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El Sexenio Democrático o Revolucionario (1868-74)

La construcción del Estado Liberal (segunda parte) 
Evolución política durante el período del Sexenio revolucionario o democrático: resumen, esquemas, presentaciones de diapositivas y vídeos. El reinado de Isabel II se trata en esta otra página.

El Sexenio democrático o revolucionario (1868-74)

El gobierno provisional  (68-69)

Composición y primeras medidas.

Integrado por unionista (Serrano, que dirige el gobierno, Topete y otros) y progresistas (Prim, Sagasta, Zorrilla, Figuerola, y otros) se excluye a los demócratas (desilusión) que se niegan a entrar porque solo se les ofrece un ministerio. Se decide:
  • Disolución de las juntas revolucionarias y de los "voluntarios de la libertad" consideradas demasiado reivindicativas. 
  • Libertad de prensa, reunión, asociación y de cátedra: se repone en sus puestos docentes a los que habían sido expulsados por expresar sus ideas contrarias a la reina (Sagasta, Castelar, Giner de los Ríos). Se deroga la lista de libros de texto obligatorios (aspecto de la ley Moyano)
  • No se acepta la eliminación del impuesto de consumos ni el fin de las quintas.
  • Expulsión de los jesuitas.
  • Sufragio universal masculino, se convocan elecciones a Cortes constituyentes 1869.
  • El gobierno provisional excluye a los demócratas (decepción de clase baja) y se pronuncia a favor de una monarquía constitucional (los demócratas querían poder elegir la forma de gobierno, como se pactó en Ostende). 


Transformación del Partido Demócrata en republicano y la aparición del federalismo 

El mantenimiento del sistema monárquico tras la revolución gloriosa, lo que provocó la transformación del Partido Democrático
  • Republicanos federalistas o demócratas republicanos. Desilusionados con la revolución, la mayoría de sus integrantes se integran en el Partido Republicano Federal. El partido demócrata se acabó disolviendo en 1869. Su principal dirigente era Francisco Pi i Margall. El federalismo es una doctrina ideológica que en España nace unida al republicanismo y que defiende el principio de asociación de abajo a arriba como una forma básica de desarrollo de los derechos y libertades individuales. Por lo tanto el federalismo es un aspecto tomado de los "socialismos utópicos" (Proudhon, Fourier, etc.) y se plantea como una forma de resolver la incipiente diferenciación de clases. En España se apoya en dos legados históricos: 
    • La idea de que España es una monarquía de agregación en la que se "agregan" diferentes reinos y territorios
    • La experiencia del juntismo, o la creación de juntas locales que luego se organizan en una junta central. Tanto en la Guerra de Independencia como en la Revolución gloriosa han demostrado ser eficaces, y tanto en un caso como en otro su desarticulación (Fernando VII y el absolutismo y el gobierno provisional y el centralismo) ha derivado en situaciones de fracaso y decepción.  
  • Los cimbrios son demócratas monárquicos, el ala derecha del Partido Democrático por lo que no entran en el Partido Republicano. Son partidarios de la monarquía constitucional porque creen que la sociedad española aun no está madura para la república. Integrantes de esta corriente fueron Nicolás María Rivero (cofundador del Partido Democrático), Cristino Martos, Manuel Becerra, etc. Los cimbrios se integraron en las listas de unionistas y progresistas en las elecciones constituyentes. En 1869 finalmente se unieron con los progresistas dirigidos por  Manuel Ruiz Zorrilla y el general Prim

      Insurrección armada en Cuba, la Guerra de los Diez años (1868-78) 

      Céspedes
      Presidente Cuba en Armas
      (1869-73)
      El 10 de octubre de 1868 estalló una insurrección independentista en la isla de Cuba encabezada por el terrateniente criollo Carlos Manuel de Céspedes que dio el Grito de Yara. Siguiendo el ejemplo de las juntas revolucionarias de la península, se publicó el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba en la que se exponían los agravios contra la metrópoli que justificaban la secesión: -rechazo del sistema fiscal y de las trabas al libre comercio; mantenimiento de la esclavitud, nula capacidad de autogobierno por parte de los habitantes de la isla, etc. En 1869 crearon una constitución propia para Cuba.

      En contra del Ejercito Independentista Cubano el "partido peninsular o españolista" formado por grandes burgueses y propietarios españoles y criollos, contrarios al fin de la esclavitud y a la eliminación del proteccionismo. Se enfrentaron a los funcionarios liberales que enviaban los gobiernos del Sexenio Revolucionario, se opusieron a las conversaciones que inicio Prim con los independentistas y financiaron el golpe de Martínez Campos contra la Primera República.

        Constitución de 1869

        Victoria de los progresistas en las cortes constituyentes, se aliaron a unionistas y cimbrios y elaboraron la constitución. Minorías importantes que tuvieron representación en la asamblea quedaron fuera: el Partido Republicano Federal (Pi i Margall, Figueras y Castelar), los partidarios del retorno de los borbones (Cánovas del Castillo) y los carlistas (por primera vez se presentan a las elecciones).  Características de la constitución, la más democrática de todas: 
        • Soberanía nacional y lista de derechos individuales.
        • Sufragio universal masculino (mayores de 25 años)
        • Monarquía constitucional con división del poderes
          • El rey poder ejecutivo, pero limitado. Convocar cortes, disolverlas y nombrar ministros. Aparece el voto de censura contra el gobierno por parte de las cortes.
          • Pero el poder legislativo es de las cortes.  Con dos cámaras, un Congreso (elección directa) y un Senado (elección indirecta) para la representación territorial (aunque unicamente miembros de la nobleza, ejército, Iglesia o administración)
          • Poder judicial independiente, oposiciones a jueces, aunque acaban siendo nombrados por el gobierno. 
        • Ayuntamientos y diputaciones también se eligen por sufragio universal directo. 
        • Libertad de enseñanza y de culto, pero se garantiza el sostenimiento de la Iglesia. 

          Reformas económicas de Figuerola

          Laureano Figuerola
          Diputado progresista (1854-56)
          Ministro de Hacienda (1868-69)
          Luego Partido Demócrata-Radical
          • Ley de minas (68-71). Para conseguir recursos y reducir  la gran deuda pública se venden las explotaciones mineras a compañías extranjeras que hasta ese momento eran de la corona. Algunos hablan de "desamortización" del subsuelo. 
          Del ministro de hacienda Laureano Figuerola
          • Unificación monetaria con la peseta (octubre 68) que sustituye a las más de 90 monedas en uso en España hasta ese momento. Aunque esa moneda ya existía desde el 36 (se creo para pagar a los soldados de la guerra Carlista) ahora se convierte en la única.
            • Se divide en 100 céntimos, popularmente: 
              • Duro (cinco pesetas)
              • Dos reales (50 céntimos)
              • Perra gorda (por león que parece un perro, 10 céntimos)
              • Perra chica (por el león, 5 céntimos)
            • En un primer momento era convertible en oro y plata, pero la depreciación de la plata que contenía lo hizo imposible. Desde 1874 se emiten billetes y como será una práctica abusiva, la devaluación de la moneda será continua. 
          • Arancel Figuerola (69): rebaja de los aranceles y fin del proteccionismo. Oposición de burguesía textil y grandes propietarios agrícolas (por los cereales) 
          • Intento de sustitución del impuesto de los consumos (indirecto e impopular) por otro que tendría que haber sido proporcional a la riqueza y los bienes, pero por falta de medios no se consiguió por lo que volvió el de consumos. 
          A pesar de estas estas reformas el incremento de los gastos por las guerras (Cuba y Carlista) no se consiguió solucionar el problema de deuda pública.

          Organización del movimiento obrero

          Anselmo Lorenzo
          Líder FRE (1870-81)
          Cofundador CNT (1910)
          • En 1868 Giuseppe Fanelli  (anarquista o libertario) llegó a Barcelona y colaboró en la creación de la FRE (Federación de la Región Española). En ella se agrupan los numerosos sindicatos que ya existían. En Madrid se reúne con el toledano Anselmo Lorenzo, que se convirtió en uno de los líderes destacados de la FRE. Durante los años siguientes la FRE se va extendiendo a otras ciudades como Madrid, Bilbao, Valencia, Zaragoza y otras más pequeñas pero el 80% eran catalanes. Un año después, en 1869 contaba con 200 sindicatos y 15.000 afiliados que iniciaron la publicación de numerosos boletines. En un primer momento la corriente dominante es la anarquista/libertaria. 
          • 1870Primer congreso de la FRE en Barcelona, fundación oficial como sección española de la I Internacional Socialista. Se fija la sede en Madrid, pero el 80% de sus afiliados son de Barcelona. Propuestas de mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, usando la huelga como instrumento. Plan de expansión a más ciudades. 
          • 1871
            • La Comuna de París de marzo a mayo, primera experiencia de gobierno socialista de la historia. El miedo llega a España y comienza la persecución a los miembros de la FRE
            • Ese mismo año en la Congreso de Londres de la I Internacional, Anselmo Lorenzo representa a la FRE y defiende las tesis anarquistas contra los marxistas. 
            • Francisco Serrano
              Héroe 1ª Guerra Carlista
              Liberal progresista
              Líder Unión Liberal (1867-)
              Presidente gob. (1868/69/71/72)
              Regente (1869-71)
              Presidente I República (1874)
            • Llega Paul Lafargue a Madrid (cuñado de Marx y marxista) iniciando la corriente marxista en España. 

            La regencia de Serrano y Prim de jefe de gobierno (69)

            Serrano regente y Prim jefe de gobierno. Impopularidad y desilusión de las clases populares al no satisfacer dos de sus principales demandas durante la revolución gloriosa:
            • No se eliminaron las quintas. Como consecuencia de la Guerra de Cuba, el gobierno provisional no pudo cumplir con su promesa electoral de eliminar las quintas y profesionalizar el ejercito. Impopularidad de los progresistas por no cumplir con su promesa electoral.   
            •  La vuelta del impuesto de consumos, por la falta de recursos de los ayuntamientos y la incapacidad de Figuerola de encontrar una alternativa eficaz. 

            Juam Prim 
            General y político
            Luchó en la 1ª G. Carlista
            Héroe 1ª G. Marruecos (1859-60)
            Diputado progresista (1841-69)
            Ministro (1868-70)
            Preside. gob. (1869-70)

            Se busca un monarca compatible con el nuevo sistema, es decir, de tradición democrática. Varios candidatos.
            • Isabel II abdicó en su hijo Alfonso pero se descarta a los borbones porque acaban de ser derrocados. 
            • Fernando II de Portugal. Había sido rey consorte, ahora reina su hijo. Posibilidad de unir las dos coronas peninsulares, primer candidato de Zorrilla. Pero rechaza la corona. 
            • Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, hijo de Luis Felipe de Orleans (rey francés entre 1830-48 y casado con la infanta Luisa Fernanda de Borbón, hermana menor de Isabel II) había financiado el golpe de la revolución gloriosa. Pero se consideraba muy posicionado a favor de Serrano, además un duelo a muerte con su primo Enrique de Borbón (en el que falleció) supuso un gran desprestigio para su candidatura. 
            • La posibilidad de un candidato alemán Leopoldo de Hozenzollern (de la misma casa real que el Kaiser Guillermo II), primer candidato de Prim, pero es vetado por Francia. Su candidatura desencadena la guerra Franco prusiana que acaba con la derrota francesa y el fin del Segundo Imperio Francés.  
            • Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II, padre de la unificación italiana, rey de Italia, y símbolo de la libertad política en Europa. Es el segundo candidato promocionado por el general Prim y Manuel Ruiz Zorrilla, pero el príncipe no acepta, en un primer momento. 

                Monarquía de Amadeo I de Saboya (70-73)

                Amadeo I Saboya
                Rey 1870-73


                Problemas políticos del reinado de Amadeo

                Finalmente la guerra francoprusiana permite al rey de Italia convencer a su hijo, que acepta la corona. Las cortes eligen como rey al príncipe Amadeo de Saboya se sentirá incomodo desde el primer momento por:
                • Su valedor, el general Prim, muere asesinado antes de que Amadeo llegue a España. El asesinato fue promovido por Antonio de Orleans, por los peninsulares cubanos, o por ambos. No se entiendo con los otros políticos. Además la nobleza lo rechaza, es borbónica (alfonsina o carlista), le hace vacío. Borbónicos y republicanos se burlan de sus frecuentes infidelidades. 
                • Varios frentes de oposición, que se suman a la guerra de Cuba: 
                  • Tercera Guerra Carlista, alzamiento militar de los carlistas aprovechando la impopularidad del nuevo monarca. 3ª Guerra Carlista (1872–1876). Carlos estableció su corte en Estella (Navarra), tomó el nombre de Carlos VII y llegó a dominar Navarra y Vascongadas. Sólo serán derrotados tras la Restauración de Alfonso XII, en 1876.
                  • Conspiraciones de los alfonsinos, que cuentan con el apoyo de la nobleza, los antiguos moderados y la Iglesia.
                  • Oposición de la Iglesia, que no podía aceptar la libertad de culto y a un monarca de una una casa real que tenía recluido al Papa en el Vaticano. 
                  • Movimiento obrero. la FRE siguió aumentando hasta llegar a los 50.000 afiliado en el 74, a pesar de:
                    • Represión. La revolución de la comuna de París, asustó a los gobiernos de Amadeo, por lo que iniciaron la persecución a la FRE, prohibieron las reuniones y las huelgas y arrestaron a sus dirigentes. El consejo federal de la FRE se traslada a Lisboa. 
                    • División del movimiento obrero. En el congreso de Zaragoza (1872) el FRE se dibide al igual que el Europeo, entre anarquistas (Cataluña y Andalucía) y los marxistas (la federación madrileña de Pablo Iglesias), que son expulsados por ser minoría. 
                  • Revueltas republicanas que se alían a los movimientos campesinos y obreros de la FRE (levantamiento republicano de El Ferrol). Aprovechando la libertad de asociación, el movimiento obrero se organiza y se moviliza en contra de los gobiernos liberales porque su situación se mantiene o empeora.  
                  Manuel Ruíz Zorrilla
                  Dirigente P. Progresista
                  Pacto de Ostende
                  Ministro 1868-70
                  Jefe gob. 1871-72
                  Republicano desde 75
                  • Inestabilidad política, principal causa del fin del reinado. Siete gobiernos cortos con Serrano, Sagasta y Zorrilla  y convocatoria de tres elecciones. Ruptura de la alianza progresista/ unionista/ cimbrios por luchas políticas entre Zorrilla y Sagasta. A la muerte de Prim (1871) el Partido Progresista se divide con el fin de crear un sistema bipartidista: 
                    • Partido Constitucional sería el ala derecha, se unen a los unionistas. Con Serrano (antiguo líder Unión liberal), y Sagasta (antiguo progresista), etc.  
                        • Partido Democrático Radical. La mayoría del antiguo Partido Progresista, el ala izquierda. Estos habían integrado a los cimbrios en sus filas, rebautizando el partido como. Dirigido por Manuel Ruíz Zorrilla y Cristino Martos (antiguo cimbrio). Según algunas fuentes se fundó en el 69, pero actúa con ese nombre desde el 71.


                          Primera crisis económica global del capitalismo, la de 1873 y gran depresión de 1873- 96

                          • Crisis de superproducción: perdida de beneficios de empresa industriales y de beneficios tanto de la industria textil como de la  exportación agrícola. Este se debió a: 
                            • La oferta de productos agrícolas ha crecido mucho, se hunden los precios.  
                            • El aumento de la producción y de los intercambios comerciales  internacionales en los últimos años, ha aumentado de la competencia entre países industriales y productores. 
                          • Crisis bursátil: "Pánico del 73" especulación ferrocarril, mayo se hunde la bolsa de Viena por sus inversiones en este sector, en septiembre se hunde un banco de Filadelfia (EEUU) por la misma razón. Se contagia a la bolsa de Nueva York, que se hunde. Se extiende: 
                            • A otros sectores, sobre todo el agrícola, también afectado por la superproducción
                            • A otros países, a Europa, afecta sobre todo a la primera potencia industrial. 
                            • Consecuencias: 
                            • Fin de supremacía económica inglesa, pasa a EEUU
                            • el descubrimiento y difusión de nuevas fuentes de energía (electricidad y petróleo), nuevas técnicas (motores eléctricos, radio), nuevos sectores industriales (química y electricidad) o nuevas formas de organización de la industria (cárteles o “trust”)  vuelta al proteccionismo. 
                            • En España, empeoramiento de las condiciones de los obreros y de los campesinos 
                          • Gran Depresión 1873-96. Finaliza la Segunda Fase de la Revolución Industrial (1850-73) 


                          Primera República (73-75)

                          La falta de políticos en los que apoyarse, un atentado contra su vida, y la crisis del cuerpo de artillería: Zorrilla reformó el cuerpo de artillería después de decirle al rey le dijo que no lo haría. Amadeo se sintió engañado por el que se consideraba hombre de confianza. Sin nadie en quien confiar Amadeo decidió abdicar el 11 de febrero de 1873 y volvió a Italia. Ruiz Zorrilla no pudo convencerle de que cambiara de opinión. Aunque las cortes eran mayoritariamente monárquicas, al no existir candidato alternativo, no tuvieron otra opción que la de apoyar la instauración de la república. Pero la opción republicana se enfrentó a varios problemas de origen: 
                          • Carencia de respaldo. Los republicanos carecían de respaldo social (partido no mayoritario en  ese momento) y de respaldo institucional (altos funcionarios contrarios a la república) y rechazo de la oligarquía.  Se eligió la opción republicana porque no había alternativa. 
                          • División de los republicanos:
                            • Unitarios partidarios del centralismo como Estanislao Figueras (burguesía de Barcelona) o Emilio Castelar (nació accidentalmente en Cádiz, se crió en Elda y estudió en Alicante). 
                            • Federales partidarios de la descentralización.  Sus modelos es la Suiza cantonalista y los EEUU federealistas, los dos únicos países que reconocieron a la I República. La experiencia de la Comuna de París (1871), había dividido a los federales en dos tendencias:
                              • Los legales que defienden una descentralización regulada desde arriba, siguiendo cauces legales como Pi y Margall o Nicolás Salmerón (burguesía liberal de Almería, nació en Alhama de Almería)
                              • Los intransigentes que defienden una descentralización desde abajo influidos por las ideas del socialismo utópico de la I Internacional y la experiencia de la Comuna. Sin un líder claro pero algunos dirigentes populares como el general Juan Contreras y Román o  José María Orense (un cofundador del Partido Democrático) .  Este grupo actúa conjuntamente con los miembros de la AIT, con los que coinciden ideológicamente. 
                          Durante todo el periodo seguirá vigente la constitución del 69, ya que no llegó a aplicarse la constitución republicana. Varios gobiernos: 4 durante el 73, en muy poco tiempo, ya que ninguno tuvo poder para aplicar las reformas que les había llevado al poder debido al gran déficit del Estado que hacía imposible tener recursos para invertir en ninguna reforma, lo poco que se ingresaba se usaba para pagar a los militares que estaban luchando contra los carlistas y contra los independentistas cubanos. 

                          Gobiernos:


                          Estanislao Figueras
                          Part. Progrista
                          Dipu. Part. Demócrata (1855)
                          Part. Repu. Federal
                          Presidente 1ª Rep. 1873
                          República unitaria con Estanislao Figueras (11 febrero-junio).
                          • Se enfrenta a varios movimientos de oposición populares demandando fin del impuesto de consumos, el fin de las quintas y mejoras laborales: 
                            • Sublevaciones campesinas en Andalucía
                            • Sublevaciones obreras en Cataluña
                            • Sublevaciones de los republicanos federales en varias ciudades, formando juntas revolucionarias
                            • Reprime las sublevaciones y las juntas revolucionarias, pero en las elecciones de mayo en su partido (el Partido Republicano Federal) triunfa la tesis federal. 
                            • Los federales intransigentes amenazan con dar un golpe de Estado para derrocar al Figueras. Cuando asume que no cuenta con el apoyo su propio partido ni su compañero Pi y Margall decide abandonar.  Se dice que en la última reunión de gobierno dice: «Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros» y se exilia a Francia sin dimitir. Aunque no he podido acreditar la veracidad de esta anécdota. Al día siguiente, al no aparecer, se elije a Pi y Margall nuevo presidente con el apoyo de los federales intransigentes.  


                                Francisco Pi y Margall
                                Part. Demócrata
                                Part. Repu. Federal

                                Diputado 1869-74 
                                Presidente 1ª Rep. 1873
                                Diputado 1886-1901 
                                República federal con Pi y Margall (junio-julio)
                                • Leyes para aumentar los derechos laborales. 24 de julio de 1873, pero no tienen tiempo para poder aplicarse. 
                                  • Se prohíbe trabajar a los niños menores de 10 años.
                                  • Los jóvenes de 14 a 17 años trabajarían como máximo 8 horas diarias. 
                                  • Las fábricas con más de 80 trabajadores debían crear y sostener una escuela de primeras letras, a la que acudirían los hijos/as de los obreros.
                                  • Jurados mixtos obreros/patronos para resolver los conflictos. 
                                • Constitución de 1873 que no llegó a aplicarse, funcionó la del 69.  Encargada por Pi y Margall y redactada por Emilio Castelar. Era parecida a la del 69 (sufragio universal, doble cámara) con algunas diferencias:
                                  • Se mantiene la soberanía nacional única pero se divide el Estado en 17 estados federales cada uno con su  competencias y otras de exclusividad de la "federación" (gobierno central). Incluso podrían elaborar sus propias constituciones (lo que hoy llamamos estatuto de la comunidad). Dos de ellos ultramarinos: Cuba y Puerto Rico. Está inspirado en la federación de EEUU. 
                                  • Abolición de la esclavitud en las colonias y de las quintas. No llegó a aplicarse en Cuba, sí en Puerto Rico.  
                                  • Distanciamiento de Pi y Margall con los federales intransigentes ya que no propuso el fin del impuesto de consumos por la necesidad de aumentar los ingresos ni tampoco propuso el fin de las quintas más bien al contrario. Para acabar con la guerra carlista propuso medidas para reforzar el poder del ejército. Los federales intransigentes consideraron esto un primer paso hacia la dictadura y acusaron de traidor a Pi y Margall. Entonces reclamaron la sublevación de los cantones con el fin de establecer la república federal de abajo a arriba. Querían hacer una revolución cantonal en Madrid como la Comuna de París, pero como vieron que les faltaba apoyo se trasladaron a Cartagena. 
                                  • Revolución cantonal. Las juntas locales proclamaron repúblicas independientes de ámbito local  y territorial siguiendo la idea de los liberales y los anarquistas de poder de abajo a arriba. 
                                    • En Levante Castellón, Valencia, Alicante, Alcoy, Torrevieja, Cartagena, Murcia, Jumilla. y en Andalucía:  Jaén, Bailén, Andújar, Granada, Loja, Málaga. Algeciras, Tarifa, Cádiz, Sevilla, Utrera, Córdoba, Coria. Algunos puntos aislados en el interior del país (Salamanca, Toro, Toledo, Ávila). No afectó a Asturias, ni al País Vasco–Navarro ni a  Cataluña donde domina el movimiento carlista.
                                    • Toman medidas muy revolucionarias, como grandes multas a los ricos (Cantón de Granada) ejecutan a alcaldes liberales y queman máquinas (Cantón de Alcoy) confiscan tierras a los terratenientes y los reparten a los campesinos (Cantón de Cartagena) 
                                    • Los obreros y los anarquistas se unen a los movimientos revolucionarios y republicanos de los cantones. Pero como los republicanos rechazan los cambios económicos y laborales, se desilusionan y los abandonan. Desde entonces, el movimiento obrero se separa de la ideología republicana. A pesar de ello también sufren persecución. Se ilegalizan las asociaciones obreras desde 1874 hasta 1881.
                                    • Nicolás Salmerón
                                      Part. Democratico
                                      Part. Republicano federal
                                      Presidente Rep. 1873
                                      Pres. del Congreso 1873
                                      Dipu. Unión Republicana (1903-10)
                                    • Los anarquistas de al FRE-AIT unicamente encabezan los cantón de Alcoy precisamente contra un alcalde republicano federal. "La revolució del petroli": duro solo 3 días y fue la primera revolución obrera. Empieza como una huelga, luego una manifestación que toma el poder: aumento salarios, reducción horario laboral, redistribución riqueza. No hay resistencia al ejercito, pero luego dura represión. 
                                  • Pi y Margall solo quiere negociar y se niega a reprimir los cantones pero la situación no se solucionar, al contrario se agrava. Así que fue sustituido por otro republicano federalista dispuesto a usar la fuerza: Nicolás Salmerón. La represión de Salmerón significó la ruptura entre el movimiento republicano y el movimiento obrero que se había adherido al movimiento cantonalista. 

                                    República federal con Nicolás Salmerón (julio-septiembre)
                                    • Salmerón manda al ejercito contra los cantones: 
                                      • General Pavía somete a los cantones andaluces
                                      • General Martínez Campos somete a los cantones levantinos. Cartagena, dirigida por el general Juan Contreras y Málaga, resisten. 
                                      • Salmerón se enfrenta a los generales encabezados por el general Pavia y se niega a traspasarles el poder judicial, ya que quieren procesar a sublevados cantonalistas con tribunales militares y no civiles (lo que significaría penas de muerte). Se aprobó por el congreso en contra de su opinión y dimitió por problemas de conciencia.  
                                            Emilio Castelar
                                            Part. Democrático
                                            Part. Republicano Federal
                                            Diput.1869-74  Preside.1ª Rep. 1873
                                             Part. Democrático Posibilista(1876-93)
                                            Diputado 1876-1893

                                            República unitaria con Emilio Castelar (septiembre-enero 74)
                                            • Firma las condenas de muerte. Se conquista Cartagena y Málaga. 
                                            • Giro a la derecha para acercarse al part. Demócrata-Radical. Refuerza al ejército (aumenta reclutamiento). Autoritarismo, disuelve las cortes y gobierna por decreto. Acusa a los cantonalistas de "separatistas", aún no existe el nacionalismo. 
                                            • En enero reabrió las Cortes y se prevé que en las nuevas elecciones ganen claramente los republicanos federalistas contrarios a los unionistas. Para evitar la vuelta de los federalistas al poder se produce el golpe de Estado del general Pavía que ocupa el Congreso con la Guardia Civil. No hay ninguna resistencia ni institucional ni popular ya que el movimiento obrero ya se ha separado definitivamente del partido republicano. 


                                            General Manuel Pavia
                                            Sublevación cantonalista (1873-74)
                                            Golpe de Pavía (1874)
                                            República presidencialista (dictadura) con el general Serrano 

                                            De enero a diciembre oficialmente aun era un sistema republicano, pero Serrano disuelve las Cortes y gobierna por decreto con los constitucionalistas (antiguos unionistas) y los radicales (antiguos progresistas)
                                            • Ilegaliza la I Internacional y persigue a los republicanos intransigentes
                                            • Refuerza al ejército para luchar contra los carlistas. 
                                            • Cánovas del Castillo funda el Partido (liberal) Conservador, donde aglutina a antiguos liberales moderados. 
                                            • Manifiesto de Sandhurst,1 diciembre de 1874, Alfonso publica el  redactado por Cánovas del Castillo. Se proclama un monarca liberal y católico al mismo tiempo.  
                                              • General Martínez Campos
                                                Sublevación cantonalista (1873-74)
                                                Pronunciamiento de Sagunto (1874)
                                                Fin de la III guerra carlista (1972-76)
                                                Fin de la guerra de los 10 años (1978)
                                                Gobernador de Cuba (1878-79)
                                                Jefe de gobierno (1879)
                                                Revuelta de Jerez (1893)
                                                Guerra de Margallo (1893-94) 
                                            29 diciembre. pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto y proclamación de Alfonso como rey.
                                            • Cánovas , artífice de la segunda restauración, forma un gobierno provisional. El partido alfonsino se convertirá en Partido Conservador y aglutinará a los antiguos liberales moderados. 
                                            • Sagasta, jefe de gobierno con Serrano, arrastrará a los contitucionalistas (antiguos liberales progresistas de derecha) hacia un nuevo partido, el Partido Liberal (Fusionista) 
                                              En enero de 1875, Alfonso entra triunfalmente en España por Barcelona.

                                               El fracaso del carlismo y del federalismo dejó vía libre a la aparición del nacionalismo periférico a finales de siglo.

                                              Consecuencias:
                                              • Desilusión de los campesinos y obreros que habían apoyado a la república al ver que no cumplía con las expectativas.  que se desliga de los republicanos.  
                                              • Los militares, que hasta ese momento habían intervenido en sentido de propiciar reformas progresistas, en lo sucesivo se volverán conservadores por su miedo a los movimientos separatistas. 
                                              • La fracaso cantonalista significó el desprestigio del federalismo y el fracaso carlista en Cataluña y vascongadas significó el desprestigio del tradicionalismo fuerista. Por ello a final en las décadas siguientes apareció una nuevas ideologías: el nacionalismo catalán y el vasco. 




                                                Otra versión, resumen del profesor Juan José Mora Rentero y sus compañeros del instituto Dolmen del Soto en Trigueros (Huelva). Pulsa abajo para descargar en pdf: IR AL TEMA DESARROLLADO EN PDF POR EL PROFESOR J.M. Mora Rentero



                                                ...
                                                Presentación de diapositivas




                                                 ...

                                                Documentales sobre este tema 

                                                http://2.bp.blogspot.com/-Ll9vy8R5p9I/UXbCfURN7hI/AAAAAAAAHBU/iB04MkVGAlY/s1600/tv2.png

                                                   

                                                ...

                                                ...



                                                Textos sobre este tema a partir de una selección del profesor Javier Martínez


                                                EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA REGENCIA

                                                1. MANIFIESTO SOBRE EL PACTO DE OSTENDE (1867)
                                                1o. Que el objeto y bandera de la revolución en España es la caída de los Borbones.
                                                2o. Que siendo para los demócratas un principio esencial de su dogma político el sufragio
                                                universal, y admitiendo los progresistas el derecho moderno constituyente del plebiscito, la base para
                                                la inteligencia de los dos partidos fuera que por un plebiscito (...) o por unas Cortes constituyentes
                                                elegidas por sufragio universal, se decidiría la forma de gobierno que se había de establecer en España
                                                (...), en la inteligencia de que, hasta que así se decidiera, había de ser absoluta la libertad de imprenta,
                                                y sin ninguna limitación el derecho de reunión, para que la opinión nacional pudiese ilustrarse y
                                                organizarse convenientemente.

                                                Manifiesto de DON CARLOS MARÍA DE LA TORRE sobre los acuerdos de los
                                                firmantes del Pacto de Ostende (Bruselas, 1867)

                                                2. MANIFIESTO DE LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE
                                                Españoles: La ciudad de Cádiz, puesta en armas con toda su provincia, con la Armada anclada en
                                                su puerto y todo el departamento marítimo de la Carraca, declara solemnemente que niega su
                                                obediencia al Gobierno que reside en Madrid, segura de que es leal intérprete de los ciudadanos que,
                                                en el dilatado ejercicio de la paciencia, no hayan perdido el sentimiento de la dignidad, y resuelta a no
                                                deponer las armas hasta que la Nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla.
                                                ¿Habrá algún español tan ajeno a las desventuras de su país que nos pregunte las causas de tan
                                                grave acontecimiento? Si hiciéramos un examen prolijo de nuestros agravios, más difícil sería
                                                justificar a los ojos del mundo y la historia la mansedumbre con que hemos sufrido, que la extrema
                                                resolución con que procuramos evitarlos. Que cada uno repase en su memoria, y todos acudiréis a las
                                                armas. Hollada la ley fundamental; convertida siempre antes en celada que en defensa del ciudadano;
                                                corrompido el sufragio por ]a amenaza de soborno; dependiente la seguridad individual, no del
                                                derecho propio, sino de la irresponsable voluntad de cualquiera de las autoridades; muerto el
                                                municipio; pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad y del agio; tiranizada la
                                                enseñanza; muda la prensa; y solo interrumpido el universal silencio por las frecuentes noticias de las
                                                nuevas fortunas improvisadas, del nuevo negocio, de la nueva real orden dada encaminada a defraudar
                                                al Tesoro público; de títulos de Castilla vilmente prodigados; del alto precio, en fin, al que logran su
                                                venta la deshonra y el vicio; tal es la España de hoy. Españoles, ¿quién la aborrece tanto que se atreva
                                                a exclamar: “Así ha de ser siempre”? No, no será. Ya basta de escándalos.
                                                Desde estas murallas, siempre fieles a nuestra libertad e independencia; depuesto todo interés de
                                                partido; atentos solo al bien general, os llamamos a todos a que seáis partícipes de la gloria de
                                                realizarlo. Nuestra heroica Marina, que siempre ha permanecido extraña a nuestras diferencias
                                                interiores, al lanzar la primera el grito de protesta, bien claramente demuestra que no es un partido el
                                                que se queja, sino que los clamores salen de las entrañas de la Patria. No tratamos de deslindar los
                                                campos políticos; nuestra empresa es más alta y más sencilla: peleamos por la existencia y el decoro.
                                                Queremos que una legalidad común, por todos creada, tenga implícito y constante el respeto de
                                                todos. Queremos que el encargado de observar y hacer observar la Constitución no sea su enemigo
                                                irreconciliable.
                                                Queremos que las causas que influyen en las supremas resoluciones las podamos decir en voz
                                                alta delante de nuestras madres, de nuestras esposas y de nuestras hijas.
                                                Queremos vivir la vida de la honra y de la libertad.

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 62
                                                Queremos que un gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el
                                                orden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política...
                                                Acudid a las armas, no con el impulso del encono, siempre funesto; no con la furia de la ira,
                                                siempre débil, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada.
                                                ¡Viva España con honra! Cádiz, 19 de septiembre de 1868.

                                                DUQUE DE LA TORRE, JUAN PRIM, DOMINGO DULCE, FRANCISCO SERRANO BEDOYA, RAMÓN
                                                NOUVILAS, RAFAEL PRIMO DE RIVERA, ANTONIO CABALLERO DE RODAS, JUAN TOPETE.

                                                3. MANIFIESTO DEL GOBIERNO PROVISIONAL, 25 DE OCTUBRE
                                                Como punto de partida para la promulgación de sus principios generales, la revolución ha
                                                empezado por sentar un hecho que es la base robusta sobre la cual deben descansar sus reconquistadas
                                                libertades. Este hecho es el destronamiento y expulsión de una dinastía que, en abierta oposición con el
                                                espíritu del siglo, ha sido rémora a todo progreso, y sobre la cual el gobierno provisional, por respeto a
                                                sí mismo, cree oportuno tender la conmiseración de su silencio. Pero debe consignar el hecho,
                                                reconocerle como emanación ostensible de la soberanía nacional, y aceptarla como raíz y fundamento
                                                de la nueva era que la revolución ha inaugurado. [...]
                                                Destruido el obstáculo y expedito el camino, la revolución ha establecido el sufragio universal,

                                                como la demostración más evidente y palpable de la soberanía del pueblo. De este modo todos los nue-
                                                vos poderes se fortalecerán con el concurso absoluto, no limitado y ficticio, de la opinión general, y

                                                nuestras instituciones vivirán con el vigoroso aliento de toda la nación, árbitra y responsable de sus
                                                destinos.
                                                La más importante de todas, por la alteración esencial que introduce en la organización secular
                                                de España, es la relativa al planteamiento de la libertad religiosa. [...]
                                                La libertad de enseñanza es otra de las reformas cardinales que la revolución ha reclamado y que
                                                el gobierno provisional se ha apresurado a satisfacer sin pérdida de tiempo. [...]
                                                Y como natural resultado de la libertad religiosa y de la libertad [de enseñanza, la libertad] de
                                                imprenta, sin la cual aquellas conquistas no serían más que fórmulas ilusorias y vanas. [...]
                                                Las libertades de reunión y de asociación pacífica, perennes fuentes de actividad y de progreso,
                                                que tanto han contribuido en el orden político y económico al engrandecimiento de otros pueblos, han
                                                sido asimismo reconocidas como dogmas fundamentales por la revolución española. [...]
                                                Sobre los fuertes pilares de la libertad y el crédito, España podrá proceder tranquilamente al
                                                establecimiento definitivo de la forma de gobierno que más en armonía esté con sus condiciones
                                                esenciales y sus necesidades ciertas, que menos desconfianza despierte en Europa, por razón de la
                                                solidaridad de intereses que une y liga a todos los pueblos del continente antiguo y que mejor satisfaga
                                                las exigencias de su raza y de sus costumbres.
                                                Sin que el gobierno provisional pretenda prejuzgar cuestión tan grave y compleja, debe hacer
                                                notar sin embargo un síntoma grandemente significativo, que en medio de la agitación entusiasta y
                                                provechosa producida por el movimiento revolucionario, descubre hasta cierto punto la verdadera
                                                tendencia de la voluntad nacional. [...]
                                                No han confundido, a pesar de lo fácil que era en horas de perturbación apasionada, las personas
                                                con las cosas, ni el desprestigio de una dinastía con la alta magistratura que simbolizaba. Este
                                                fenómeno extraordinario ha llamado seriamente la atención del gobierno provisional, que le expone a
                                                la consideración pública, no como argumento favorable, sino como dato digno de tenerse en cuenta
                                                para resolver con acierto problema tan trascendental y difícil.
                                                Madrid, 25 de octubre de 1868. Gaceta del 26 de octubre. Madrid, 1868
                                                4. MANIFIESTO DE LOS DEMÓCRATAS CIMBRIOS, 12 NOVIEMBRE
                                                Abrazados a los principios populares como aquellos antiguos cimbrios que combatían
                                                encadenados [defendemos el sufragio universal y las libertades públicas, pero] la forma monárquica es
                                                la forma que imponen con irresistible fuerza la consolidación de la libertad y las exigencias de la
                                                revolución. CRISTINO MARTOS, MANUEL BECERRA, NICOLÁS MARÍA RIVERO y otros.

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 63
                                                5. MANIFIESTO AL PAÍS DE LOS REPUBLICANOS, 13 NOVIEMBRE
                                                La República es la forma esencial de la democracia, como el cuerpo humano es la forma esencial
                                                de nuestra vida, como la palabra humana es la forma esencial de nuestro pensamiento.[...]
                                                La Monarquía es una institución de tal manera injusta y absurda, que donde existe, sólo existe
                                                para conservar algún privilegio, para sostener alguna iniquidad.

                                                Manifiesto al País del Comité Republicano de Madrid elegido
                                                en el mitín del Circo Price (redactado por EMILIO CASTELAR)

                                                6. EL GOBIERNO ANTE LAS ELECCIONES DE 1869
                                                El gobierno será neutral, pero no escéptico; hará que sean profundamente respetadas y
                                                libérrimamente expresadas todas las opiniones: (...) prefiere la forma monárquica con sus atributos
                                                esenciales, y celebrará por consiguiente que salgan victoriosos de las urnas los mantenedores de este
                                                principio y del hecho de un monarca, no electivo, sino elegido por aquellos a quienes el pueblo español
                                                otorgue al efecto sus poderes. Decreto de 6 de noviembre de 1868 convocando elecciones
                                                7. DERECHOS Y LIBERTADES EN LA CONSTITUCIÓN DE 1869
                                                Art. 16. Ningún español que se halle en el pleno goce de sus derechos civiles podrá ser privado
                                                del derecho de votar en las elecciones de senadores, diputados a Cortes, diputados provinciales y
                                                concejales.
                                                Art. 17. Tampoco podrá ser privado ningún español: Del derecho de emitir libremente sus ideas y
                                                opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante.
                                                Del derecho a reunirse pacíficamente. Del derecho de asociarse para todos los fines de la vida humana
                                                que no sean contrarios a la moral pública; y por último, Del derecho de dirigir peticiones individual o
                                                colectivamente a las Cortes, al Rey y a las autoridades.
                                                Art. 21. La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica. El
                                                ejercicio público o privado de cualquiera otro culto queda garantizado a todos los extranjeros
                                                residentes en España, sin más limitaciones que las reglas universales de la moral y del derecho. Si
                                                algunos españoles profesaren otra religión que la católica, es aplicable a los mismos todo lo dispuesto
                                                en el párrafo anterior.
                                                Art. 22. No se establecerá ni por las leyes ni por las autoridades disposición alguna preventiva
                                                que se refiera al ejercicio de los derechos definidos en este título. Tampoco podrán establecerse la
                                                censura, el depósito ni el editor responsable para los periódicos.
                                                Art. 24. Todo español podrá fundar y mantener establecimientos de instrucción o de educación
                                                sin previa licencia, salvo la inspección de la Autoridad competente por razones de higiene y moralidad.
                                                Art. 25. Todo extranjero podrá establecerse libremente en territorio español, ejercer en él su
                                                industria, o dedicarse a cualquiera profesión para cuyo desempeño no exijan las leyes títulos de aptitud
                                                expedidos por las autoridades españolas.
                                                Art. 29. La enumeración de los derechos consignados en este título no implica la prohibición de
                                                cualquier otro no consignado expresamente. Constitución de 1869
                                                8. CORRIDA DE TOROS EN EL CONGRESO (1870)
                                                Habla un extranjero: Pues bien, mi afición a la tauromaquia ha ascendido a manía, y los
                                                maniáticos ven lo que no existe, o mejor dicho, ven su manía en todo. He aquí, sin duda alguna,
                                                explicada la causa de mi fascinación cuando tomo por redondel el hemiciclo del Congreso, por
                                                espadas, toreros y picaderos a los diputados y por bichos a las cuestiones objeto del debate.
                                                —Haga usted la reseña de la función.
                                                —Nada más fácil: siempre dominado por mi manía, veo tres cuadrillas con sus correspondientes
                                                diestros, sobresalientes, banderilleros, etc. Entre los unionistas me parece ver al Cuco; entre los
                                                progresistas a Desperdicios, y entre los demócratas a Lagartijo.
                                                —¡Es chistoso!
                                                —Para los españoles no debe serlo, pero vamos al caso. Con arreglo a mi manía, un hombre
                                                franco, simpático, como si dijéramos, Topete, ha contratado las tres cuadrillas, con la condición de no

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 64
                                                formar más que una y sacar al toreo de su decadencia. Todos ofrecen secundar sus designios y firman
                                                la escritura. “No habrá celos ni rivalidades entre nosotros, dicen, se recibirán toros como en los buenos
                                                tiempos, habrá poca pintura y capeo fino, nada de dar en hueso, y si admitimos media luna será para no
                                                ponernos en pugna con la Constitución, que al fin y al cabo admite la libertad de cultos.” Así las cosas,
                                                se contratan los bichos, y todos son de la acreditada ganadería Revolución de Setiembre.
                                                La función empieza: el Zurdo abre el toril, y sale un toro de los más bravíos, a quien han puesto
                                                el nombre de Derechos individuales.
                                                Los demócratas le hacen dar juego, los unionistas le capean, y el gobierno se encarga, cuando lo
                                                tiene por conveniente, de descabellar al animalito.
                                                E1 segundo toro, a quien los burlones llaman Monarquía, es tan marrajo, que las tres cuadrillas
                                                se escaman, y no hay quien les saque de los burladeros. En vista de esto se encargan siempre que
                                                pueden los republicanos de ponerle banderillas, y yo no sé si al fin y al cabo lo rematarán de una baja.
                                                E1 tercer toro se llama Empleos... Sus cuernos se asemejan al de la abundancia, y todos van a él,
                                                armándose a cada instante camorras entre los diestros y los muchachos, porque todos dicen que el
                                                animalito les pertenece de derecho... individual.
                                                E1 cuarto, flaco como una de las siete vacas del sueño bíblico, tiene por nombre Hacienda
                                                Pública. Como le ven endeble, todos le asaltan, y huye, y se hacen precisas banderillas de fuego y
                                                perros de presa, y yo no sé si al fin y al cabo habrá necesidad de hacer uso del cachete.
                                                E1 quinto toro tiene dos o tres nombres, como los príncipes: unos le llaman Presupuesto del
                                                Clero, otros Matrimonio Civil, otros, por fin, Religiones Positivas. Este toro es de empeño y sirve a las
                                                cuadrillas para deslucirse unas a otras. A lo mejor coje a los unionistas, los echa al alto, pero caen de
                                                pie. Otras veces arremete contra los progresistas; pero no pasa la cosa de una contusión más o menos,
                                                gracias a las bolas. Los demócratas hacen suertes con él, y aún no sabemos si los cojerá, porque se
                                                encunan demasiado.
                                                Por último, el toro más marrullero es el que se llama Interinidad. Ése es el que más preocupa al
                                                concurso. Nada basta a cansarlo, ni el capeo, ni los pinchazos, ni las banderillas. Tanto asco le han
                                                tomado las cuadrillas, que nadie se atreve a coger la muleta, y me parece que ha de despacharle
                                                cualquiera de los tres espadas de reserva que ven la función.
                                                —¿Qué espadas son esos?— preguntaron al parisiense.
                                                —El Federal, el Restaurador, el Legitimista. De cualquier modo, añadió el francés, lo único que
                                                me prueba esta corrida diaria a que asisto es que el público tiene mucha paciencia y mucha afición a
                                                los toros. La Ilustración Española y Americana, 10 de abril de 1870
                                                9. UNA CRÍTICA AL RÉGIMEN DEL SEXENIO (1870)
                                                Tenemos la no intervención del país en la obra de su aparente regeneración; una dictadura
                                                disfrazada que, obrando a su arbitrio y fuera de toda autoridad, es tanto o más pecadora que el sistema
                                                de autorizaciones, tan justamente combatido y tan valiente y enérgicamente condenado. ¿Qué tenemos
                                                en Administración? Los mismos desbarajustes de siempre, un aumento imponente de la Deuda, un
                                                descubierto por demás respetable; la provincia empeñada hasta el corazón en sus posibilidades, el
                                                municipio invadido, sin recursos ni medios susceptibles de desenvoltura. ¿Qué tenemos en economías?
                                                Un presupuesto mayor que los anteriores aun por razón de su activo, los mismos empleados
                                                superfluos, el mismo sistema de nombramientos, cuántos cuerpos innecesarios, las compatibilidades
                                                triunfantes, y la desmoralización por término o complemento de la obra. ¿Qué tenemos en bienestar
                                                del país? Su intranquilidad y la penosa incertidumbre, la paralización completa de todo movimiento de
                                                riqueza, el desengaño, la alarma, la desesperación, el hambre y la miseria.
                                                Entre tanto, nosotros, que condenábamos el lujo y el festín, tenemos lujo deslumbrador y festines
                                                continuados y no interrumpidos; nosotros, que predicábamos la modestia y anatematizábamos toda
                                                ostentación provocativa, tenemos la inmodestia en su más radiante esplendor, y la ostentación
                                                vanidosa exhibiéndose a los ojos de la crítica pública, allí doquiera que la concurrencia es numerosa,
                                                nosotros, que reñíamos empeñada lucha con el santonismo y nos replegábamos al santo calor de los
                                                principios, tenemos un santonismo exagerado, desconocido, horrible; santonismo tal, que hace
                                                indiscutibles las personas. Nosotros, que poníamos el grito en el cielo y nos levantábamos casi

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                                                imponentes cuando sentíamos sometida la política del gabinete a las inspiraciones del gobierno
                                                imperial de Francia, nos entregamos hoy en cuerpo y alma al poder absolutista del rey Guillermo, y
                                                subordinamos toda política propia, toda política de sagrada independencia, a la política del gran
                                                canciller de una nación en que impera el derecho divino como atributo esencial de su dinastía.
                                                Nosotros, que apartábamos los ojos con asco de las camarillas, tenemos hoy camarillas que
                                                imprimen rumbo, y que son escuchadas con preferente atención; nosotros, en fin, que descendiendo a
                                                los detalles, porque la justicia así lo exigía, encontrábamos pretexto justo para dar armas a nuestra
                                                oposición en el hecho de ver convertidos a los coches del estado en instrumentos de puro lujo y de
                                                grato recuerdo para las familias de los entonces altos funcionarios, tenemos hoy reproducido el abuso
                                                aún en mayor escala, y con el mismo descaro y desenvoltura.

                                                La Independencia Española. 21 de septiembre de 1870

                                                10. LA ELECCIÓN DE UN REY
                                                ¿Cómo surgió la candidatura del príncipe alemán, cuál fue su historia, ya que el tristísimo
                                                desenlace todo el mundo lo conoce? Sobre esto voy a decir lo que entonces supe, y nada más que lo
                                                que supe como ministro, y no lo que oí contar ó he podido leer como ciudadano independiente y lector
                                                aficionado a la Prensa y a los libros. Soy, pues, un testigo que declara en forma escueta los hechos, y
                                                nada más que los hechos que presenció. Y cuenta que no oculto nada, porque en rigor nada tengo que
                                                ocultar, y aun sin faltar a la discreción ni al secreto profesional, pude decir en el año 70 esto que voy
                                                dictando en el año 8 del siglo XX.
                                                Para comprender bien lo que voy a referir, es forzoso que explique el estado de la Cámara, las
                                                pasiones que en ella se agitaban, los intereses en ardiente lucha que hacían del problema regio,
                                                llamémosle así, el eje alrededor del cual giraban los partidos y las fracciones de la Asamblea
                                                Constituyente. Y sobre todo, es necesario que explique la situación especialísima, difícil y
                                                comprometida en que se encontraba el general Prim ante la Asamblea Constituyente y ante los partidos
                                                monárquicos. Y cuenta que no me refiero a nada que el general Prim me confiase; ni él era hombre que
                                                fácilmente se espontaneara, ni era natural que tuviese espontaneidades conmigo, que, al fin y al cabo,
                                                era nuevo en la política. Cito hechos y situaciones que eran de toda publicidad en aquella época, y que
                                                resultan evidentes con sólo recordar la composición de la Cámara.
                                                Podía ésta dividirse en dos partes opuestas, irreconciliables y enemigas a muerte. Por una parte,
                                                los republicanos, casi todos federales, sin más que dos excepciones: el señor Ruano y el señor García
                                                Ruiz, que eran republicanos unitarios. Este gran grupo combatía a muerte, y por todos los medios, el
                                                de la fuerza inclusive, cualquier candidatura monárquica. Tan luego como se anunciaba el nombre de
                                                un candidato posible al trono, caían sobre él, con toda la ferocidad de los partidos extremos,
                                                analizándolo, triturándolo, poniéndolo en ridículo, a él y a toda su familia, hasta arrastrarlo por el lodo.
                                                El segundo grupo era el de los monárquicos. En éste se encontraba un pequeño grupo, dirigido
                                                por Cánovas del Castillo, cuyo candidato era don Alfonso; los demás monárquicos, se dividían en tres
                                                fracciones, que, unidas, habían realizado la Revolución de Septiembre. Que unidas, aunque con mucho
                                                trabajo y a fuerza de transacciones, habían elaborado la Constitución democrática de 1869; pero que, al
                                                llegar al magno problema de la elección de rey se dividían profundamente y se hacían la guerra con
                                                mas encono que el de los republicanos contra los monárquicos. Casi toda la Unión Liberal, que es una
                                                de las tres fracciones a que antes nos referíamos, tenía ya su candidatura, la tuvo antes de que la
                                                revolución estallase; su candidato era el duque de Montpensier; montpensierista era, como se decía
                                                entonces, el regente del reino; montpensierista era Topete, y aun entre los progresistas y los
                                                demócratas, afirmaba la murmuración que había algún montpensierista de fuerza y de valor. El resto
                                                de los progresistas, casi en su totalidad, no tenía ningún candidato determinado, pero estaban
                                                dispuestos a recibir, con disciplina inquebrantable, al que don Juan Prim señalase. Y otro tanto puedo
                                                repetir del grupo democrático y economista que era la tercera de las fracciones a que antes me referí.
                                                El general Prim era, pues, el arbitro de aquella situación. Arbitro indiscutible por su talento, por
                                                su energía, por sus grandes condiciones de hombre de Estado, y porque, además, era el dueño absoluto
                                                del Ejército y ocupaba el ministerio de la Guerra. Por convenio tácito, puede decirse, el general Prim
                                                estaba encargado, por ser presidente del Consejo, y, sobre todo, por ser quien era, de buscar un rey

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                                                para el trono vacante.
                                                “Yo me encargo de este difícil problema —había dicho—; pero estoy aleccionado por la
                                                experiencia, y ni soy tan inocente ni soy tan torpe que entregue mis trabajos a la publicidad, ni que, de
                                                antemano, arroje al candidato que escoja a los ataques envenenados, a las violencias sin límite, al
                                                escarnio y a la burla de los republicanos federales, y a la enemiga sistemática de los partidarios del
                                                duque de Montpensier. Yo no me duermo, yo trabajaré sin descanso; yo soy el primero en reconocer
                                                que la interinidad en que vivimos es la muerte por aniquilamiento de la Revolución de Septiembre;
                                                pero, en adelante mi candidato y los esfuerzos diplomáticos o de otro orden para buscar un rey que
                                                ocupe el trono de España serán absolutamente secretos. Nadie sabrá cual es el candidato que yo escoja,
                                                hasta la víspera por decirlo así, de la elección; cuando los federales y los montpensieristas no puedan
                                                destruir ya mi obra”.
                                                Esto dijo una y muchas veces; esto repetía de continuo, no con las palabras que acabo de dictar
                                                —claro es que mi memoria fonográfica no puede llegar a tanto— pero sí con palabras equivalentes.
                                                Las tres candidaturas anteriores, la de don Fernando de Portugal, la primera; la del duque de
                                                Génova fundada en su matrimonio con la hija de Montpensier, la segunda; la tercera, la del duque de
                                                Génova, sin compromiso de ningún género; las tres habían fracasado. Don Juan Prim se encargó
                                                personalmente de la cuarta, que también fracasó en medio de una gran catástrofe, y luego se encargó
                                                de la quinta, que dio por resultado la elección de don Amadeo.
                                                Pero detengámonos en la cuarta candidatura: la del príncipe alemán. De ésta nadie supo nada;
                                                quiero decir que, ni el público, ni aun los hombres políticos de mayor altura, tuvieron noticia ni
                                                sospecha de los trabajos del general Prim. En Consejo de ministros, jamás, ni directa ni
                                                indirectamente, se hablo de la candidatura del príncipe alemán. Cuando le preguntábamos:
                                                —¿Como van esos trabajos para la solución del gran problema? ¿Tenemos ya rey?
                                                Contestaba sonriendo: “No falta mucho; ya saben ustedes que yo soy terco; que no abandono las
                                                empresas por difíciles que sean y el día menos pensado les doy a ustedes la gran sorpresa”. De todas
                                                las maneras, ninguno sabía una palabra de la candidatura de Hohenzollern, exceptuando Sagasta, para
                                                quien las gestiones de don Juan Prim no podían quedar ocultas, porque en aquella época Sagasta era
                                                ministro de Estado. La opinión dominante en la Cámara era la de que don Juan Prim se había fatigado

                                                de buscar candidatos inútilmente, y daba treguas y descanso por algún tiempo al magno y difícil pro-
                                                blema. Todos los días, en los pasillos del Congreso, circulaban multitud de candidaturas: un candidato

                                                en Inglaterra, otro en Alemania, otro en Italia. Algunos afirmaban que don Juan Prim no rechazaba en
                                                absoluto la candidatura de Montpensier, y no faltaba quien asegurase que había hecho gestiones para
                                                traer al trono a don Alfonso. ¿Qué más? Llegando al absurdo, hasta se sostenía que andaba en tratos

                                                con don Carlos. En suma: todas las candidaturas posibles e imposibles, incluyendo la del general Es-
                                                partero. Y esto mismo prueba el secreto absoluto que en sus trabajos en pro de la candidatura alemana,

                                                guardó siempre el general Prim. Pero si el secreto en que se envolvía era prudente y hasta cómodo, este
                                                mismo secreto hacía su posición falsa ante la Cámara, y le creaba... muy serias dificultades.

                                                La situación política, ya he dicho cuál era. Dudas, desconfianzas y temores, cuando no hostili-
                                                dades, respecto al general Prim. Los republicanos alentaban, con la esperanza de que no se encontrara

                                                candidato para el trono. Los montpensieristas acusaban al general de no querer buscarlo, y le suponían
                                                ambiciones, que, como demostraron hasta la evidencia hechos posteriores, eran ambiciones falsas y
                                                supuestas. Otros muchos elementos de la mayoría, y entre ellos algunos muy valiosos del grupo
                                                democrático, tampoco tenían mucha confianza en la sinceridad del general Prim. Sus amigos andaban
                                                desconcertados, y no sabían como defenderle. Y el general, impasible, frío, y trabajando con ahinco,
                                                como luego se vio, cerca del Rey de Prusia y de Bismarck, la candidatura Hohenzollern. Y esta
                                                candidatura continuaba en el misterio y en el secreto más absoluto. Y de pronto, de una manera
                                                inesperada, cuando todos los elementos políticos se preparaban a descansar, según costumbre en la
                                                tregua del verano, la candidatura hizo explosión. Esta es la palabra propia; hizo explosión en un solo
                                                día; dijera mejor en unas cuantas horas.
                                                ¿Como fue ello? ¿Reveló el nombre del nuevo candidato el general Prim a alguno de sus
                                                íntimos? No, seguramente. El general fue el más sorprendido entre todos los habitantes de Madrid.
                                                Sorprendido y profundamente apesadumbrado. Para él fue un verdadero golpe de maza. Mis aficiones

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 67
                                                matemáticas no me permiten dar por cierto sino lo que en conciencia creo que lo es. Y en este
                                                acontecimiento de que voy tratando declaro que ignoro en absoluto cómo estalló la bomba.
                                                Por el pronto llenó de inmenso regocijo a elementos monárquicos, que a todo trance querían salir
                                                de la interinidad, y que andaban confusos y avergonzados de su impotencia para llenar el trono
                                                vacante. Pocos fueron los que en el primer instante pudieron medir las consecuencias del suceso y los
                                                efectos desastrosos de aquella candidatura. La mayor parte de los monárquicos, exceptuando,
                                                naturalmente, los partidarios del duque de Montpensier, acogieron con aplauso la candidatura alemana.
                                                Era el desquite de una serie de fracasos y humillaciones; era la revolución de Septiembre aceptada,
                                                sancionada por el reino de Prusia, por la nación más poderosa de toda Alemania, por los vencedores de
                                                Sadowa, por los que comenzaban a hombrearse, valga la palabra, con el emperador Napoleón. Y, cosa
                                                extraña, los elementos más democráticos encontraban muy de su gusto, temiendo las turbulencias de
                                                los federales, la férrea autoridad de un príncipe alemán.
                                                Si el partido a que yo pertenecía se entusiasmó incondicionalmente con la candidatura alemana,
                                                yo me entusiasmé otro tanto. Ya comprendía que tal candidatura podría ofrecer dificultades por parte
                                                de Francia. Pero, cuando la idea de tales complicaciones pasaba por mi pensamiento, la rechazaba,
                                                porque yo discurría de este modo: Estas dificultades ya las tendrá pensadas el general Prim; y cuando
                                                plantea la candidatura del príncipe alemán, los tendrá vencidos de antemano. Y así, me fui a ver al
                                                general Prim y a darle la enhorabuena por su triunfo diplomático.
                                                —Aquí vengo —le dije—, y traigo en mi compañía tres enhorabuenas: la del ministro (porque
                                                yo continuaba siéndolo, y continué hasta la muerte del general), la del diputado y la del amigo. —Lo
                                                dije con entusiasmo y con sinceridad, pecando en aquel momento de inocente. El entusiasmo de don
                                                Juan Prim no correspondió al mío; le encontré nervioso y agitado como nunca, a aquel hombre dueño
                                                de sí mismo, y que sabía dominar sus pasiones.
                                                —Pues malas enhorabuenas me trae usted; y más acertaría si me trajera tres pésames; aunque
                                                esto usted comprende que, en el punto a que hemos llegado, no se lo diría a todo el mundo. — Yo me
                                                quedé, como vulgarmente se dice, de una pieza, y, desconcertado y aturdido, le pregunté:
                                                —Pero ¿por qué, mi general?
                                                —Si no lo comprende usted, es que no se ha parado a discurrir lo que se nos viene encima.
                                                —Pero ¿no es usted el que ha gestionado esta candidatura?
                                                —Y ¡quién había de ser!
                                                —¿No ha conseguido usted el asentimiento del rey de Prusia y de Bismarck?
                                                —Evidentemente.
                                                —¿No cuenta usted con el asentimiento unánime del partido y con una mayoría brillante en la
                                                Cámara?
                                                —¡Quién dudará que la Asamblea ha de darme sus votos!
                                                —¿Teme usted, acaso —pregunté con cierto misterio—, que el Regente, por compromiso con
                                                Montpensier, se oponga al nuevo candidato, creándonos un grave conflicto?
                                                —El general Serrano es un hombre leal y sabe cumplir sus deberes; de ese lado nada temo.
                                                —Pues, entonces, mis enhorabuenas están en su punto, porque su triunfo de usted es indiscutible.
                                                —¡Mi derrota, mi conflicto, mi responsabilidad, éstas sí que son indiscutibles!
                                                —Mire usted —me dijo—; lo que ha sucedido hoy, no sé o no quiero saber por culpa de quien,
                                                me desconcierta en absoluto, me crea una situación dificilísima, y destruye por completo todos mis
                                                planes. — Y continuo tristemente, como sintiéndose abrumado:
                                                —Mi plan era este: En primer lugar, secreto absoluto; ni se arroja el candidato al público para
                                                que lo destroce, ni de buenas a primeras se le dice a Francia que hemos resuelto traer un rey de familia
                                                prusiana—. Y ya con más calor, siguió expresando ideas de este orden: —Decir al mundo que España
                                                ha elegido un rey, y pedir ante el mundo públicamente el asentimiento de Francia, es una humillación a
                                                la que no estoy dispuesto a someter a mi patria y a la que yo no me someto tampoco. Y proclamar este
                                                candidato sin el asentimiento del emperador Napoleón, es algo así como un reto que le lanzamos; y es,
                                                en suma, una temeridad, porque si el emperador se opone, la candidatura no prospera. Estoy entre la
                                                humillación y la temeridad, y mis enemigos me acusarán, por lo menos, de una incomprensible
                                                imprevisión. JOSÉ ECHEGARAY, Recuerdos

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 68

                                                REINADO DE AMADEO DE SABOYA

                                                11. EL FRACASO DE UNA DINASTÍA DEMOCRÁTICA SEGÚN UN REPUBLICANO
                                                En el mes de septiembre de 1868 estalló una revolución y prevalecieron las ideas democráticas.
                                                No se pensó de pronto en levantar un trono, sino en reconocer y afirmar las libertades del pueblo. Aún
                                                las Cortes llamadas á constituir de nuevo el país, si bien se decidieron por la monarquía, tardaron en
                                                realizarla. Se nombró rey el día 16 de noviembre de 1870, dos años después del alzamiento, cuando
                                                había tenido sobra de tiempo para crecer y fortalecerse el partido republicano, que á la sazón era ya
                                                entre los liberales el más numeroso y el de más empuje. [...] A falta de otro mejor se detuvo al fin el
                                                Gobierno en Amadeo de Saboya, duque de Aosta, que, elegido Rey por las Cortes, subió al trono el día
                                                2 de enero de 1871, después de haber jurado guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes.
                                                Amadeo de Saboya era joven, si de algún corazón, de corto entendimiento. Desconocía de
                                                España la historia, la lengua, las instituciones, las costumbres, los partidos, los hombres; y no podía
                                                por sus talentos suplir tan grave falta. Era de no muy fino carácter. No tenía grandes vicios, pero
                                                tampoco grandes virtudes: poco moderado en sus apetitos, era aún menos cauto en satisfacerlos. Una
                                                cualidad buena manifestó, y fue la de no ser ni parecer ambicioso. Mostró escaso afán por conservar su
                                                puesto: dijo desde un principio que no se impondría á la nación por la fuerza, y lo cumplió, prefiriendo
                                                perder la corona á quebrantar sus juramentos. Esta lealtad puede asegurarse que fue su principal virtud
                                                y la única norma de su conducta.
                                                No eran dotes éstas para regir á un pueblo tan agitado como el nuestro. El día de su elección,
                                                había tenido Amadeo en pro sólo 191 votos; en contra 120. No le querían ni los republicanos ni los
                                                carlistas, que eran los dos grandes partidos de España, ni los antiguos conservadores [los moderados],
                                                que estaban por D. Alfonso. Recibíanle de mal grado los unionistas, que habían puesto en el duque de
                                                Montpensier su esperanza, y algunos progresistas que deseaban ceñir la diadema de los reyes á las
                                                sienes de Espartero. No le acogía con entusiasmo nadie; y era evidente que solo un príncipe de grandes
                                                prendas habría podido hacer frente á tantos enemigos, y venciendo en éstos la indiferencia, en aquéllos
                                                la prevención, en los de más allá el amor y viejas instituciones, reunir en torno suyo y como en un haz
                                                á cuantos estuviesen por la libertad y el trono.
                                                Aun así la tarea habría sido difícil. Surgían de la misma Constitución del Estado graves
                                                obstáculos. Los crea en todo tiempo la contradicción, y la contradicción era allí manifiesta. Se
                                                consignaba por una parte la soberanía de la nación, se establecía por otra la monarquía hereditaria, y se
                                                concluía diciendo que por un simple acuerdo de las Cortes cabía reformar la ley fundamental en todos
                                                sus artículos, sin exceptuar los relativos á la forma de gobierno. Ni es soberana la nación que vincula
                                                en una familia la primera y la más importante magistratura del Estado; ni hereditaria, ni siquiera
                                                vitalicia, la monarquía en que una Asamblea puede alterar y aun derogar la ley que le dio vida. ¿Qué
                                                fundador de dinastía ha de poder gobernar tranquilo, sobre todo en los comienzos de su reinado,
                                                teniendo pendiente esta espada sobre su cabeza? [...]
                                                Un monarca inteligente que sepa hacerse superior á los partidos, puede, sin grande esfuerzo,
                                                seguir los cambios de la opinión con los de sus consejeros; y en los casos en que verdaderamente
                                                peligren la libertad y el orden, tomar, aunque sea en menoscabo del derecho de algunos ciudadanos y
                                                sin el beneplácito del Parlamento, las medidas que la necesidad exija: que ante la necesidad enmudeció
                                                siempre la justicia y pudieron muy poco las pasiones. El mal para la monarquía estaba en que no era
                                                Amadeo hombre de gran temple.
                                                Amadeo, al venir á España, quiso ganar los ánimos por el valor y la modestia. Entró en Madrid á
                                                caballo, fría la atmósfera, cubiertas de nieve las calles, caliente aún la sangre del General Prim, á quien
                                                se había asesinado días antes por su causa. Iba á la cabeza de su Estado Mayor con serena calma,
                                                mostrando en el pueblo una confianza que tal vez no abrigase. Rechazó desde luego la vana pompa de
                                                los antiguos reyes. Ocupó en Palacio un reducido número de aposentos, vivió sin ostentación, recibió
                                                sin ceremonia, salió unos días á caballo, otros en humildes coches, los más solo, y siempre sin escolta.
                                                Prodigábase, tal vez más de lo que convenía, por el deseo de ostentar costumbres democráticas.
                                                No se lo agradecía la muchedumbre, por más que no dejase de verlo con alguna complacencia.

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 69
                                                La aristocracia lo volvía en menosprecio del joven príncipe. Las clases medias no sabían si censurarlo
                                                o aplaudirlo. Tanto distaban estos sencillos hábitos de la idea que aquí se tenía formada de la
                                                monarquía y los monarcas. Los que habían recibido sin prevención la nueva dinastía esperaban
                                                principalmente de Amadeo actos que revelasen prendas de gobierno. Habrían querido verle poniendo
                                                desde luego la mano en nuestra viciosa y corrompida administración o en nuestra desquiciada
                                                Hacienda. Deseaban que, por lo menos, estimulase el comercio, la industria, la instrucción, alguna de
                                                las fuentes de la vida pública. Amadeo no supo hacerlo ni sacrificar á tan noble objeto parte de su
                                                dotación ni de sus rentas, y fue de día en día perdiendo.
                                                Nombró Presidente del Consejo de Ministros al General Serrano, y convocó para el día 3 de
                                                Abril las primeras Cortes. En tanto que éstas se reunían, apenas hizo más que repartir mercedes al
                                                ejército, crear para el servicio de su persona un cuarto militar y una lucida guardia, y exigir juramento
                                                de fidelidad á toda la gente de armas. Deseaba ser el verdadero jefe de las fuerzas de mar y tierra; y
                                                sobre no conseguirlo por lo insuficiente de los medios, sembró en unos la desconfianza y en otros el
                                                disgusto. Negáronse á jurarle algunos, con lo que, al descontento, se añadió el escándalo.
                                                Mas éstos no eran sino leves tropiezos. El gran peligro estaba en la significación que daban á las
                                                próximas elecciones los republicanos. Habían puesto en duda la facultad de las Cortes Constituyentes
                                                para elegir monarca, y pretendían ahora que los comicios, aunque de un modo indirecto, iban á
                                                confirmar ó revocar la elección de Amadeo. Terminaron por creerlo así cuantos no estaban por la
                                                nueva dinastía; y la lucha fue verdaderamente entre dinásticos y antidinásticos. No había aún coalición
                                                formal entre las oposiciones [carlistas y republicanos]; mas por la manera como se había presentado el
                                                asunto, la que no se sentía con fuerzas para vencer en un distrito, se inclinaba á votar al candidato de
                                                otra, aunque las separasen abismos. Hecho gravísimo, que no sin razón alarmó al Gobierno y le
                                                arrancó, poco antes de abrirse las urnas, la tan arrogante como impolítica frase de que no se dejaría
                                                sustituir por la anarquía. Acudió el Gobierno para vencer, sobre todo, en los campos, á toda clase de
                                                coacciones, extremando las ya conocidas é inventándolas de tal índole, que hasta á los hombres de
                                                corazón más frío encendieron en ira. No por esto pudo impedir que fuesen poderosas en las Cortes las
                                                minorías antidinásticas, ni que, movidas por la misma idea que dirigió los comicios, pensasen desde un
                                                principio, más que en dictar leyes, en acabar con Amadeo.
                                                Para establecer en España un trono con esperanzas de consolidarlo, habría debido venir Amadeo,
                                                ó después de una República turbulenta ó cuando, naciente aún el partido federal era débil y contribuían
                                                á enflaquecerlo hombres importantes de la democracia que transigieron con la Monarquía. Vino á
                                                deshora, y no pudo con los obstáculos que encontró en el camino.
                                                Para mayor desgracia suya, ¡halló Amadeo tan escaso apoyo en sus mismos partidarios! Muerto
                                                Prim, se disputaron la jefatura del partido radical los Sres. Zorrilla y Sagasta, y pasaron, sin sentirlo, de
                                                rivales á enemigos. Los separaban al nacer la lucha diferencias políticas tan sutiles, que apenas las
                                                distinguían ni aun los hombres del Parlamento. Se fueron agrandando y la animosidad creciendo hasta
                                                convertirse en duelo á muerte. Llevados por el ardor de la pelea, no vacilaron, según se ha visto, los
                                                dos contendientes en recurrir á extrañas fuerzas: suscitaron al nuevo Rey dificultades que habrían
                                                bastado á derribarle, aun no habiendo existido algunas de las que antes expuse.

                                                Fue principalmente esta lucha la que hizo inestables las Cortes, inestables los Gobiernos, ines-
                                                table la Monarquía, estéril el reinado. Sin ella Amadeo habría dejado en el país más ó menos profundas

                                                huellas; con ella no dejó ninguna. No se hizo entonces reforma de importancia, con ser tantas las que
                                                uno de los dos rivales se proponía llevar á cabo. Se dictó sólo leyes por las que se llamaba miles de
                                                hombres á las armas, ó se suspendía el pago de los intereses de la deuda, ó se decretaba empréstitos, ó
                                                se consentía operaciones ruinosas para el Tesoro, ó se agravaba los tributos aparentando disminuirlos.
                                                Se propuso en los días de Amadeo la emancipación de los esclavos de Puerto Rico; pero no se la votó
                                                sino después de proclamada la República. El reinado se pasó todo en la guerra de los dos ilustres
                                                progresistas, que, para sostenerla, no vacilaban en recurrir á toda clase de medios.

                                                D. Manuel Ruiz Zorrilla, á juzgar por su folleto A mis amigos y adversarios, no se explica toda-
                                                vía la dimisión de Amadeo. La cuestión de Artillería no fue real y verdaderamente sino el motivo oca-
                                                sional de la renuncia; la causa verdadera estuvo en que en aquel engañado Príncipe se encontró prisio-
                                                nero de los radicales y no vio medio de romper sus ataduras sin desatar los vientos revolucionarios. Tal

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 70
                                                vez llegase á conocer los trabajos de Rivero; conociéndolos ó no, hubo de comprender, como Da María
                                                Cristina en 1840, que llevaba por cetro una caña, y no podía, según dijo en su Mensaje á las Cortes, ni
                                                dominar el contradictorio clamor de los partidos ni hallar remedio á los males que nos afligían.
                                                La caída de Amadeo produjo escasa impresión en los que hasta entonces le habían defendido.
                                                Algunos, al otro día, eran Ministros de la República. El que le guardó más tiempo en su memoria y su
                                                corazón fue sin duda el Sr. Ruiz Zorrilla. ¿Merecía Amadeo este olvido? Consideradas las cosas en
                                                conjunto, es más digno de lástima que de censura. Nada hizo; pero nada le dejaron hacer sus mismos
                                                hombres. F. PI Y MARGALL, Reinado de Amadeo de Saboya. Apuntes para escribir su historia
                                                12. LA RUPTURA DE LOS PROGRESISTAS (1871)
                                                [No voy a incurrir en las debilidades o en la candidez con que en] momentos como el presente ha
                                                procedido nuestro partido, creyendo de buena fe que la libertad no peligraba en manos de nuestros
                                                adversarios. [...] Si viera a mis mejores amigos [en referencia a los sagastinos] en el Gobierno y les
                                                viera inclinados a bastardear las doctrinas y los procedimientos del partido progresista democrático,
                                                por encima de toda afección personal combatiré sin tregua a ese Gobierno mientras crea que en sus
                                                manos pueda peligrar la libertad. Para apreciar a mis adversarios tengo mi criterio: el que no está
                                                conmigo está contra mí [...] mientras esté persuadido de que las doctrinas de nuestro partido son las
                                                que mejor pueden asegurar y hacer respetables la monarquía y la libertad.
                                                RUIZ ZORRILLA, discurso improvisado en una manifestación, en El Imparcial, 4 de octubre de 1871
                                                13. UNA OPINIÓN REPUBLICANA SOBRE AMADEO
                                                Por todas partes topan [los reyes] con muchedumbres airadas o indiferentes; con aristocracias
                                                desdeñosas; con clérigos ganosos de maldecirles; con autoridades republicanas que les hablan de vos y
                                                que les llaman jefes de Estado, y ellos tiesos que tiesos en su trono de mentirijillas. Decía Descartes:
                                                “Pienso, luego soy”, y dice don Amadeo: “Cobro, luego reino.” ¿Cuándo se acabará esta farsa?
                                                EMILIO CASTELAR, durante el reinado de Amadeo de Saboya

                                                14. ABDICACIÓN DE AMADEO DE SABOYA
                                                Grande fue la honra que merecí a la nación española eligiéndome para ocupar su trono (...).
                                                Decidido a inspirarme únicamente en el bien del país y a colocarme por encima de todos los partidos,
                                                resuelto a cumplir religiosamente el juramento por mí prestado ante las Cortes Constituyentes, y
                                                pronto a hacer todo linaje de sacrificios por dar a este valeroso pueblo la paz que necesita, la libertad
                                                que merece y la grandeza que su gloriosa historia y la virtud y constancia de sus hijos le dan derecho,
                                                creí que (...) hallaría poderosa ayuda para conjurar los peligros y vencer las dificultades que no se me
                                                ocultaban a mi vista, en las simpatías de todos los españoles amantes de su patria, deseosos ya de
                                                poner término a las sangrientas y estériles luchas que hace tiempo desgarran sus entrañas.
                                                Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos largos años hace que ciño la corona de España, y la
                                                España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan
                                                ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos
                                                soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la
                                                espada, con pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación, son españoles; todos
                                                invocan el dulce nombre de la patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del
                                                combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas
                                                manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible
                                                todavía hallar el remedio para tamaños males.
                                                Lo he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo
                                                quien ha prometido observarla.
                                                Nadie achacará a flaqueza de ánimo mi resolución. No había peligro que me moviera a
                                                desceñirme la Corona si creyera que la llevaba en mis sienes para bien de los españoles, ni causó mella
                                                en mi ánimo el que corrió la vida de mi augusta esposa, que en este solemne momento manifiesta
                                                como yo el vivo deseo de que en su día se indulte a los autores de aquel atentado. Pero tengo hoy la
                                                firmísima convicción de que serán estériles mis esfuerzos e irrealizables mis propósitos.

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 71
                                                Estas son, señores diputados, las razones que me mueven a devolver a la nación, y en su nombre a
                                                vosotros, la Corona que me ofreció el voto nacional, haciendo renuncia de ella por mí, por mis hijos y
                                                sucesores.
                                                Estad seguros de que, al desprenderme de la corona, no me desprendo del amor a esta España tan
                                                noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarle
                                                todo el bien que mi leal corazón para ella apetecía.
                                                Palacio de Madrid, 11 de febrero de 1873.

                                                AMADEO DE SABOYA, Carta y Manifiesto a los españoles, 1873

                                                LA PRIMERA REPÚBLICA

                                                15. EL FEDERALISMO SEGÚN PI Y MARGALL
                                                La federación es un sistema por el cual los diversos grupos humanos, sin perder su autonomía en
                                                lo que les es peculiar y propio, se asocian y subordinan al conjunto de los de su especie para todos los
                                                fines que les son comunes (...). Establece la unidad sin destruir la variedad, y puede llegar a reunir en
                                                un cuerpo la humanidad toda, sin que se menoscabe la independencia ni se altere el carácter de
                                                naciones, provincias ni pueblos. Por esto, al paso que la monarquía universal ha sido siempre un sueño,
                                                van preparando sin cesar la federación, la razón y la Historia...

                                                F. PI Y MARGALL, Las nacionalidades
                                                16. DERECHOS Y LIBERTADES EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE 1873
                                                Toda persona encuentra asegurados en la República, sin que ningún poder tenga facultades para
                                                cohibirlos, ni ley ninguna autoridad para mermarlos, todos los derechos naturales.
                                                1.° El derecho a la vida, y a la seguridad, y a la dignidad de la vida.
                                                2.° El derecho al libre ejercicio de su pensamiento y a la libre expresión de su conciencia.
                                                3.° El derecho a la difusión de sus ideas por medio de la enseñanza.
                                                4.o El derecho de reunión y de asociación pacíficas.
                                                5.° La libertad del trabajo, de la industria, del comercio interior, del crédito.
                                                6.° El derecho de propiedad, sin facultad de vinculación ni amortización.
                                                7.° La igualdad ante la ley.
                                                8.° El derecho a ser jurado y ser juzgado por los Jurados [...].
                                                Estos derechos son anteriores y superiores a toda legislación positiva.

                                                Proyecto de Constitución de 1873, Título Preliminar
                                                17. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE 1873
                                                Artículo 1. Componen la Nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja,
                                                Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba,
                                                Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, Regiones Vascongadas. Los Estados
                                                podrán conservar las actuales provincias o modificarlas según sus necesidades territoriales.
                                                Artículo 2. Las islas Filipinas, de Femando Poo, Annobón, Corisco, y los establecimientos de
                                                Africa componen territorios que, a medida de sus progresos, se elevarán a Estados por los poderes
                                                públicos.
                                                Artículo 39. La forma de gobierno de la Nación española es la República federal.
                                                Artículo 40. En la organización política de la Nación española todo lo individual es de la pura
                                                competencia del individuo; todo lo municipal es del Municipio; todo lo regional es del Estado, y todo
                                                lo nacional de la Federación.
                                                Artículo 42. La soberanía reside en todos los ciudadanos, y se ejerce en representación suya por
                                                los organismos políticos de la República constituida por medio de sufragio universal.
                                                Artículo 43. Estos organismos son: El Municipio. El Estado regional. El Estado federal o
                                                Nación. La soberanía de cada organismo reconoce por límites los derechos de la personalidad humana.

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 72
                                                Además, el Municipio reconoce los derechos del Estado, y el Estado los derechos de la Federación.
                                                Artículo 44 En Africa y en Asia posee la República Española territorios en que no se han
                                                desarrollado todavía suficientemente los organismos políticos, y que, por tanto, se regirán por leyes
                                                especiales, destinadas a implantar allí los derechos naturales del hombre y a procurar una educación
                                                humana y progresiva.
                                                Artículo 92. Los Estados tienen completa autonomía económico-administrativa y toda la
                                                autonomía política compatible con la existencia de la Nación.
                                                Artículo 93. Los Estados tienen la facultad de darse una Constitución política, que no podrá en
                                                ningún caso contradecir a la presente Constitución.
                                                Artículo 94. Los Estados nombran sus Gobiernos respectivos y sus asambleas legislativas por
                                                sufragio universal.
                                                Artículo 95. En la elección de los Gobiernos, de los legisladores y de los empleado de los
                                                Estados no podrá nunca intervenir ni directa ni indirectamente el poder federal.
                                                Artículo 96. Los Estados regirán su política propia, su industria, su hacienda, sus obras públicas,
                                                sus caminos regionales, su beneficencia, su instrucción y todos los asuntos civiles y sociales que no
                                                hayan sido por esta Constitución remitidos al Poder federal.
                                                Artículo 99. Los Estados no podrán legislar ni contra los derechos individuales, ni contra la
                                                forma democrática republicana, ni contra la unidad y la integridad de la Patria, ni contra la
                                                Constitución federal.
                                                Artículo 101. Los Estados no podrán mantener más fuerza pública que la necesaria para su
                                                política y seguridad interior. La paz general de los Estados se halla garantizada por la Federación, y los
                                                poderes federales podrán distribuir la fuerza nacional a su arbitrio, sin necesidad de pedir
                                                consentimiento alguno a los Estados. Los Estados no podrán jamás apelar a la fuerza de las armas unos
                                                contra otros, y tendrán que someter sus diferencias a la jurisdicción del Tribunal Supremo federal.
                                                Cuando un Estado o parte de él se insurreccionare contra los poderes públicos de la Nación, pagará los
                                                gastos de la guerra. Los Estados constituirán sus Poderes con entera libertad, pero con analogía al tipo
                                                federal, y dividiéndolos en los tres fundamentales de legislativo, ejecutivo y judicial.

                                                Proyecto de Constitución de 1873

                                                18. EL TRABAJO INFANTIL
                                                Art. lo Los niños y las niñas menores de 10 años no serán admitidos al trabajo en ninguna
                                                fábrica, taller, fundición o mina.
                                                Art. 2o No excederá de cinco horas diarias, en cualquier estación del año, el trabajo de los niños
                                                menores de 13, ni el de las niñas menores de 14.
                                                Art. 3o Tampoco excederá de ocho horas el trabajo de los jóvenes de 13 a 15 años, ni el de las
                                                jóvenes de 14 a 17.
                                                Art. 4o No trabajarán de noche los jóvenes menores de 15 años, ni las jóvenes menores de 17,
                                                en los establecimientos en que se empleen motores hidráulicos o de vapor. Para los efectos de esta ley,
                                                la noche empieza a contarse desde las ocho y media.
                                                Art. 5° Los establecimientos de que habla el artículo 1°, situados a más de cuatro kilómetros de
                                                lugar poblado, y en los cuales se hallen trabajando permanentemente más de 80 obreros y obreras
                                                mayores de 17 años, tendrán obligación de sostener un establecimiento de instrucción primaria, cuyos
                                                gastos serán indemnizados por el Estado. En él pueden ingresar los trabajadores adultos y sus hijos
                                                menores de 9 años. Es obligatoria la asistencia a esta escuela durante tres horas por lo menos para
                                                todos los niños comprendidos entre los 9 y los 13 años y para todas las niñas de 9 a 14.
                                                Art. 6° También están obligados estos establecimientos a tener un botiquín y a celebrar
                                                contratos de asistencia con un medico-cirujano, cuyo punto de residencia no exceda de diez
                                                kilómetros, para atender a los accidentes desgraciados que por efecto del trabajo puedan ocurrir.
                                                Art. 7o La falta de cumplimiento a cualquiera de las disposiciones anteriores será castigada con
                                                multa de 125 a 1.250 pesetas.
                                                Art. 8° Jurados mistos [sic] de obreros, fabricantes, maestros de escuela y médicos, bajo la
                                                presidencia del juez municipal, cuidarán de la observancia de esta ley y de su reglamento, en la forma

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 73
                                                que en él se determine, sin perjuicio de la inspección que a las autoridades y ministerio fiscal compete
                                                en nombre del Estado. [...]
                                                Lo tendrá entendido el Poder ejecutivo para su impresión, publicación y cumplimiento. Palacio
                                                de las Cortes, 24 de julio de 1873. Ley decretada y sancionada por las Cortes Constituyentes.
                                                Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes, 24 de julio de 1873

                                                19. OBSTÁCULOS DE LA REPÚBLICA
                                                El primer cáncer, la empleomanía; el segundo cáncer, la clerigalla; el tercer cáncer, la
                                                indiferencia: si no la secundan los españoles caerá, como la monarquía, por su propio peso; el cuarto
                                                cáncer, el ejército político; quinto cáncer, el faso patriotismo, [...] la torpeza de los que confunden a
                                                cada paso el amor patrio con el odioso interés personal; sexto cáncer, tal vez el peor de todos, la
                                                impaciencia. La Flaca, 1873
                                                20. MANIFIESTO DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE CUBA
                                                Al levantarnos armados contra la opresión del tiránico gobierno español, manifestamos al mundo
                                                las causas que nos han obligado a dar este paso. Nadie ignora que España gobierna a Cuba con un
                                                brazo de hierro ensangrentado, no sólo no le deja seguridad en sus propiedades, arrogándose la
                                                facultad de imponer tributos a su antojo, sino que la tiene privada de toda libertad política y religiosa.
                                                España nos impone en nuestro territorio una fuerza armada que no lleva otro objeto que hacernos
                                                doblar el cuello al yugo férreo que nos degrada.
                                                Nuestros valiosos productos, mirados con ojeriza por las repúblicas de los pueblos mercantiles
                                                extranjeros (por los prejuicios) que provoca el sistema aduanero español para coartarles su comercio; si
                                                bien venden a grandes precios en los puertos de otras naciones, aquí el infeliz productor no alcanza
                                                siquiera para cubrir sus gastos (...).
                                                Nosotros consagramos estos dos venerables principios: nosotros creemos que todos los hombres
                                                son iguales, amamos la tolerancia, el orden y la justicia (...) admiramos el sufragio universal que
                                                asegura la soberanía del pueblo; deseamos la emancipación gradual y bajo indemnización de la
                                                esclavitud y el libre cambio de las naciones amigas que usen la reciprocidad para decretar leyes e
                                                impuestos (...); demandamos la religiosa observancia de los derechos imprecriptibles del hombre,
                                                constituyéndonos en nación independiente, porque así cumple a la grandeza de nuestros futuros
                                                destinos y porque estamos seguros de que bajo el cetro de España nunca gozaremos del franco
                                                ejercicio de nuestros derechos. 10 de octubre de 1868. CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES
                                                21. DISPOSICIONES DEL CANTÓN DE CARTAGENA
                                                La Junta Soberana (del Cantón de Cartagena) (...), interpretando las aspiraciones del pueblo de
                                                Cartagena, ha estimado conveniente establecer:
                                                1°- La instrucción gratuita, obligatoria, elemental, con responsabilidad personal de los jefes de
                                                familia y colectividades encargados de la educación de la infancia (...).
                                                4o- Queda terminantemente prohibida, bajo la más estricta responsabilidad de los profesores y
                                                encargados de los colegios (...) la enseñanza en los mismos de dogmas, ni relígión positiva, debiendo
                                                atenerse para la moral en los principios de la ciencia y de los deberes sociales (...).
                                                Considerando que las iglesias han sido constituidas con los intereses colectivos del pueblo y que
                                                por tanto no pueden ser propiedad exclusiva de una asociación particular (...). Esta Junta Soberana de
                                                salvación acuerda:
                                                Quedan confiscados todos los bienes que pertenezcan a las asociaciones religiosas, que pasan
                                                desde luego a la propiedad colectiva del Cantón (...).
                                                Considerando que la propiedad es uno de los derechos más legítimos del hombre, siempre que sea
                                                resultado indispensable de su trabajo (...):
                                                Quedan confiscados y declarados propiedad colectiva del Cantón todos los bienes (...) que
                                                disfruten sus actuales dueños por herencia y con origen de gracia o donación real, tales como
                                                vinculaciones, mayorazgos, capellanías.

                                                Cartagena, 1 de octubre de 1873

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 74
                                                22. REACCIÓN DE CASTELAR Y DE CÁNOVAS ANTE LA CRISIS EL VIRGINIUS
                                                Estados Unidos resuelto a una guerra que sería nuestra ruina y la pérdida de las Antillas. Nuestro
                                                estado es precario. Ochenta mil hombres tienen los carlistas.En Norte, formidables, casi inaccesible.
                                                Pamplona y Bilbao, sitiados; San Sebastián, aislado; Santander, amenazado. El Alto Aragón, invadido;
                                                el Bajo, también. Cataluña, cada día más molestada. El Maestrazgo, un diluvio de facciones.
                                                Cartagena, a pesar del horrible bombardeo, todavía se sostiene y parece decidida a sostenerse mucho
                                                tiempo. Las fragatas sitiadas y sitiadoras componen nuestra escuadra entera. El patriotismo es palabra
                                                tan vana para los partidos españoles que las dificultades internacionales aumentarán su brío y su odio
                                                al Gobierno. Los cien mil hombres del ejército que tenemos no bastan para las necesidades más
                                                urgentes. El transporte de soldados filipinos a Cuba es una utopía.

                                                Nota de EMILIO CASTELAR al ministro de Estado Carvajal, el 27 de noviembre de 1873
                                                A pesar de las resistencias de los cubanos y de las disidencias del gobierno con el capitán
                                                general, paréceme que la cuestión del Virginius terminará pacíficamente. Consultado sobre este punto
                                                por Castelar, influí enérgicamente para que se evitase el conflicto. Sin marina en este momento, ni
                                                dinero, ni tropas de que disponer, la isla de Cuba es hoy indefendible; y por un instante temblé ante la
                                                idea de que los insensatos que tantas desdichas nos tienen ya causadas completaran su obra perdiendo
                                                Cuba. Es muy dudoso que tengamos razón en el asunto, pero lo que no ofrece duda alguna es que se
                                                trata de optar entre un mediano arreglo o una pérdida cierta de la Gran Antilla.

                                                Carta de CÁNOVAS DEL CASTILLO a la reina Isabel II, 1873.

                                                23. CASTELAR A LAS CORTES EL 2 DE ENERO DE 1874
                                                Señores diputados: El gobierno de la nación, fiel a los compromisos contraídos con vosotros, y a
                                                los deberes impuestos por su conciencia y su mandato, viene a daros cuenta del ejercicio de su poder, y
                                                a rendiros con este motivo el homenaje de su acatamiento y de su respeto. Fatídicas predicciones se
                                                habían divulgado sobre la llegada de este día (...).
                                                El funestísimo período en que una parte considerable de la nación se vio entregada a los horrores
                                                de la demagogia, dividiéndose nuestras provincias en fragmentos, donde reinaba todo tipo de
                                                desórdenes y de tiranías, las Cortes ocurrieron al remedio de este grave daño, creando poderes
                                                vigorosos y fuertes.
                                                El gobierno ha ejercido estos poderes, que eran omnímodos, con lenidad y con prudencia atento a
                                                vencer las dificultades extrañas más que a extremar su propia autoridad. Dondequiera que ha habido un
                                                amago de desorden, allí ha estado su mano con prontitud y energía. Dondequiera que ha habido una
                                                conjuración, allí ha entrado con ánimo resuelto y verdadero celo. El orden público se ha mantenido
                                                ileso, fuera del radio de la guerra, y las clases todas se han entregado a su actividad y a su trabajo (...).
                                                Además de estos medios políticos se necesitan fines políticos también. Y estos deben ser...
                                                proponeros, no una república de escuela o de partido, sino una república nacional ajustada por su
                                                flexibilidad a las circunstancias, transigente con las creencias y las costumbres que se encuentra a su
                                                alrededor, sensata para no alarmar a ninguna clase, fuerte para intentar todas las reformas necesarias,
                                                garantía de los intereses legítimos y esperanza de las generaciones que nacen impacientes por realizar
                                                nuevos progresos en las sociedades humanas (...).
                                                Si obedeciendo al doble movimiento de conservación y de progreso que impulsa a las sociedades
                                                modernas entráis en una política mesurada y conseguís un gobierno estable, será reconocida por
                                                Europa nuestra república. Ninguna nación, ningún gobierno tiene ya hoy antipatías invencibles a la
                                                forma republicana... Todos quieren a una que se establezca aquí un gobierno que dé verdaderas
                                                garantías al orden público y a los cuantiosos intereses que para el comercio internacional entraña
                                                nuestro rico suelo (...).
                                                Es necesario cerrar para siempre, definitivamente, así la era de los motines populares, como la era
                                                de los pronunciamientos militares. Es necesario que el pueblo sepa que todo cuanto en justicia le
                                                corresponde puede esperarlo del sufragio universal, y que de las barricadas y de los tumultos sólo
                                                puede esperar su ruina y su deshonra. Es necesario que el ejército sepa que ha sido formado,
                                                organizado, armado para obedecer la legalidad, sea cual fuere: para obedecer a las Cortes, dispongan lo

                                                Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 75
                                                que quieran; para ser el brazo de las leyes (...).
                                                Vino la República, no traída por los republicanos, que no tienen derecho a llamarse los fundadores
                                                de la República, sino traída por los radicales; así que yo entré a formar parte con gran satisfacción de
                                                un ministerio en que había elementos radicales; y la noche triste para la República del 24 de febrero,
                                                en que aquella coalición se rompió, yo dije a la minoría republicana el abismo a que se arastraba a la
                                                República. Ya estamos en el fondo de ese abismo. Meceos en vuestras ilusiones; somos más
                                                impopulares que los moderados, que los conservadores, que los radicales, porque nuestra
                                                impopularidad es más reciente y nuestros errores se tocan más de cerca (...).
                                                Ahora, señores diputados, sólo me resta deciros que, si soy sospechoso al partido republicano, si es
                                                que me habéis de sustituir, lo hagáis pronto; porque si algo me apena es el poder, y si alguna cosa me
                                                halaga es el retiro de mi hogar, al que llevaré la satisfacción de haber dado a mi país cuatro meses de
                                                paz en lo que me ha sido posible, y en él pediré a Dios os dé el oportuno acierto para salvar las
                                                dificultades que nos rodean y llevar adelante la república; lo que ciertamente no creo pueda
                                                conseguirse sin los medios que os acabo de indicar, y que son los que exigen la naturaleza de los
                                                sucesos por que atraviesa la nación, pues delante de la guerra no hay más política que seguir que la de
                                                la guerra. EMILIO CASTELAR, Discurso a las Cortes constituyentes, 2 de enero de 1874
                                                24. MANIFIESTO Y DECRETO DEL GOBIERNO, 9 DE ENERO DE 1874
                                                Los partidos que están en el poder hicieron la revolución de 1868 yla Constitución de 1869 y no
                                                condenan ni destruyen su propia obra. [...]
                                                No consiste la democracia en destruir nivelando la jerarquía social nacida de la invencible
                                                naturaleza de las cosas; consiste sólo en la igualdad de los derechos políticos [...]. La nobleza y las
                                                clases acomodadas no deben, pues, recelar de la democracia. [...]
                                                Menos aún deben recelar los buenos católicos y los hombres sinceramente religiosos [...]. El
                                                Estado no puede desatender ni ofender a la Iglesia, desatendiendo y ofendiendo así las creencias de la
                                                inmensa mayoría de los españoles. [...]
                                                [Sigue un decreto que disuelve las Cortes de 1873 y establece que] el Gobierno de la República
                                                convocará Cortes ordinarias tan luego como, satisfechas las necesidades del orden, pueda funcionar
                                                libremente el sufragio universal. Gaceta de Madrid, 9 de enero de 1874
                                                25. DECRETO DE DISOLUCIÓN DE REUNIONES Y SOCIEDADES POLÍTICAS, 1874
                                                El Gobierno de la República ha anunciado ya que su principal propósito es asegurar el orden y
                                                mantener en pie los fundamentos de la sociedad española, minada hasta hoy por predicaciones
                                                disolventes y locas teorías. Resuelto a no ceder en el camino emprendido por ningún genero de
                                                consideraciones ni ante dificultades de ninguna especie, se cree en el deber de extirpar de raíz todo
                                                germen de trastornos, persiguiendo hasta en sus más disimulados y recónditos abrigos a los
                                                perturbadores de la tranquilidad pública y a toda sociedad que, como la llamada Internacional, atente
                                                contra la propiedad, contra la familia y demás bases sociales. En su consecuencia el Poder Ejecutivo de
                                                la República ha tenido a bien decretar lo siguiente:
                                                Articulo 1o – Quedan disueltas desde la publicación de este decreto todas las reuniones y
                                                sociedades políticas en las que de palabra u obra se conspire contra la seguridad pública, contra los
                                                altos sagrados intereses de la patria, contra la integridad del territorio español y contra el poder
                                                constituido.
                                                Artículo 2o – Todas las Autoridades quedan encargadas bajo su más estrecha responsabilidad y
                                                dentro de sus atribuciones respectivas del cumplimiento rápido y fiel de este decreto.
                                                Madrid, 10 de enero de 1874. El Presidente del Poder Ejecutivo de la República, Francisco
                                                Serrano.

                                                Gaceta de Madrid, 11 de enero de 1874

                                                ..

                                                Preguntas para desarrollar los contenidos

                                                Que se corresponden con los estándares de de aprendizaje Ministerio Educación español.
                                                1.  Especifica las causas y consecuencias de las dos primeras guerras carlistas. Representa una línea del tiempo desde 1833 hasta 1874, situando en ella los principales acontecimientos históricos.
                                                2. Describe las características esenciales de la Constitución democrática de 1869.
                                                3. Identifica los grandes conflictos del Sexenio y explica sus consecuencias políticas.
                                                ...
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