas de sacar el arma y liarme a tiros”
                                              COMENTARIO DE TEXTOS.
                                              1. Realiza un breve exposición sobre el tipo de fuentes utilizadas indicando el tipo de documento y su carácter, realizando también un análisis de su forma externa.
                                              2. Identifica las ideas principales y secundarias de los textos ubicándolos en su contexto histórico.
                                              3. Define: GRITO NECRÓFILO e INVÁLIDO. (refiriéndose a Millán Astray)
                                              4. Realiza una exposición amplia en la que expliques la evolución política del bando rebelde durante la Guerra Civil.
                                              5. Analiza el discurso de Unamuno señalando las frases más importantes e intenta explicar que quiere decir entre líneas con ese discurso. (Es conveniente que conozcas la lucha interna que libraba el propio Unamuno para comprenderlo plenamente).


                                              Jefes, oficiales, soldados del Ejército del Centro, madrileños, dentro de breves horas cambiará el régimen político de Madrid. Agotadas todas las posibilidades de resistencia por parte del Ejército del Centro y al objeto de salvaguardar la vida del pueblo de Madrid y evitar el derramamiento inútil de más sangre de este valeroso ejército, sin beneficio para nadie, nos hemos visto obligados a aceptar las condiciones del enemigo. Entregaremos al mando el mando del mismo a nuestros adversarios. Tened calma y obedeced las órdenes de vuestros superiores, ya que contamos con la promesa de que nada tiene que tenmer quien no haya cometido delitos comunes. Y yo sé que mis soldados solo han combatido con lealtad en el campo de batalla. Me entrego con vosotros para responder por las tropas de mi mando y mi actuación personal. Y podéis tener la seguridad de que el mayor orgullo de mi vida es el de haberos tenido a mis órdenes. Viva España, Viva la República”
                                               El Coronel Prada fue la última autoridad militar republicana del Ejército del Centro




                                              Preguntas para desarrollar Se corresponden con los estándares de aprendizaje del Ministerio.
                                              • Elementos de los criterios de evaluación que hay que destacar
                                                • BL6.2. Explicar la Guerra Civil y el curso de los acontecimiento en las dos zonas teniendo en cuenta sus antecedentes y el contexto internacional y destacar sus consecuencias a partir del contraste de diversas interpretaciones historiográficas. (enumerar etapas de la guerra y contexto internacional) 
                                              • Estándares de aprendizaje que sirven como preguntas teóricas 
                                                • 55 Representa una línea del tiempo desde 1931 hasta 1939, situando en ella los principales acontecimientos históricos. (309 y 335) 
                                                • 56 Relaciona la Guerra Civil española con el contexto internacional. (338 y 339) Vídeo que explica este apartado  
                                                • 57 Compara la evolución política y la situación económica de los dos bandos durante la guerra. (de la 340 a la 347, aunque está sintetizado el esquema del final del tema)   Vídeo que explica este apartado 
                                                • 58 Especifica los costes humanos y las consecuencias económicas y sociales de la guerra. (7.7. de la 351 y 362 y 363)  Vídeo que explica este apartado   
                                                • 59. Sintetiza en un esquema las grandes fases de la guerra, desde el punto de vista militar. (de la 348 a 351, aunque está sintetizado el esquema del final del tema)


                                              Vocabulario  Alzamiento nacional, Anarquismo, CNT, Anticlericalismo, Bienio negro o rectificador , Bienio reformista, Suceso de las Casas Viejas, CEDA, Estatuto de autonomía (Segunda República), FAI
                                              Falange española, Fascismo, Renovación española, POUM, Frente Popular, Guardia de asalto , Laicismo, Milicia popular, Movimiento nacional. Nacionales y rojos, Comité de no intervención , PCE, PSOE, Reforma agraria, República, Revolución de Octubre de 1934, Sanjurjada , Secularización , UME



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