0

El Sexenio Democrático o Revolucionario (1868-74)

La construcción del Estado Liberal (segunda parte) 
Evolución política durante el período del Sexenio revolucionario o democrático (1868-74): resumen, esquemas, presentaciones de diapositivas y vídeos. Los contenidos que aquí se desarrollan van a continuación del tema sobre Isabel II y antes del tema sobre la Restauración. El vocabulario del tema organizado en estándares de aprendizaje está en esta página aquí puedes encontrar las imágenes decorativas con los protagonistas de este período. 

Primeras medidas del gobierno provisional

    Francisco Serrano
    Héroe 1ª Guerra Carlista
    Liberal progresista
    Líder Unión Liberal (1867-)
    Presidente gob. (1868/69/71/72)
    Regente (1869-71)
    Presidente I República (1874)
Se forma un gobierno provisional integrado por unionistas (Serrano, que dirige el gobierno, Topete y otros) y progresistas (Prim, Sagasta, Zorrilla, Figuerola, y otros) se excluye a los demócratas (desilusión) que se niegan a entrar porque solo se les ofrece un ministerio. Se decide:
  • Disolución de las juntas revolucionarias y de los "voluntarios de la libertad" consideradas demasiado reivindicativas. 
  • Libertad de prensa, reunión, asociación y de cátedra: se repone en sus puestos docentes a los que habían sido expulsados por expresar sus ideas contrarias a la reina (Sagasta, Castelar, Giner de los Ríos). Se deroga la lista de libros de texto obligatorios (aspecto de la ley Moyano)
  • Expulsión de los jesuitas.
  • Sufragio universal masculino, se convocan elecciones a Cortes constituyentes 1869.
  • El gobierno provisional excluye a los demócratas (decepción de clase baja) y se pronuncia a favor de una monarquía constitucional (los demócratas querían poder elegir la forma de gobierno, como se pactó en Ostende). 



Del Partido Demócrata al Republicano Federal

El Partido Demócrata se disolvió porque se obtuvo su principal demanda: el sufragio universal masculino y porque se excluyó a los demócratas del gobierno. Además el gobierno provisional estaba preparando un tipo de monarquía constitucional que no les gustaba porque consideraban que no era suficientemente democrática: 
  • Aunque declaraba la libertad de culto protegía y financiaba a la Iglesia católica 
  • Se iba a añadir un Senado con personas relevantes de la Iglesia, ejército, administración, cultura, riqueza, etc.)  lo que beneficia a la oligarquía y le resta poder al Congreso, verdadera fuente de representación nacional. 
Estas diferencias hizo que muchos demócratas fundaran un nuevo partido, el republicano, contrario al establecimiento de una monarquía constitucional tal y como defiende el gobierno provisional. 

Republicanos federalistas o demócratas republicanos. Desilusionados con el gobierno provisional sus integrantes se integran en el Partido Republicano Federal. El partido demócrata se acabó disolviendo en 1869. Su principal dirigente era Francisco Pi i Margall. La característica más destacada de los republicanos es que añaden el componente ideológico del federalismo. El federalismo se puede entender como una ideología en sí misma, de hecho influye en otras: anarquismo, liberalismo, tradicionalismo, etc. Se caracteriza por defender el principio de asociación de abajo a arriba como una forma básica de desarrollo de los derechos y libertades individuales. Por lo tanto el federalismo es un aspecto tomado de los "socialismos utópicos" (Proudhon, Fourier, etc.) y se plantea como una forma de resolver la incipiente diferenciación de clases. En España se apoya en dos legados históricos: 
  • La idea de que España es una monarquía de agregación en la que se "agregan" diferentes reinos y territorios
  • La experiencia del juntismo, o la creación de juntas locales que luego se organizan en una junta central. Tanto en la Guerra de Independencia como en la Revolución gloriosa han demostrado ser eficaces, y tanto en un caso como en otro su desarticulación (Fernando VII y el absolutismo y el gobierno provisional y el centralismo) ha derivado en situaciones de fracaso y decepción.  
No todos los demócratas se hicieron republicanos, algunos aceptaron la monarquía constitucional diseñada por los partidos que componen el gobierno provisional, los cimbrios . Los cimbrios son demócratas monárquicos, el ala derecha del Partido Democrático por lo que no entran en el Partido Republicano. Son partidarios de la monarquía constitucional porque creen que la sociedad española aun no está madura para la república. Integrantes de esta corriente fueron Nicolás María Rivero (cofundador del Partido Democrático), Cristino Martos, Manuel Becerra, etc. Los cimbrios se integraron en las listas de unionistas y progresistas en las elecciones constituyentes. En 1869 finalmente se unieron con los progresistas dirigidos por Manuel Ruiz Zorrilla y el general Prim. 

Guerra de los Diez años (1868-78) 


Céspedes
Presidente Cuba en Armas
(1869-73)
El 10 de octubre de 1868 estalló una insurrección independentista en la isla de Cuba encabezada por el terrateniente criollo Carlos Manuel de Céspedes que dio el Grito de Yara. Siguiendo el ejemplo de las juntas revolucionarias de la península, se publicó el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba en la que se exponían los agravios contra la metrópoli que justificaban la secesión: -rechazo del sistema fiscal y de las trabas al libre comercio; mantenimiento de la esclavitud, nula capacidad de autogobierno por parte de los habitantes de la isla, etc. En 1869 crearon una constitución propia para Cuba.

En contra del Ejercito Independentista Cubano el "partido peninsular o españolista" formado por grandes burgueses y propietarios españoles y criollos, contrarios al fin de la esclavitud y a la eliminación del proteccionismo. Se enfrentaron a los funcionarios liberales que enviaban los gobiernos del Sexenio Revolucionario, se opusieron a las conversaciones que inicio Prim con los independentistas y financiaron el golpe de Martínez Campos contra la Primera República.

Constitución de 1869

Victoria de los progresistas en las cortes constituyentes, se aliaron a unionistas y cimbrios y elaboraron la constitución. Minorías importantes que tuvieron representación en la asamblea quedaron fuera: el Partido Republicano Federal (Pi i Margall, Figueras y Castelar), los partidarios del retorno de los borbones (Cánovas del Castillo) y los carlistas (por primera vez se presentan a las elecciones).  Características de la constitución, la más democrática de todas: 
  • Soberanía nacional y lista de derechos individuales.
  • Sufragio universal masculino (mayores de 25 años)
  • Monarquía constitucional con división del poderes
    • El rey poder ejecutivo, pero limitado. Convocar cortes, disolverlas y nombrar ministros. Aparece el voto de censura contra el gobierno por parte de las cortes.
    • Pero el poder legislativo es de las Cortes.  Con dos cámaras, un Congreso (elección directa) y un Senado (elección indirecta) para la representación territorial (aunque únicamente miembros de la nobleza, ejército, Iglesia o administración)
    • Poder judicial independiente, oposiciones a jueces, aunque acaban siendo nombrados por el gobierno. 
  • Ayuntamientos y diputaciones también se eligen por sufragio universal directo. 
  • Libertad de enseñanza y de culto, pero se garantiza el sostenimiento de la Iglesia. 

Búsqueda de un nuevo rey

Juam Prim 
General y político
Luchó en la 1ª G. Carlista
Héroe 1ª G. Marruecos (1859-60)
Diputado progresista (1841-69)
Ministro (1868-70)
Preside. gob. (1869-70)

Se busca un monarca compatible con el nuevo sistema, es decir, de tradición democrática. Varios candidatos.
  • Isabel II abdicó en su hijo Alfonso pero se descarta a los borbones porque acaban de ser derrocados. 
  • Fernando II de Portugal. Había sido rey consorte, ahora reina su hijo. Posibilidad de unir las dos coronas peninsulares, primer candidato de Zorrilla. Pero rechaza la corona. 
  • Antonio María de Orleans, duque de Montpensier, hijo de Luis Felipe de Orleans (rey francés entre 1830-48 y casado con la infanta Luisa Fernanda de Borbón, hermana menor de Isabel II) había financiado el golpe de la revolución gloriosa. Pero se consideraba muy posicionado a favor de Serrano, además un duelo a muerte con su primo Enrique de Borbón (en el que falleció) supuso un gran desprestigio para su candidatura. 
  • La posibilidad de un candidato alemán Leopoldo de Hozenzollern (de la misma casa real que el Kaiser Guillermo II), primer candidato de Prim, pero es vetado por Francia. Su candidatura desencadena la guerra Franco prusiana que acaba con la derrota francesa y el fin del Segundo Imperio Francés.  
  • Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II, padre de la unificación italiana, rey de Italia, y símbolo de la libertad política en Europa. Es el segundo candidato promocionado por el general Prim y Manuel Ruiz Zorrilla, pero el príncipe no acepta en un primer momento. 

Reformas económicas de Figuerola

Laureano Figuerola
Diputado progresista (1854-56)
Ministro de Hacienda (1868-69)
Luego Partido Demócrata-Radical
La mala situación económica heredada, llevó al gobierno provisional a tomar medidas económicas desde el primer momento
  • Ley de minas (68-71). Para conseguir recursos y reducir  la gran deuda pública se venden las explotaciones mineras a compañías extranjeras que hasta ese momento eran de la corona. Algunos hablan de "desamortización" del subsuelo. 
Del ministro de hacienda Laureano Figuerola
  • Unificación monetaria con la peseta de plata (octubre 68) que sustituye a las más de 90 monedas en uso en España hasta ese momento: de oro había escudos, ducados, castellanos, excelentes, de plata el real, de plata y cobre el real de Vellón, de cobre el marevedí, además había monedas regionales como el dinero en Venlencia, Aragón y Cataluña. El problema es que continuamente variaba el valor de cambio de esas monedas entre sí según las variaciones en la cantidad de metal y en su peso. Aunque la denominación "peseta" se había usado para monedas desde el siglo XVIII, ahora se convierte en la única legal y se regula su aleación y peso.
    • Se divide en 100 céntimos, popularmente: 
      • Duro (cinco pesetas)
      • Dos reales (50 céntimos)
      • Perra gorda (por león que parece un perro, 10 céntimos)
      • Perra chica (por el león, 5 céntimos)
    • En un primer momento era convertible en plata, pero la depreciación de la plata que contenía lo hizo imposible. Desde 1874 se emiten billetes y como será una práctica abusiva, la devaluación de la moneda será continua. 
  • Arancel Figuerola (69): rebaja de los aranceles y fin del proteccionismo. Oposición de burguesía textil y grandes propietarios agrícolas (por los cereales) 
  • Intento de sustitución del impuesto de los consumos (indirecto e impopular) por otro que tendría que haber sido proporcional a la riqueza y los bienes, pero por falta de medios no se consiguió por lo que volvió el de consumos. 
A pesar de estas estas reformas el incremento de los gastos por las guerras (Cuba y Carlista) no se consiguió solucionar el problema de deuda pública.


Pérdida de apoyos populares

Impopularidad y desilusión de las clases populares (clase baja) ya que de las tres demandas a las que aspiraban y que proclamaron durante la revolución gloriosa únicamente obtuvieron una: la del sufragio universal masculino, pero no: 
  • No se eliminaron las quintas. Como consecuencia de la Guerra de Cuba, el gobierno provisional no pudo cumplir con su promesa electoral de eliminar las quintas y profesionalizar el ejercito. Impopularidad de los progresistas por no cumplir con su promesa electoral.   
  •  La vuelta del impuesto de consumos, por la falta de recursos de los ayuntamientos y la incapacidad de Figuerola de encontrar una alternativa eficaz. 

Organización del movimiento obrero

Anselmo Lorenzo
Líder FRE (1870-81)
Cofundador CNT (1910)
  • En 1868 Giuseppe Fanelli  (socialista de tipo anarquista o libertario) llegó a Barcelona y colaboró en la creación de la FRE (Federación de la Región Española). En ella se agrupan los numerosos sindicatos que ya existían. En Madrid se reúne con el toledano Anselmo Lorenzo, que se convirtió en uno de los líderes destacados de la FRE. Durante los años siguientes la FRE se va extendiendo a otras ciudades como Madrid, Bilbao, Valencia, Zaragoza y otras más pequeñas pero el 80% eran catalanes. Un año después, en 1869 contaba con 200 sindicatos y 15.000 afiliados que iniciaron la publicación de numerosos boletines. En un primer momento la corriente dominante es la anarquista/libertaria. 
  • 1870Primer congreso de la FRE en Barcelona, fundación oficial como sección española de la I Internacional de trabajadores. Se fija la sede en Madrid, pero el 80% de sus afiliados son de Barcelona. Propuestas de mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, usando la huelga como instrumento. Plan de expansión a más ciudades. 
  • 1871
    • La Comuna de París de marzo a mayo, primera experiencia de gobierno socialista de la historia. El miedo llega a España y comienza la persecución a los miembros de la FRE
    • Ese mismo año en la Congreso de Londres de la I Internacional, Anselmo Lorenzo representa a la FRE y defiende las tesis anarquistas contra los marxistas. 
    • Llega Paul Lafargue a Madrid (cuñado de Marx y marxista) iniciando la corriente marxista en España. 


      Monarquía de Amadeo I de Saboya (70-73)

      Amadeo I Saboya
      Rey 1870-73

      Tras la guerra francoprusiana el rey de Italia convence a su hijo para que acepte la corona de España. Las Cortes españolas eligen como rey al príncipe Amadeo de Saboya . Si embargo desde el primer momento tendrá problemas que lo harán sentir incómodo: 
      • Su valedor, el general Prim, muere asesinado antes de que Amadeo llegue a España. El asesinato fue promovido por Antonio de Orleans, por los peninsulares cubanos, o por ambos. Amadeo no se entiende con los otros políticos. Además la nobleza lo rechaza, es borbónica (alfonsina o carlista) y le hacen vacío. Borbónicos y republicanos se burlan de sus frecuentes infidelidades. 
      • Varios frentes de oposición que se suman a la guerra de Cuba que ya existía: 
        • Tercera Guerra Carlista, alzamiento militar de los carlistas aprovechando la impopularidad del nuevo monarca. 3ª Guerra Carlista (1872–1876). Carlos estableció su corte en Estella (Navarra), tomó el nombre de Carlos VII y llegó a dominar Navarra y Vascongadas. Sólo serán derrotados tras la Restauración de Alfonso XII, en 1876.
        • Conspiraciones de los alfonsinos, que cuentan con el apoyo de la nobleza, los antiguos moderados y la Iglesia.
        • Oposición de la Iglesia, que no podía aceptar la libertad de culto y a un monarca de una una casa real que tenía recluido al Papa en el Vaticano. 
        • Movimiento obrero. la FRE siguió aumentando hasta llegar a los 50.000 afiliado en el 74, a pesar de:
          • Represión. La revolución de la comuna de París, asustó a los gobiernos de Amadeo, por lo que iniciaron la persecución a la FRE, prohibieron las reuniones y las huelgas y arrestaron a sus dirigentes. El consejo federal de la FRE se traslada a Lisboa. 
          • División del movimiento obrero. En el congreso de Zaragoza (1872) el FRE se dibide al igual que el Europeo, entre anarquistas (Cataluña y Andalucía) y los marxistas (la federación madrileña de Pablo Iglesias), que son expulsados por ser minoría. 
        • Revueltas republicanas que se alían a los movimientos campesinos y obreros de la FRE (levantamiento republicano de El Ferrol). Aprovechando la libertad de asociación, el movimiento obrero se organiza y se moviliza en contra de los gobiernos liberales porque su situación se mantiene o empeora.  
        Manuel Ruíz Zorrilla
        Dirigente P. Progresista
        Pacto de Ostende
        Ministro 1868-70
        Jefe gob. 1871-72
        Republicano desde 75
        • Inestabilidad política, principal causa del fin del reinado. Siete gobiernos cortos con Serrano, Sagasta y Zorrilla  y convocatoria de tres elecciones. Ruptura de la alianza progresista/ unionista/ cimbrios por luchas políticas entre Zorrilla y Sagasta. A la muerte de Prim (1871) el Partido Progresista se divide con el fin de crear un sistema bipartidista: 
          • Partido Constitucional sería el ala derecha, se unen a los unionistas. Con Serrano (antiguo líder Unión liberal), y Sagasta (antiguo progresista), etc.  
              • Partido Democrático Radical. La mayoría del antiguo Partido Progresista, el ala izquierda. Estos habían integrado a los cimbrios en sus filas, rebautizando el partido como. Dirigido por Manuel Ruíz Zorrilla y Cristino Martos (antiguo cimbrio). Según algunas fuentes se fundó en el 69, pero actúa con ese nombre desde el 71.






              Proclamación de la Primera República (73-75)

              Amadeo cada vez estaba más incómodo en el trono: el rechazo de la nobleza española, la falta de políticos en los que apoyarse incluso un atentado contra su vida. La gota que colmó el vaso fue la crisis del cuerpo de artillería. Zorrilla reformó el cuerpo de artillería después de decirle al rey le dijo que no lo haría. Amadeo se sintió engañado por el que se consideraba hombre de confianza. Sin nadie en quien confiar Amadeo decidió abdicar el 11 de febrero de 1873 y volvió a Italia. Ruiz Zorrilla no pudo convencerle de que cambiara de opinión. Aunque las cortes eran mayoritariamente monárquicas, al no existir candidato alternativo, no tuvieron otra opción que la de apoyar la instauración de la república. Pero la opción republicana se enfrentó a varios problemas de origen: 
              • Carencia de respaldo. Los republicanos carecían de respaldo social (partido no mayoritario en  ese momento) y de respaldo institucional (altos funcionarios contrarios a la república) y rechazo de la oligarquía.  Se eligió la opción republicana porque no había alternativa. 
              • División de los republicanos federales en tres corrientes:
                • Unitarios empezaron siendo federales pero el desorden político les hizo evolucionar hacia posiciones centralistas. Entre los defensores de esta posición están Estanislao Figueras (burguesía de Barcelona) o Emilio Castelar (nació accidentalmente en Cádiz, se crió en Elda y estudió en Alicante). 
                • Federales partidarios de la descentralización.  Sus modelos es la Suiza cantonalista y los EEUU federealistas, los dos únicos países que reconocieron a la I República. División de los republicanos federales. La experiencia de la Comuna de París (1871), había dividido a los federales en dos tendencias:
                  • Los legales que defienden una descentralización regulada desde arriba a partir de uan Constitución y siguiendo cauces legales. Son miembros de esta corriente  Pi y Margall o Nicolás Salmerón (burguesía liberal de Almería, nació en Alhama de Almería)
                  • Los intransigentes que defienden una descentralización desde abajo influidos por las ideas del socialismo utópico de la I Internacional y la experiencia de la Comuna. Sin un líder claro pero algunos dirigentes populares como el general Juan Contreras y Román o  José María Orense (un cofundador del Partido Democrático) .  Este grupo actúa conjuntamente con los miembros de la AIT, con los que coinciden ideológicamente en el federalismo. 
              Durante todo el periodo seguirá vigente la constitución del 69, ya que no llegó a aplicarse la constitución republicana. Varios gobiernos: 4 durante el 73, en muy poco tiempo, ya que ninguno tuvo poder para aplicar las reformas que les había llevado al poder debido al gran déficit del Estado que hacía imposible tener recursos para invertir en ninguna reforma, lo poco que se ingresaba se usaba para pagar a los militares que estaban luchando contra los carlistas y contra los independentistas cubanos. 




              Primera etapa con Figueras 

              Estanislao Figueras
              Part. Progrista
              Dipu. Part. Demócrata (1855)
              Part. Repu. Federal
              Presidente 1ª Rep. 1873

              Estanislao Figueras es el presidente de la República de febrero a junio.  Forma gobiernos moderados buscando la alianza con los radicales (antiguos progresistas ahora rebautizados como demócratas) lo que le genera rechazo desde la izquierda.
              • A la guerra carlista y la guerra de Cuba se suman varias movimientos de oposición populares demandando fin del impuesto de consumos, el fin de las quintas y mejoras laborales: 
                • Sublevaciones campesinas en Andalucía
                • Sublevaciones obreras en Cataluña
                • Sublevaciones de los republicanos federales en varias ciudades, formando juntas revolucionarias
                Pero los grupos moderados le fueron retirando el apoyo al estar en contra del federalismo de sus compañeros de partido. En abril soldados de ideología radical (antiguos progresistas) se sublevan en Madrid, aunque esta sublevación se reprime se corre la voz de que el gobierno va a ceder y va a reinstaurar la monarquía, así que se sublevan de los republicanos federales en Madrid y toman las calles (1).  Desde ese momento los dirigentes del partido radical y del constitucional se exilian. 

                En las elecciones de mayo triunfa el Partido Republicano Federal (aunque con una altísima abstención) y sale reforzada la tesis federal opuesta a la Figueras. Temiendo por su vida (le amenazan los republicanos intransigentes) y viendo que no cuenta con el apoyo su propio partido decide abandonar.  Se dice que en la última reunión de gobierno dice: «Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros» y se exilia a Francia. Aunque no he podido acreditar la veracidad de esta anécdota. 
                  

                  Francisco Pi y Margall
                  Part. Demócrata
                  Part. Repu. Federal
                  Diputado 1869-74 
                  Presidente 1ª Rep. 1873
                  Diputado 1886-1901 
                  República federal con Pi y Margall

                  Un parlamento con mayoría de republicanos federales elige a Pi y Margall nuevo presidente en junio. Pero en ese momento los republicanos federales no se ponen de acuerdo en la forma de instaurar una república federal y se dividen en dos facciones: los legales y los intransigentes.
                  • Leyes para aumentar los derechos laborales. 24 de julio de 1873, pero no tienen tiempo para poder aplicarse. 
                    • Se prohíbe trabajar a los niños menores de 10 años.
                    • Los jóvenes de 14 a 17 años trabajarían como máximo 8 horas diarias. 
                    • Las fábricas con más de 80 trabajadores debían crear y sostener una escuela de primeras letras, a la que acudirían los hijos/as de los obreros.
                    • Jurados mixtos obreros/patronos para resolver los conflictos. 
                  • Constitución de 1873 que no llegó a aplicarse, funcionó la del 69.  Encargada por Pi y Margall y redactada por Emilio Castelar. pretendía contentar a los intransigentes y desactivar las sublevaciones republicanas. Era parecida a la del 69 (sufragio universal, doble cámara) con algunas diferencias:
                    • Se mantiene la soberanía nacional única pero se divide el Estado en 17 estados federales cada uno con su  competencias y otras de exclusividad de la "federación" (gobierno central). Incluso podrían elaborar sus propias constituciones (lo que hoy llamamos estatuto de la comunidad). Dos de ellos ultramarinos: Cuba y Puerto Rico. Está inspirado en la federación de EEUU. 
                    • Abolición de la esclavitud en las colonias y de las quintas. No llegó a aplicarse en Cuba, sí en Puerto Rico.  
                    • Distanciamiento de Pi y Margall con los federales intransigentes ya que no propuso el fin del impuesto de consumos por la necesidad de aumentar los ingresos ni tampoco propuso el fin de las quintas más bien al contrario. Para acabar con la guerra carlista propuso medidas para reforzar el poder del ejército. Los federales intransigentes consideraron esto un primer paso hacia la dictadura y acusaron de traidor a Pi y Margall. Entonces reclamaron la sublevación de los cantones con el fin de establecer la república federal de abajo a arriba. Querían hacer una revolución cantonal en Madrid como la Comuna de París, pero como vieron que les faltaba apoyo se trasladaron a Cartagena. 
                    • Revolución cantonal. Las juntas locales proclamaron repúblicas independientes de ámbito local  y territorial siguiendo la idea de los liberales y los anarquistas de poder de abajo a arriba. 
                      • En Levante Castellón, Valencia, Alicante, Alcoy, Torrevieja, Cartagena, Murcia, Jumilla. y en Andalucía:  Jaén, Bailén, Andújar, Granada, Loja, Málaga. Algeciras, Tarifa, Cádiz, Sevilla, Utrera, Córdoba, Coria. Algunos puntos aislados en el interior del país (Salamanca, Toro, Toledo, Ávila). No afectó a Asturias, ni al País Vasco–Navarro ni a  Cataluña donde domina el movimiento carlista.
                      • Toman medidas muy revolucionarias, como grandes multas a los ricos (Cantón de Granada) ejecutan a alcaldes liberales y queman máquinas (Cantón de Alcoy) confiscan tierras a los terratenientes y los reparten a los campesinos (Cantón de Cartagena) 
                      • Los obreros y los anarquistas se unen a los movimientos revolucionarios y republicanos de los cantones. Pero como los republicanos rechazan los cambios económicos y laborales, se desilusionan y los abandonan. Desde entonces, el movimiento obrero se separa de la ideología republicana. A pesar de ello también sufren persecución. Se ilegalizan las asociaciones obreras desde 1874 hasta 1881.
                      • Los anarquistas de al FRE-AIT unicamente encabezan los cantón de Alcoy precisamente contra un alcalde republicano federal. "La revolució del petroli": duro solo 3 días y fue la primera revolución obrera. Empieza como una huelga, luego una manifestación que toma el poder: aumento salarios, reducción horario laboral, redistribución riqueza. No hay resistencia al ejercito, pero luego dura represión. 
                    • Pi y Margall solo quiere negociar y se niega a reprimir los cantones pero la situación no se soluciona, al contrario se agrava y las sublevación cantonalista se extiende. Así que fue en julio fue sustituido por otro republicano federalista dispuesto a usar la fuerza: Nicolás Salmerón. La represión de Salmerón significó la ruptura entre el movimiento republicano y el movimiento obrero que se había adherido al movimiento cantonalista. 

                      República federal con Nicolás Salmerón

                        Nicolás Salmerón
                        Part. Democratico
                        Part. Republicano federal
                        Presidente Rep. 1873
                        Pres. del Congreso 1873
                        Dipu. Unión Republicana (1903-10)
                      Nicolás Salmerón fue presidente de la república entre julio y septiembre. Ordenó la represión militar de los cantones lo que significó la el desprestigio del partido republicano federal entre muchos de sus seguidores y la ruptura entre el movimiento republicano y el movimiento obrero que se había adherido al movimiento cantonalista.
                      • Salmerón manda al ejercito contra los cantones: 
                        • General Pavía somete a los cantones andaluces
                        • General Martínez Campos somete a los cantones levantinos. Cartagena, dirigida por el general Juan Contreras y Málaga, resisten. 
                        • Salmerón se enfrenta a los generales encabezados por el general Pavia y se niega a traspasarles el poder judicial. Los generales quieren procesar a sublevados cantonalistas con tribunales militares y no civiles para poder condenarles a penas de muerte. Finalmente el Congreso le dio la razón a los militares y les concedió la jurisdicción para juzgar a los cantonalistas. Entonces Salmerón dimitió por problemas de conciencia.  

                              República unitaria con Emilio Castelar

                              Emilio Castelar
                              Part. Democrático
                              Part. Republicano Federal
                              Diput.1869-74 Preside.1ª Rep. 1873 
                              Part. Democrático Posibilista(1876-93)
                              Diputado 1876-1893
                              Emilio Castelar es presidente de la república desde septiembre hasta enero de 1874.
                              • Firma las condenas de muerte de los cantonalista. Se conquista Cartagena y Málaga. 
                              • Giro a la derecha para acercarse a los radicales (antiguos progresistas) y a los constitucionales (antiguos unionistas).  Refuerza al ejército (aumenta reclutamiento). Autoritarismo, disuelve las cortes y gobierna por decreto. Acusa a los cantonalistas de "separatistas", aún no existe el nacionalismo. 
                              • En enero reabrió las Cortes. Como la represión había sido muy dura se prevé que en las nuevas elecciones ganen claramente los republicanos federalistas contrarios a los unionistas. Para evitar la vuelta de los federalistas al poder se produce el golpe de Estado del general Pavía que ocupa el Congreso con la Guardia Civil. No hay ninguna resistencia ni institucional ni popular ya que el movimiento obrero se había separado definitivamente del partido republicano federal. 

                              República presidencialista con Serrano


                              General Manuel Pavia
                              Sublevación cantonalista (1873-74)
                              Golpe de Pavía (1874)
                              El Pavía nombra presidente de la república al prestigioso general Serrano y seguirá en el puesto de enero a diciembre. Oficialmente aun era un sistema republicano, pero sigue vigente la constitución del 69 y el general Serrano disuelve las Cortes y gobierna por decreto con los constitucionalistas (antiguos unionistas) y los radicales (antiguos progresistas). Por lo tanto esta república presidencialista será en la práctica una dictadura. 
                              • Ilegaliza la I Internacional y persigue a los republicanos intransigentes
                              • Refuerza al ejército para luchar contra los carlistas y rompe del cerco de Bilbao, dejándoles prácticamente derrotados. 
                              • Cánovas del Castillo funda el Partido (liberal) Conservador, donde aglutina a antiguos liberales moderados, radicales (antiguos progresistas) y a constitucionalistas (antiguos unionistas). 
                              • Manifiesto de Sandhurst, 1 diciembre de 1874, Alfonso publica el  redactado por Cánovas del Castillo. Se proclama un monarca liberal y católico al mismo tiempo.  

                              29 diciembre. pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto y proclamación de Alfonso como rey.
                              • Cánovas , artífice de la segunda restauración, formó un gobierno provisional. El partido alfonsino se convertirá en Partido Conservador y aglutinó a los antiguos liberales moderados. 
                              • Sagasta, último jefe de gobierno con Serrano (finales del 74), aglutinó a los radicales y a los contitucionales (antiguos liberales progresistas y unionistas) hacia un nuevo partido, el Partido Liberal (Fusionista) 
                                  General Martínez Campos
                                  Sublevación cantonalista (1873-74)
                                  Pronunciamiento de Sagunto (1874)
                                  Fin de la III guerra carlista (1972-76)
                                  Fin de la guerra de los 10 años (1978)
                                  Gobernador de Cuba (1878-79)
                                  Jefe de gobierno (1879)
                                  Revuelta de Jerez (1893)
                                  Guerra de Margallo (1893-94) 
                                En enero de 1875, Alfonso entró triunfalmente en España por Barcelona.  Consecuencias del fin del sexenio democrático:
                                • Desilusión de los campesinos y obreros  y desvinculación con los republicanos a los que habían apoyado al principio. Hay que tener presente que los dirigentes republicanos federales eran miembros de la pequeña burguesía y de profesiones liberales (profesores, periodistas, abogados, etc.) de clase media que defendían el federalismo a nivel teórico y pensando en el autogobierno local, por eso cuando las clases bajas intentaron aplicarlo en la práctica y lo extendieron a la economía, se asustaron y se opusieron.        
                                • Los militares, que hasta ese momento habían intervenido en sentido de propiciar reformas progresistas, en lo sucesivo se volverán conservadores por su miedo a los movimientos separatistas. 
                                • La fracaso cantonalista significó el desprestigio del federalismo y el fracaso carlista en Cataluña y vascongadas significó el desprestigio del tradicionalismo fuerista. Por ello a final en las décadas siguientes apareció una nuevas ideologías: el nacionalismo periférico o fraccionario en Cataluña y en Vizcaya.  



                                Notas al pie 







                                  Otra versión, resumen del profesor Juan José Mora Rentero y sus compañeros del instituto Dolmen del Soto en Trigueros (Huelva). Pulsa abajo para descargar en pdf: IR AL TEMA DESARROLLADO EN PDF POR EL PROFESOR J.M. Mora Rentero



                                  ...
                                  Presentación de diapositivas





                                   ...

                                  Documentales sobre este tema 

                                  http://2.bp.blogspot.com/-Ll9vy8R5p9I/UXbCfURN7hI/AAAAAAAAHBU/iB04MkVGAlY/s1600/tv2.png

                                     

                                  ...

                                  ...



                                  Textos sobre este tema a partir de una selección del profesor Javier Martínez


                                  EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA REGENCIA

                                  1. MANIFIESTO SOBRE EL PACTO DE OSTENDE (1867)
                                  1o. Que el objeto y bandera de la revolución en España es la caída de los Borbones.
                                  2o. Que siendo para los demócratas un principio esencial de su dogma político el sufragio
                                  universal, y admitiendo los progresistas el derecho moderno constituyente del plebiscito, la base para
                                  la inteligencia de los dos partidos fuera que por un plebiscito (...) o por unas Cortes constituyentes
                                  elegidas por sufragio universal, se decidiría la forma de gobierno que se había de establecer en España
                                  (...), en la inteligencia de que, hasta que así se decidiera, había de ser absoluta la libertad de imprenta,
                                  y sin ninguna limitación el derecho de reunión, para que la opinión nacional pudiese ilustrarse y
                                  organizarse convenientemente.

                                  Manifiesto de DON CARLOS MARÍA DE LA TORRE sobre los acuerdos de los
                                  firmantes del Pacto de Ostende (Bruselas, 1867)

                                  2. MANIFIESTO DE LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE
                                  Españoles: La ciudad de Cádiz, puesta en armas con toda su provincia, con la Armada anclada en
                                  su puerto y todo el departamento marítimo de la Carraca, declara solemnemente que niega su
                                  obediencia al Gobierno que reside en Madrid, segura de que es leal intérprete de los ciudadanos que,
                                  en el dilatado ejercicio de la paciencia, no hayan perdido el sentimiento de la dignidad, y resuelta a no
                                  deponer las armas hasta que la Nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla.
                                  ¿Habrá algún español tan ajeno a las desventuras de su país que nos pregunte las causas de tan
                                  grave acontecimiento? Si hiciéramos un examen prolijo de nuestros agravios, más difícil sería
                                  justificar a los ojos del mundo y la historia la mansedumbre con que hemos sufrido, que la extrema
                                  resolución con que procuramos evitarlos. Que cada uno repase en su memoria, y todos acudiréis a las
                                  armas. Hollada la ley fundamental; convertida siempre antes en celada que en defensa del ciudadano;
                                  corrompido el sufragio por ]a amenaza de soborno; dependiente la seguridad individual, no del
                                  derecho propio, sino de la irresponsable voluntad de cualquiera de las autoridades; muerto el
                                  municipio; pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad y del agio; tiranizada la
                                  enseñanza; muda la prensa; y solo interrumpido el universal silencio por las frecuentes noticias de las
                                  nuevas fortunas improvisadas, del nuevo negocio, de la nueva real orden dada encaminada a defraudar
                                  al Tesoro público; de títulos de Castilla vilmente prodigados; del alto precio, en fin, al que logran su
                                  venta la deshonra y el vicio; tal es la España de hoy. Españoles, ¿quién la aborrece tanto que se atreva
                                  a exclamar: “Así ha de ser siempre”? No, no será. Ya basta de escándalos.
                                  Desde estas murallas, siempre fieles a nuestra libertad e independencia; depuesto todo interés de
                                  partido; atentos solo al bien general, os llamamos a todos a que seáis partícipes de la gloria de
                                  realizarlo. Nuestra heroica Marina, que siempre ha permanecido extraña a nuestras diferencias
                                  interiores, al lanzar la primera el grito de protesta, bien claramente demuestra que no es un partido el
                                  que se queja, sino que los clamores salen de las entrañas de la Patria. No tratamos de deslindar los
                                  campos políticos; nuestra empresa es más alta y más sencilla: peleamos por la existencia y el decoro.
                                  Queremos que una legalidad común, por todos creada, tenga implícito y constante el respeto de
                                  todos. Queremos que el encargado de observar y hacer observar la Constitución no sea su enemigo
                                  irreconciliable.
                                  Queremos que las causas que influyen en las supremas resoluciones las podamos decir en voz
                                  alta delante de nuestras madres, de nuestras esposas y de nuestras hijas.
                                  Queremos vivir la vida de la honra y de la libertad.

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 62
                                  Queremos que un gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el
                                  orden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política...
                                  Acudid a las armas, no con el impulso del encono, siempre funesto; no con la furia de la ira,
                                  siempre débil, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada.
                                  ¡Viva España con honra! Cádiz, 19 de septiembre de 1868.

                                  DUQUE DE LA TORRE, JUAN PRIM, DOMINGO DULCE, FRANCISCO SERRANO BEDOYA, RAMÓN
                                  NOUVILAS, RAFAEL PRIMO DE RIVERA, ANTONIO CABALLERO DE RODAS, JUAN TOPETE.

                                  3. MANIFIESTO DEL GOBIERNO PROVISIONAL, 25 DE OCTUBRE
                                  Como punto de partida para la promulgación de sus principios generales, la revolución ha
                                  empezado por sentar un hecho que es la base robusta sobre la cual deben descansar sus reconquistadas
                                  libertades. Este hecho es el destronamiento y expulsión de una dinastía que, en abierta oposición con el
                                  espíritu del siglo, ha sido rémora a todo progreso, y sobre la cual el gobierno provisional, por respeto a
                                  sí mismo, cree oportuno tender la conmiseración de su silencio. Pero debe consignar el hecho,
                                  reconocerle como emanación ostensible de la soberanía nacional, y aceptarla como raíz y fundamento
                                  de la nueva era que la revolución ha inaugurado. [...]
                                  Destruido el obstáculo y expedito el camino, la revolución ha establecido el sufragio universal,

                                  como la demostración más evidente y palpable de la soberanía del pueblo. De este modo todos los nue-
                                  vos poderes se fortalecerán con el concurso absoluto, no limitado y ficticio, de la opinión general, y

                                  nuestras instituciones vivirán con el vigoroso aliento de toda la nación, árbitra y responsable de sus
                                  destinos.
                                  La más importante de todas, por la alteración esencial que introduce en la organización secular
                                  de España, es la relativa al planteamiento de la libertad religiosa. [...]
                                  La libertad de enseñanza es otra de las reformas cardinales que la revolución ha reclamado y que
                                  el gobierno provisional se ha apresurado a satisfacer sin pérdida de tiempo. [...]
                                  Y como natural resultado de la libertad religiosa y de la libertad [de enseñanza, la libertad] de
                                  imprenta, sin la cual aquellas conquistas no serían más que fórmulas ilusorias y vanas. [...]
                                  Las libertades de reunión y de asociación pacífica, perennes fuentes de actividad y de progreso,
                                  que tanto han contribuido en el orden político y económico al engrandecimiento de otros pueblos, han
                                  sido asimismo reconocidas como dogmas fundamentales por la revolución española. [...]
                                  Sobre los fuertes pilares de la libertad y el crédito, España podrá proceder tranquilamente al
                                  establecimiento definitivo de la forma de gobierno que más en armonía esté con sus condiciones
                                  esenciales y sus necesidades ciertas, que menos desconfianza despierte en Europa, por razón de la
                                  solidaridad de intereses que une y liga a todos los pueblos del continente antiguo y que mejor satisfaga
                                  las exigencias de su raza y de sus costumbres.
                                  Sin que el gobierno provisional pretenda prejuzgar cuestión tan grave y compleja, debe hacer
                                  notar sin embargo un síntoma grandemente significativo, que en medio de la agitación entusiasta y
                                  provechosa producida por el movimiento revolucionario, descubre hasta cierto punto la verdadera
                                  tendencia de la voluntad nacional. [...]
                                  No han confundido, a pesar de lo fácil que era en horas de perturbación apasionada, las personas
                                  con las cosas, ni el desprestigio de una dinastía con la alta magistratura que simbolizaba. Este
                                  fenómeno extraordinario ha llamado seriamente la atención del gobierno provisional, que le expone a
                                  la consideración pública, no como argumento favorable, sino como dato digno de tenerse en cuenta
                                  para resolver con acierto problema tan trascendental y difícil.
                                  Madrid, 25 de octubre de 1868. Gaceta del 26 de octubre. Madrid, 1868
                                  4. MANIFIESTO DE LOS DEMÓCRATAS CIMBRIOS, 12 NOVIEMBRE
                                  Abrazados a los principios populares como aquellos antiguos cimbrios que combatían
                                  encadenados [defendemos el sufragio universal y las libertades públicas, pero] la forma monárquica es
                                  la forma que imponen con irresistible fuerza la consolidación de la libertad y las exigencias de la
                                  revolución. CRISTINO MARTOS, MANUEL BECERRA, NICOLÁS MARÍA RIVERO y otros.

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 63
                                  5. MANIFIESTO AL PAÍS DE LOS REPUBLICANOS, 13 NOVIEMBRE
                                  La República es la forma esencial de la democracia, como el cuerpo humano es la forma esencial
                                  de nuestra vida, como la palabra humana es la forma esencial de nuestro pensamiento.[...]
                                  La Monarquía es una institución de tal manera injusta y absurda, que donde existe, sólo existe
                                  para conservar algún privilegio, para sostener alguna iniquidad.

                                  Manifiesto al País del Comité Republicano de Madrid elegido
                                  en el mitín del Circo Price (redactado por EMILIO CASTELAR)

                                  6. EL GOBIERNO ANTE LAS ELECCIONES DE 1869
                                  El gobierno será neutral, pero no escéptico; hará que sean profundamente respetadas y
                                  libérrimamente expresadas todas las opiniones: (...) prefiere la forma monárquica con sus atributos
                                  esenciales, y celebrará por consiguiente que salgan victoriosos de las urnas los mantenedores de este
                                  principio y del hecho de un monarca, no electivo, sino elegido por aquellos a quienes el pueblo español
                                  otorgue al efecto sus poderes. Decreto de 6 de noviembre de 1868 convocando elecciones
                                  7. DERECHOS Y LIBERTADES EN LA CONSTITUCIÓN DE 1869
                                  Art. 16. Ningún español que se halle en el pleno goce de sus derechos civiles podrá ser privado
                                  del derecho de votar en las elecciones de senadores, diputados a Cortes, diputados provinciales y
                                  concejales.
                                  Art. 17. Tampoco podrá ser privado ningún español: Del derecho de emitir libremente sus ideas y
                                  opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante.
                                  Del derecho a reunirse pacíficamente. Del derecho de asociarse para todos los fines de la vida humana
                                  que no sean contrarios a la moral pública; y por último, Del derecho de dirigir peticiones individual o
                                  colectivamente a las Cortes, al Rey y a las autoridades.
                                  Art. 21. La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica. El
                                  ejercicio público o privado de cualquiera otro culto queda garantizado a todos los extranjeros
                                  residentes en España, sin más limitaciones que las reglas universales de la moral y del derecho. Si
                                  algunos españoles profesaren otra religión que la católica, es aplicable a los mismos todo lo dispuesto
                                  en el párrafo anterior.
                                  Art. 22. No se establecerá ni por las leyes ni por las autoridades disposición alguna preventiva
                                  que se refiera al ejercicio de los derechos definidos en este título. Tampoco podrán establecerse la
                                  censura, el depósito ni el editor responsable para los periódicos.
                                  Art. 24. Todo español podrá fundar y mantener establecimientos de instrucción o de educación
                                  sin previa licencia, salvo la inspección de la Autoridad competente por razones de higiene y moralidad.
                                  Art. 25. Todo extranjero podrá establecerse libremente en territorio español, ejercer en él su
                                  industria, o dedicarse a cualquiera profesión para cuyo desempeño no exijan las leyes títulos de aptitud
                                  expedidos por las autoridades españolas.
                                  Art. 29. La enumeración de los derechos consignados en este título no implica la prohibición de
                                  cualquier otro no consignado expresamente. Constitución de 1869
                                  8. CORRIDA DE TOROS EN EL CONGRESO (1870)
                                  Habla un extranjero: Pues bien, mi afición a la tauromaquia ha ascendido a manía, y los
                                  maniáticos ven lo que no existe, o mejor dicho, ven su manía en todo. He aquí, sin duda alguna,
                                  explicada la causa de mi fascinación cuando tomo por redondel el hemiciclo del Congreso, por
                                  espadas, toreros y picaderos a los diputados y por bichos a las cuestiones objeto del debate.
                                  —Haga usted la reseña de la función.
                                  —Nada más fácil: siempre dominado por mi manía, veo tres cuadrillas con sus correspondientes
                                  diestros, sobresalientes, banderilleros, etc. Entre los unionistas me parece ver al Cuco; entre los
                                  progresistas a Desperdicios, y entre los demócratas a Lagartijo.
                                  —¡Es chistoso!
                                  —Para los españoles no debe serlo, pero vamos al caso. Con arreglo a mi manía, un hombre
                                  franco, simpático, como si dijéramos, Topete, ha contratado las tres cuadrillas, con la condición de no

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 64
                                  formar más que una y sacar al toreo de su decadencia. Todos ofrecen secundar sus designios y firman
                                  la escritura. “No habrá celos ni rivalidades entre nosotros, dicen, se recibirán toros como en los buenos
                                  tiempos, habrá poca pintura y capeo fino, nada de dar en hueso, y si admitimos media luna será para no
                                  ponernos en pugna con la Constitución, que al fin y al cabo admite la libertad de cultos.” Así las cosas,
                                  se contratan los bichos, y todos son de la acreditada ganadería Revolución de Setiembre.
                                  La función empieza: el Zurdo abre el toril, y sale un toro de los más bravíos, a quien han puesto
                                  el nombre de Derechos individuales.
                                  Los demócratas le hacen dar juego, los unionistas le capean, y el gobierno se encarga, cuando lo
                                  tiene por conveniente, de descabellar al animalito.
                                  E1 segundo toro, a quien los burlones llaman Monarquía, es tan marrajo, que las tres cuadrillas
                                  se escaman, y no hay quien les saque de los burladeros. En vista de esto se encargan siempre que
                                  pueden los republicanos de ponerle banderillas, y yo no sé si al fin y al cabo lo rematarán de una baja.
                                  E1 tercer toro se llama Empleos... Sus cuernos se asemejan al de la abundancia, y todos van a él,
                                  armándose a cada instante camorras entre los diestros y los muchachos, porque todos dicen que el
                                  animalito les pertenece de derecho... individual.
                                  E1 cuarto, flaco como una de las siete vacas del sueño bíblico, tiene por nombre Hacienda
                                  Pública. Como le ven endeble, todos le asaltan, y huye, y se hacen precisas banderillas de fuego y
                                  perros de presa, y yo no sé si al fin y al cabo habrá necesidad de hacer uso del cachete.
                                  E1 quinto toro tiene dos o tres nombres, como los príncipes: unos le llaman Presupuesto del
                                  Clero, otros Matrimonio Civil, otros, por fin, Religiones Positivas. Este toro es de empeño y sirve a las
                                  cuadrillas para deslucirse unas a otras. A lo mejor coje a los unionistas, los echa al alto, pero caen de
                                  pie. Otras veces arremete contra los progresistas; pero no pasa la cosa de una contusión más o menos,
                                  gracias a las bolas. Los demócratas hacen suertes con él, y aún no sabemos si los cojerá, porque se
                                  encunan demasiado.
                                  Por último, el toro más marrullero es el que se llama Interinidad. Ése es el que más preocupa al
                                  concurso. Nada basta a cansarlo, ni el capeo, ni los pinchazos, ni las banderillas. Tanto asco le han
                                  tomado las cuadrillas, que nadie se atreve a coger la muleta, y me parece que ha de despacharle
                                  cualquiera de los tres espadas de reserva que ven la función.
                                  —¿Qué espadas son esos?— preguntaron al parisiense.
                                  —El Federal, el Restaurador, el Legitimista. De cualquier modo, añadió el francés, lo único que
                                  me prueba esta corrida diaria a que asisto es que el público tiene mucha paciencia y mucha afición a
                                  los toros. La Ilustración Española y Americana, 10 de abril de 1870
                                  9. UNA CRÍTICA AL RÉGIMEN DEL SEXENIO (1870)
                                  Tenemos la no intervención del país en la obra de su aparente regeneración; una dictadura
                                  disfrazada que, obrando a su arbitrio y fuera de toda autoridad, es tanto o más pecadora que el sistema
                                  de autorizaciones, tan justamente combatido y tan valiente y enérgicamente condenado. ¿Qué tenemos
                                  en Administración? Los mismos desbarajustes de siempre, un aumento imponente de la Deuda, un
                                  descubierto por demás respetable; la provincia empeñada hasta el corazón en sus posibilidades, el
                                  municipio invadido, sin recursos ni medios susceptibles de desenvoltura. ¿Qué tenemos en economías?
                                  Un presupuesto mayor que los anteriores aun por razón de su activo, los mismos empleados
                                  superfluos, el mismo sistema de nombramientos, cuántos cuerpos innecesarios, las compatibilidades
                                  triunfantes, y la desmoralización por término o complemento de la obra. ¿Qué tenemos en bienestar
                                  del país? Su intranquilidad y la penosa incertidumbre, la paralización completa de todo movimiento de
                                  riqueza, el desengaño, la alarma, la desesperación, el hambre y la miseria.
                                  Entre tanto, nosotros, que condenábamos el lujo y el festín, tenemos lujo deslumbrador y festines
                                  continuados y no interrumpidos; nosotros, que predicábamos la modestia y anatematizábamos toda
                                  ostentación provocativa, tenemos la inmodestia en su más radiante esplendor, y la ostentación
                                  vanidosa exhibiéndose a los ojos de la crítica pública, allí doquiera que la concurrencia es numerosa,
                                  nosotros, que reñíamos empeñada lucha con el santonismo y nos replegábamos al santo calor de los
                                  principios, tenemos un santonismo exagerado, desconocido, horrible; santonismo tal, que hace
                                  indiscutibles las personas. Nosotros, que poníamos el grito en el cielo y nos levantábamos casi

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 65

                                  imponentes cuando sentíamos sometida la política del gabinete a las inspiraciones del gobierno
                                  imperial de Francia, nos entregamos hoy en cuerpo y alma al poder absolutista del rey Guillermo, y
                                  subordinamos toda política propia, toda política de sagrada independencia, a la política del gran
                                  canciller de una nación en que impera el derecho divino como atributo esencial de su dinastía.
                                  Nosotros, que apartábamos los ojos con asco de las camarillas, tenemos hoy camarillas que
                                  imprimen rumbo, y que son escuchadas con preferente atención; nosotros, en fin, que descendiendo a
                                  los detalles, porque la justicia así lo exigía, encontrábamos pretexto justo para dar armas a nuestra
                                  oposición en el hecho de ver convertidos a los coches del estado en instrumentos de puro lujo y de
                                  grato recuerdo para las familias de los entonces altos funcionarios, tenemos hoy reproducido el abuso
                                  aún en mayor escala, y con el mismo descaro y desenvoltura.

                                  La Independencia Española. 21 de septiembre de 1870

                                  10. LA ELECCIÓN DE UN REY
                                  ¿Cómo surgió la candidatura del príncipe alemán, cuál fue su historia, ya que el tristísimo
                                  desenlace todo el mundo lo conoce? Sobre esto voy a decir lo que entonces supe, y nada más que lo
                                  que supe como ministro, y no lo que oí contar ó he podido leer como ciudadano independiente y lector
                                  aficionado a la Prensa y a los libros. Soy, pues, un testigo que declara en forma escueta los hechos, y
                                  nada más que los hechos que presenció. Y cuenta que no oculto nada, porque en rigor nada tengo que
                                  ocultar, y aun sin faltar a la discreción ni al secreto profesional, pude decir en el año 70 esto que voy
                                  dictando en el año 8 del siglo XX.
                                  Para comprender bien lo que voy a referir, es forzoso que explique el estado de la Cámara, las
                                  pasiones que en ella se agitaban, los intereses en ardiente lucha que hacían del problema regio,
                                  llamémosle así, el eje alrededor del cual giraban los partidos y las fracciones de la Asamblea
                                  Constituyente. Y sobre todo, es necesario que explique la situación especialísima, difícil y
                                  comprometida en que se encontraba el general Prim ante la Asamblea Constituyente y ante los partidos
                                  monárquicos. Y cuenta que no me refiero a nada que el general Prim me confiase; ni él era hombre que
                                  fácilmente se espontaneara, ni era natural que tuviese espontaneidades conmigo, que, al fin y al cabo,
                                  era nuevo en la política. Cito hechos y situaciones que eran de toda publicidad en aquella época, y que
                                  resultan evidentes con sólo recordar la composición de la Cámara.
                                  Podía ésta dividirse en dos partes opuestas, irreconciliables y enemigas a muerte. Por una parte,
                                  los republicanos, casi todos federales, sin más que dos excepciones: el señor Ruano y el señor García
                                  Ruiz, que eran republicanos unitarios. Este gran grupo combatía a muerte, y por todos los medios, el
                                  de la fuerza inclusive, cualquier candidatura monárquica. Tan luego como se anunciaba el nombre de
                                  un candidato posible al trono, caían sobre él, con toda la ferocidad de los partidos extremos,
                                  analizándolo, triturándolo, poniéndolo en ridículo, a él y a toda su familia, hasta arrastrarlo por el lodo.
                                  El segundo grupo era el de los monárquicos. En éste se encontraba un pequeño grupo, dirigido
                                  por Cánovas del Castillo, cuyo candidato era don Alfonso; los demás monárquicos, se dividían en tres
                                  fracciones, que, unidas, habían realizado la Revolución de Septiembre. Que unidas, aunque con mucho
                                  trabajo y a fuerza de transacciones, habían elaborado la Constitución democrática de 1869; pero que, al
                                  llegar al magno problema de la elección de rey se dividían profundamente y se hacían la guerra con
                                  mas encono que el de los republicanos contra los monárquicos. Casi toda la Unión Liberal, que es una
                                  de las tres fracciones a que antes nos referíamos, tenía ya su candidatura, la tuvo antes de que la
                                  revolución estallase; su candidato era el duque de Montpensier; montpensierista era, como se decía
                                  entonces, el regente del reino; montpensierista era Topete, y aun entre los progresistas y los
                                  demócratas, afirmaba la murmuración que había algún montpensierista de fuerza y de valor. El resto
                                  de los progresistas, casi en su totalidad, no tenía ningún candidato determinado, pero estaban
                                  dispuestos a recibir, con disciplina inquebrantable, al que don Juan Prim señalase. Y otro tanto puedo
                                  repetir del grupo democrático y economista que era la tercera de las fracciones a que antes me referí.
                                  El general Prim era, pues, el arbitro de aquella situación. Arbitro indiscutible por su talento, por
                                  su energía, por sus grandes condiciones de hombre de Estado, y porque, además, era el dueño absoluto
                                  del Ejército y ocupaba el ministerio de la Guerra. Por convenio tácito, puede decirse, el general Prim
                                  estaba encargado, por ser presidente del Consejo, y, sobre todo, por ser quien era, de buscar un rey

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 66
                                  para el trono vacante.
                                  “Yo me encargo de este difícil problema —había dicho—; pero estoy aleccionado por la
                                  experiencia, y ni soy tan inocente ni soy tan torpe que entregue mis trabajos a la publicidad, ni que, de
                                  antemano, arroje al candidato que escoja a los ataques envenenados, a las violencias sin límite, al
                                  escarnio y a la burla de los republicanos federales, y a la enemiga sistemática de los partidarios del
                                  duque de Montpensier. Yo no me duermo, yo trabajaré sin descanso; yo soy el primero en reconocer
                                  que la interinidad en que vivimos es la muerte por aniquilamiento de la Revolución de Septiembre;
                                  pero, en adelante mi candidato y los esfuerzos diplomáticos o de otro orden para buscar un rey que
                                  ocupe el trono de España serán absolutamente secretos. Nadie sabrá cual es el candidato que yo escoja,
                                  hasta la víspera por decirlo así, de la elección; cuando los federales y los montpensieristas no puedan
                                  destruir ya mi obra”.
                                  Esto dijo una y muchas veces; esto repetía de continuo, no con las palabras que acabo de dictar
                                  —claro es que mi memoria fonográfica no puede llegar a tanto— pero sí con palabras equivalentes.
                                  Las tres candidaturas anteriores, la de don Fernando de Portugal, la primera; la del duque de
                                  Génova fundada en su matrimonio con la hija de Montpensier, la segunda; la tercera, la del duque de
                                  Génova, sin compromiso de ningún género; las tres habían fracasado. Don Juan Prim se encargó
                                  personalmente de la cuarta, que también fracasó en medio de una gran catástrofe, y luego se encargó
                                  de la quinta, que dio por resultado la elección de don Amadeo.
                                  Pero detengámonos en la cuarta candidatura: la del príncipe alemán. De ésta nadie supo nada;
                                  quiero decir que, ni el público, ni aun los hombres políticos de mayor altura, tuvieron noticia ni
                                  sospecha de los trabajos del general Prim. En Consejo de ministros, jamás, ni directa ni
                                  indirectamente, se hablo de la candidatura del príncipe alemán. Cuando le preguntábamos:
                                  —¿Como van esos trabajos para la solución del gran problema? ¿Tenemos ya rey?
                                  Contestaba sonriendo: “No falta mucho; ya saben ustedes que yo soy terco; que no abandono las
                                  empresas por difíciles que sean y el día menos pensado les doy a ustedes la gran sorpresa”. De todas
                                  las maneras, ninguno sabía una palabra de la candidatura de Hohenzollern, exceptuando Sagasta, para
                                  quien las gestiones de don Juan Prim no podían quedar ocultas, porque en aquella época Sagasta era
                                  ministro de Estado. La opinión dominante en la Cámara era la de que don Juan Prim se había fatigado

                                  de buscar candidatos inútilmente, y daba treguas y descanso por algún tiempo al magno y difícil pro-
                                  blema. Todos los días, en los pasillos del Congreso, circulaban multitud de candidaturas: un candidato

                                  en Inglaterra, otro en Alemania, otro en Italia. Algunos afirmaban que don Juan Prim no rechazaba en
                                  absoluto la candidatura de Montpensier, y no faltaba quien asegurase que había hecho gestiones para
                                  traer al trono a don Alfonso. ¿Qué más? Llegando al absurdo, hasta se sostenía que andaba en tratos

                                  con don Carlos. En suma: todas las candidaturas posibles e imposibles, incluyendo la del general Es-
                                  partero. Y esto mismo prueba el secreto absoluto que en sus trabajos en pro de la candidatura alemana,

                                  guardó siempre el general Prim. Pero si el secreto en que se envolvía era prudente y hasta cómodo, este
                                  mismo secreto hacía su posición falsa ante la Cámara, y le creaba... muy serias dificultades.

                                  La situación política, ya he dicho cuál era. Dudas, desconfianzas y temores, cuando no hostili-
                                  dades, respecto al general Prim. Los republicanos alentaban, con la esperanza de que no se encontrara

                                  candidato para el trono. Los montpensieristas acusaban al general de no querer buscarlo, y le suponían
                                  ambiciones, que, como demostraron hasta la evidencia hechos posteriores, eran ambiciones falsas y
                                  supuestas. Otros muchos elementos de la mayoría, y entre ellos algunos muy valiosos del grupo
                                  democrático, tampoco tenían mucha confianza en la sinceridad del general Prim. Sus amigos andaban
                                  desconcertados, y no sabían como defenderle. Y el general, impasible, frío, y trabajando con ahinco,
                                  como luego se vio, cerca del Rey de Prusia y de Bismarck, la candidatura Hohenzollern. Y esta
                                  candidatura continuaba en el misterio y en el secreto más absoluto. Y de pronto, de una manera
                                  inesperada, cuando todos los elementos políticos se preparaban a descansar, según costumbre en la
                                  tregua del verano, la candidatura hizo explosión. Esta es la palabra propia; hizo explosión en un solo
                                  día; dijera mejor en unas cuantas horas.
                                  ¿Como fue ello? ¿Reveló el nombre del nuevo candidato el general Prim a alguno de sus
                                  íntimos? No, seguramente. El general fue el más sorprendido entre todos los habitantes de Madrid.
                                  Sorprendido y profundamente apesadumbrado. Para él fue un verdadero golpe de maza. Mis aficiones

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 67
                                  matemáticas no me permiten dar por cierto sino lo que en conciencia creo que lo es. Y en este
                                  acontecimiento de que voy tratando declaro que ignoro en absoluto cómo estalló la bomba.
                                  Por el pronto llenó de inmenso regocijo a elementos monárquicos, que a todo trance querían salir
                                  de la interinidad, y que andaban confusos y avergonzados de su impotencia para llenar el trono
                                  vacante. Pocos fueron los que en el primer instante pudieron medir las consecuencias del suceso y los
                                  efectos desastrosos de aquella candidatura. La mayor parte de los monárquicos, exceptuando,
                                  naturalmente, los partidarios del duque de Montpensier, acogieron con aplauso la candidatura alemana.
                                  Era el desquite de una serie de fracasos y humillaciones; era la revolución de Septiembre aceptada,
                                  sancionada por el reino de Prusia, por la nación más poderosa de toda Alemania, por los vencedores de
                                  Sadowa, por los que comenzaban a hombrearse, valga la palabra, con el emperador Napoleón. Y, cosa
                                  extraña, los elementos más democráticos encontraban muy de su gusto, temiendo las turbulencias de
                                  los federales, la férrea autoridad de un príncipe alemán.
                                  Si el partido a que yo pertenecía se entusiasmó incondicionalmente con la candidatura alemana,
                                  yo me entusiasmé otro tanto. Ya comprendía que tal candidatura podría ofrecer dificultades por parte
                                  de Francia. Pero, cuando la idea de tales complicaciones pasaba por mi pensamiento, la rechazaba,
                                  porque yo discurría de este modo: Estas dificultades ya las tendrá pensadas el general Prim; y cuando
                                  plantea la candidatura del príncipe alemán, los tendrá vencidos de antemano. Y así, me fui a ver al
                                  general Prim y a darle la enhorabuena por su triunfo diplomático.
                                  —Aquí vengo —le dije—, y traigo en mi compañía tres enhorabuenas: la del ministro (porque
                                  yo continuaba siéndolo, y continué hasta la muerte del general), la del diputado y la del amigo. —Lo
                                  dije con entusiasmo y con sinceridad, pecando en aquel momento de inocente. El entusiasmo de don
                                  Juan Prim no correspondió al mío; le encontré nervioso y agitado como nunca, a aquel hombre dueño
                                  de sí mismo, y que sabía dominar sus pasiones.
                                  —Pues malas enhorabuenas me trae usted; y más acertaría si me trajera tres pésames; aunque
                                  esto usted comprende que, en el punto a que hemos llegado, no se lo diría a todo el mundo. — Yo me
                                  quedé, como vulgarmente se dice, de una pieza, y, desconcertado y aturdido, le pregunté:
                                  —Pero ¿por qué, mi general?
                                  —Si no lo comprende usted, es que no se ha parado a discurrir lo que se nos viene encima.
                                  —Pero ¿no es usted el que ha gestionado esta candidatura?
                                  —Y ¡quién había de ser!
                                  —¿No ha conseguido usted el asentimiento del rey de Prusia y de Bismarck?
                                  —Evidentemente.
                                  —¿No cuenta usted con el asentimiento unánime del partido y con una mayoría brillante en la
                                  Cámara?
                                  —¡Quién dudará que la Asamblea ha de darme sus votos!
                                  —¿Teme usted, acaso —pregunté con cierto misterio—, que el Regente, por compromiso con
                                  Montpensier, se oponga al nuevo candidato, creándonos un grave conflicto?
                                  —El general Serrano es un hombre leal y sabe cumplir sus deberes; de ese lado nada temo.
                                  —Pues, entonces, mis enhorabuenas están en su punto, porque su triunfo de usted es indiscutible.
                                  —¡Mi derrota, mi conflicto, mi responsabilidad, éstas sí que son indiscutibles!
                                  —Mire usted —me dijo—; lo que ha sucedido hoy, no sé o no quiero saber por culpa de quien,
                                  me desconcierta en absoluto, me crea una situación dificilísima, y destruye por completo todos mis
                                  planes. — Y continuo tristemente, como sintiéndose abrumado:
                                  —Mi plan era este: En primer lugar, secreto absoluto; ni se arroja el candidato al público para
                                  que lo destroce, ni de buenas a primeras se le dice a Francia que hemos resuelto traer un rey de familia
                                  prusiana—. Y ya con más calor, siguió expresando ideas de este orden: —Decir al mundo que España
                                  ha elegido un rey, y pedir ante el mundo públicamente el asentimiento de Francia, es una humillación a
                                  la que no estoy dispuesto a someter a mi patria y a la que yo no me someto tampoco. Y proclamar este
                                  candidato sin el asentimiento del emperador Napoleón, es algo así como un reto que le lanzamos; y es,
                                  en suma, una temeridad, porque si el emperador se opone, la candidatura no prospera. Estoy entre la
                                  humillación y la temeridad, y mis enemigos me acusarán, por lo menos, de una incomprensible
                                  imprevisión. JOSÉ ECHEGARAY, Recuerdos

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 68

                                  REINADO DE AMADEO DE SABOYA

                                  11. EL FRACASO DE UNA DINASTÍA DEMOCRÁTICA SEGÚN UN REPUBLICANO
                                  En el mes de septiembre de 1868 estalló una revolución y prevalecieron las ideas democráticas.
                                  No se pensó de pronto en levantar un trono, sino en reconocer y afirmar las libertades del pueblo. Aún
                                  las Cortes llamadas á constituir de nuevo el país, si bien se decidieron por la monarquía, tardaron en
                                  realizarla. Se nombró rey el día 16 de noviembre de 1870, dos años después del alzamiento, cuando
                                  había tenido sobra de tiempo para crecer y fortalecerse el partido republicano, que á la sazón era ya
                                  entre los liberales el más numeroso y el de más empuje. [...] A falta de otro mejor se detuvo al fin el
                                  Gobierno en Amadeo de Saboya, duque de Aosta, que, elegido Rey por las Cortes, subió al trono el día
                                  2 de enero de 1871, después de haber jurado guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes.
                                  Amadeo de Saboya era joven, si de algún corazón, de corto entendimiento. Desconocía de
                                  España la historia, la lengua, las instituciones, las costumbres, los partidos, los hombres; y no podía
                                  por sus talentos suplir tan grave falta. Era de no muy fino carácter. No tenía grandes vicios, pero
                                  tampoco grandes virtudes: poco moderado en sus apetitos, era aún menos cauto en satisfacerlos. Una
                                  cualidad buena manifestó, y fue la de no ser ni parecer ambicioso. Mostró escaso afán por conservar su
                                  puesto: dijo desde un principio que no se impondría á la nación por la fuerza, y lo cumplió, prefiriendo
                                  perder la corona á quebrantar sus juramentos. Esta lealtad puede asegurarse que fue su principal virtud
                                  y la única norma de su conducta.
                                  No eran dotes éstas para regir á un pueblo tan agitado como el nuestro. El día de su elección,
                                  había tenido Amadeo en pro sólo 191 votos; en contra 120. No le querían ni los republicanos ni los
                                  carlistas, que eran los dos grandes partidos de España, ni los antiguos conservadores [los moderados],
                                  que estaban por D. Alfonso. Recibíanle de mal grado los unionistas, que habían puesto en el duque de
                                  Montpensier su esperanza, y algunos progresistas que deseaban ceñir la diadema de los reyes á las
                                  sienes de Espartero. No le acogía con entusiasmo nadie; y era evidente que solo un príncipe de grandes
                                  prendas habría podido hacer frente á tantos enemigos, y venciendo en éstos la indiferencia, en aquéllos
                                  la prevención, en los de más allá el amor y viejas instituciones, reunir en torno suyo y como en un haz
                                  á cuantos estuviesen por la libertad y el trono.
                                  Aun así la tarea habría sido difícil. Surgían de la misma Constitución del Estado graves
                                  obstáculos. Los crea en todo tiempo la contradicción, y la contradicción era allí manifiesta. Se
                                  consignaba por una parte la soberanía de la nación, se establecía por otra la monarquía hereditaria, y se
                                  concluía diciendo que por un simple acuerdo de las Cortes cabía reformar la ley fundamental en todos
                                  sus artículos, sin exceptuar los relativos á la forma de gobierno. Ni es soberana la nación que vincula
                                  en una familia la primera y la más importante magistratura del Estado; ni hereditaria, ni siquiera
                                  vitalicia, la monarquía en que una Asamblea puede alterar y aun derogar la ley que le dio vida. ¿Qué
                                  fundador de dinastía ha de poder gobernar tranquilo, sobre todo en los comienzos de su reinado,
                                  teniendo pendiente esta espada sobre su cabeza? [...]
                                  Un monarca inteligente que sepa hacerse superior á los partidos, puede, sin grande esfuerzo,
                                  seguir los cambios de la opinión con los de sus consejeros; y en los casos en que verdaderamente
                                  peligren la libertad y el orden, tomar, aunque sea en menoscabo del derecho de algunos ciudadanos y
                                  sin el beneplácito del Parlamento, las medidas que la necesidad exija: que ante la necesidad enmudeció
                                  siempre la justicia y pudieron muy poco las pasiones. El mal para la monarquía estaba en que no era
                                  Amadeo hombre de gran temple.
                                  Amadeo, al venir á España, quiso ganar los ánimos por el valor y la modestia. Entró en Madrid á
                                  caballo, fría la atmósfera, cubiertas de nieve las calles, caliente aún la sangre del General Prim, á quien
                                  se había asesinado días antes por su causa. Iba á la cabeza de su Estado Mayor con serena calma,
                                  mostrando en el pueblo una confianza que tal vez no abrigase. Rechazó desde luego la vana pompa de
                                  los antiguos reyes. Ocupó en Palacio un reducido número de aposentos, vivió sin ostentación, recibió
                                  sin ceremonia, salió unos días á caballo, otros en humildes coches, los más solo, y siempre sin escolta.
                                  Prodigábase, tal vez más de lo que convenía, por el deseo de ostentar costumbres democráticas.
                                  No se lo agradecía la muchedumbre, por más que no dejase de verlo con alguna complacencia.

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 69
                                  La aristocracia lo volvía en menosprecio del joven príncipe. Las clases medias no sabían si censurarlo
                                  o aplaudirlo. Tanto distaban estos sencillos hábitos de la idea que aquí se tenía formada de la
                                  monarquía y los monarcas. Los que habían recibido sin prevención la nueva dinastía esperaban
                                  principalmente de Amadeo actos que revelasen prendas de gobierno. Habrían querido verle poniendo
                                  desde luego la mano en nuestra viciosa y corrompida administración o en nuestra desquiciada
                                  Hacienda. Deseaban que, por lo menos, estimulase el comercio, la industria, la instrucción, alguna de
                                  las fuentes de la vida pública. Amadeo no supo hacerlo ni sacrificar á tan noble objeto parte de su
                                  dotación ni de sus rentas, y fue de día en día perdiendo.
                                  Nombró Presidente del Consejo de Ministros al General Serrano, y convocó para el día 3 de
                                  Abril las primeras Cortes. En tanto que éstas se reunían, apenas hizo más que repartir mercedes al
                                  ejército, crear para el servicio de su persona un cuarto militar y una lucida guardia, y exigir juramento
                                  de fidelidad á toda la gente de armas. Deseaba ser el verdadero jefe de las fuerzas de mar y tierra; y
                                  sobre no conseguirlo por lo insuficiente de los medios, sembró en unos la desconfianza y en otros el
                                  disgusto. Negáronse á jurarle algunos, con lo que, al descontento, se añadió el escándalo.
                                  Mas éstos no eran sino leves tropiezos. El gran peligro estaba en la significación que daban á las
                                  próximas elecciones los republicanos. Habían puesto en duda la facultad de las Cortes Constituyentes
                                  para elegir monarca, y pretendían ahora que los comicios, aunque de un modo indirecto, iban á
                                  confirmar ó revocar la elección de Amadeo. Terminaron por creerlo así cuantos no estaban por la
                                  nueva dinastía; y la lucha fue verdaderamente entre dinásticos y antidinásticos. No había aún coalición
                                  formal entre las oposiciones [carlistas y republicanos]; mas por la manera como se había presentado el
                                  asunto, la que no se sentía con fuerzas para vencer en un distrito, se inclinaba á votar al candidato de
                                  otra, aunque las separasen abismos. Hecho gravísimo, que no sin razón alarmó al Gobierno y le
                                  arrancó, poco antes de abrirse las urnas, la tan arrogante como impolítica frase de que no se dejaría
                                  sustituir por la anarquía. Acudió el Gobierno para vencer, sobre todo, en los campos, á toda clase de
                                  coacciones, extremando las ya conocidas é inventándolas de tal índole, que hasta á los hombres de
                                  corazón más frío encendieron en ira. No por esto pudo impedir que fuesen poderosas en las Cortes las
                                  minorías antidinásticas, ni que, movidas por la misma idea que dirigió los comicios, pensasen desde un
                                  principio, más que en dictar leyes, en acabar con Amadeo.
                                  Para establecer en España un trono con esperanzas de consolidarlo, habría debido venir Amadeo,
                                  ó después de una República turbulenta ó cuando, naciente aún el partido federal era débil y contribuían
                                  á enflaquecerlo hombres importantes de la democracia que transigieron con la Monarquía. Vino á
                                  deshora, y no pudo con los obstáculos que encontró en el camino.
                                  Para mayor desgracia suya, ¡halló Amadeo tan escaso apoyo en sus mismos partidarios! Muerto
                                  Prim, se disputaron la jefatura del partido radical los Sres. Zorrilla y Sagasta, y pasaron, sin sentirlo, de
                                  rivales á enemigos. Los separaban al nacer la lucha diferencias políticas tan sutiles, que apenas las
                                  distinguían ni aun los hombres del Parlamento. Se fueron agrandando y la animosidad creciendo hasta
                                  convertirse en duelo á muerte. Llevados por el ardor de la pelea, no vacilaron, según se ha visto, los
                                  dos contendientes en recurrir á extrañas fuerzas: suscitaron al nuevo Rey dificultades que habrían
                                  bastado á derribarle, aun no habiendo existido algunas de las que antes expuse.

                                  Fue principalmente esta lucha la que hizo inestables las Cortes, inestables los Gobiernos, ines-
                                  table la Monarquía, estéril el reinado. Sin ella Amadeo habría dejado en el país más ó menos profundas

                                  huellas; con ella no dejó ninguna. No se hizo entonces reforma de importancia, con ser tantas las que
                                  uno de los dos rivales se proponía llevar á cabo. Se dictó sólo leyes por las que se llamaba miles de
                                  hombres á las armas, ó se suspendía el pago de los intereses de la deuda, ó se decretaba empréstitos, ó
                                  se consentía operaciones ruinosas para el Tesoro, ó se agravaba los tributos aparentando disminuirlos.
                                  Se propuso en los días de Amadeo la emancipación de los esclavos de Puerto Rico; pero no se la votó
                                  sino después de proclamada la República. El reinado se pasó todo en la guerra de los dos ilustres
                                  progresistas, que, para sostenerla, no vacilaban en recurrir á toda clase de medios.

                                  D. Manuel Ruiz Zorrilla, á juzgar por su folleto A mis amigos y adversarios, no se explica toda-
                                  vía la dimisión de Amadeo. La cuestión de Artillería no fue real y verdaderamente sino el motivo oca-
                                  sional de la renuncia; la causa verdadera estuvo en que en aquel engañado Príncipe se encontró prisio-
                                  nero de los radicales y no vio medio de romper sus ataduras sin desatar los vientos revolucionarios. Tal

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 70
                                  vez llegase á conocer los trabajos de Rivero; conociéndolos ó no, hubo de comprender, como Da María
                                  Cristina en 1840, que llevaba por cetro una caña, y no podía, según dijo en su Mensaje á las Cortes, ni
                                  dominar el contradictorio clamor de los partidos ni hallar remedio á los males que nos afligían.
                                  La caída de Amadeo produjo escasa impresión en los que hasta entonces le habían defendido.
                                  Algunos, al otro día, eran Ministros de la República. El que le guardó más tiempo en su memoria y su
                                  corazón fue sin duda el Sr. Ruiz Zorrilla. ¿Merecía Amadeo este olvido? Consideradas las cosas en
                                  conjunto, es más digno de lástima que de censura. Nada hizo; pero nada le dejaron hacer sus mismos
                                  hombres. F. PI Y MARGALL, Reinado de Amadeo de Saboya. Apuntes para escribir su historia
                                  12. LA RUPTURA DE LOS PROGRESISTAS (1871)
                                  [No voy a incurrir en las debilidades o en la candidez con que en] momentos como el presente ha
                                  procedido nuestro partido, creyendo de buena fe que la libertad no peligraba en manos de nuestros
                                  adversarios. [...] Si viera a mis mejores amigos [en referencia a los sagastinos] en el Gobierno y les
                                  viera inclinados a bastardear las doctrinas y los procedimientos del partido progresista democrático,
                                  por encima de toda afección personal combatiré sin tregua a ese Gobierno mientras crea que en sus
                                  manos pueda peligrar la libertad. Para apreciar a mis adversarios tengo mi criterio: el que no está
                                  conmigo está contra mí [...] mientras esté persuadido de que las doctrinas de nuestro partido son las
                                  que mejor pueden asegurar y hacer respetables la monarquía y la libertad.
                                  RUIZ ZORRILLA, discurso improvisado en una manifestación, en El Imparcial, 4 de octubre de 1871
                                  13. UNA OPINIÓN REPUBLICANA SOBRE AMADEO
                                  Por todas partes topan [los reyes] con muchedumbres airadas o indiferentes; con aristocracias
                                  desdeñosas; con clérigos ganosos de maldecirles; con autoridades republicanas que les hablan de vos y
                                  que les llaman jefes de Estado, y ellos tiesos que tiesos en su trono de mentirijillas. Decía Descartes:
                                  “Pienso, luego soy”, y dice don Amadeo: “Cobro, luego reino.” ¿Cuándo se acabará esta farsa?
                                  EMILIO CASTELAR, durante el reinado de Amadeo de Saboya

                                  14. ABDICACIÓN DE AMADEO DE SABOYA
                                  Grande fue la honra que merecí a la nación española eligiéndome para ocupar su trono (...).
                                  Decidido a inspirarme únicamente en el bien del país y a colocarme por encima de todos los partidos,
                                  resuelto a cumplir religiosamente el juramento por mí prestado ante las Cortes Constituyentes, y
                                  pronto a hacer todo linaje de sacrificios por dar a este valeroso pueblo la paz que necesita, la libertad
                                  que merece y la grandeza que su gloriosa historia y la virtud y constancia de sus hijos le dan derecho,
                                  creí que (...) hallaría poderosa ayuda para conjurar los peligros y vencer las dificultades que no se me
                                  ocultaban a mi vista, en las simpatías de todos los españoles amantes de su patria, deseosos ya de
                                  poner término a las sangrientas y estériles luchas que hace tiempo desgarran sus entrañas.
                                  Conozco que me engañó mi buen deseo. Dos largos años hace que ciño la corona de España, y la
                                  España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan
                                  ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos
                                  soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la
                                  espada, con pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación, son españoles; todos
                                  invocan el dulce nombre de la patria, todos pelean y se agitan por su bien; y entre el fragor del
                                  combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas
                                  manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible
                                  todavía hallar el remedio para tamaños males.
                                  Lo he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo
                                  quien ha prometido observarla.
                                  Nadie achacará a flaqueza de ánimo mi resolución. No había peligro que me moviera a
                                  desceñirme la Corona si creyera que la llevaba en mis sienes para bien de los españoles, ni causó mella
                                  en mi ánimo el que corrió la vida de mi augusta esposa, que en este solemne momento manifiesta
                                  como yo el vivo deseo de que en su día se indulte a los autores de aquel atentado. Pero tengo hoy la
                                  firmísima convicción de que serán estériles mis esfuerzos e irrealizables mis propósitos.

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 71
                                  Estas son, señores diputados, las razones que me mueven a devolver a la nación, y en su nombre a
                                  vosotros, la Corona que me ofreció el voto nacional, haciendo renuncia de ella por mí, por mis hijos y
                                  sucesores.
                                  Estad seguros de que, al desprenderme de la corona, no me desprendo del amor a esta España tan
                                  noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarle
                                  todo el bien que mi leal corazón para ella apetecía.
                                  Palacio de Madrid, 11 de febrero de 1873.

                                  AMADEO DE SABOYA, Carta y Manifiesto a los españoles, 1873

                                  LA PRIMERA REPÚBLICA

                                  15. EL FEDERALISMO SEGÚN PI Y MARGALL
                                  La federación es un sistema por el cual los diversos grupos humanos, sin perder su autonomía en
                                  lo que les es peculiar y propio, se asocian y subordinan al conjunto de los de su especie para todos los
                                  fines que les son comunes (...). Establece la unidad sin destruir la variedad, y puede llegar a reunir en
                                  un cuerpo la humanidad toda, sin que se menoscabe la independencia ni se altere el carácter de
                                  naciones, provincias ni pueblos. Por esto, al paso que la monarquía universal ha sido siempre un sueño,
                                  van preparando sin cesar la federación, la razón y la Historia...

                                  F. PI Y MARGALL, Las nacionalidades
                                  16. DERECHOS Y LIBERTADES EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE 1873
                                  Toda persona encuentra asegurados en la República, sin que ningún poder tenga facultades para
                                  cohibirlos, ni ley ninguna autoridad para mermarlos, todos los derechos naturales.
                                  1.° El derecho a la vida, y a la seguridad, y a la dignidad de la vida.
                                  2.° El derecho al libre ejercicio de su pensamiento y a la libre expresión de su conciencia.
                                  3.° El derecho a la difusión de sus ideas por medio de la enseñanza.
                                  4.o El derecho de reunión y de asociación pacíficas.
                                  5.° La libertad del trabajo, de la industria, del comercio interior, del crédito.
                                  6.° El derecho de propiedad, sin facultad de vinculación ni amortización.
                                  7.° La igualdad ante la ley.
                                  8.° El derecho a ser jurado y ser juzgado por los Jurados [...].
                                  Estos derechos son anteriores y superiores a toda legislación positiva.

                                  Proyecto de Constitución de 1873, Título Preliminar
                                  17. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE 1873
                                  Artículo 1. Componen la Nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja,
                                  Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba,
                                  Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, Regiones Vascongadas. Los Estados
                                  podrán conservar las actuales provincias o modificarlas según sus necesidades territoriales.
                                  Artículo 2. Las islas Filipinas, de Femando Poo, Annobón, Corisco, y los establecimientos de
                                  Africa componen territorios que, a medida de sus progresos, se elevarán a Estados por los poderes
                                  públicos.
                                  Artículo 39. La forma de gobierno de la Nación española es la República federal.
                                  Artículo 40. En la organización política de la Nación española todo lo individual es de la pura
                                  competencia del individuo; todo lo municipal es del Municipio; todo lo regional es del Estado, y todo
                                  lo nacional de la Federación.
                                  Artículo 42. La soberanía reside en todos los ciudadanos, y se ejerce en representación suya por
                                  los organismos políticos de la República constituida por medio de sufragio universal.
                                  Artículo 43. Estos organismos son: El Municipio. El Estado regional. El Estado federal o
                                  Nación. La soberanía de cada organismo reconoce por límites los derechos de la personalidad humana.

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 72
                                  Además, el Municipio reconoce los derechos del Estado, y el Estado los derechos de la Federación.
                                  Artículo 44 En Africa y en Asia posee la República Española territorios en que no se han
                                  desarrollado todavía suficientemente los organismos políticos, y que, por tanto, se regirán por leyes
                                  especiales, destinadas a implantar allí los derechos naturales del hombre y a procurar una educación
                                  humana y progresiva.
                                  Artículo 92. Los Estados tienen completa autonomía económico-administrativa y toda la
                                  autonomía política compatible con la existencia de la Nación.
                                  Artículo 93. Los Estados tienen la facultad de darse una Constitución política, que no podrá en
                                  ningún caso contradecir a la presente Constitución.
                                  Artículo 94. Los Estados nombran sus Gobiernos respectivos y sus asambleas legislativas por
                                  sufragio universal.
                                  Artículo 95. En la elección de los Gobiernos, de los legisladores y de los empleado de los
                                  Estados no podrá nunca intervenir ni directa ni indirectamente el poder federal.
                                  Artículo 96. Los Estados regirán su política propia, su industria, su hacienda, sus obras públicas,
                                  sus caminos regionales, su beneficencia, su instrucción y todos los asuntos civiles y sociales que no
                                  hayan sido por esta Constitución remitidos al Poder federal.
                                  Artículo 99. Los Estados no podrán legislar ni contra los derechos individuales, ni contra la
                                  forma democrática republicana, ni contra la unidad y la integridad de la Patria, ni contra la
                                  Constitución federal.
                                  Artículo 101. Los Estados no podrán mantener más fuerza pública que la necesaria para su
                                  política y seguridad interior. La paz general de los Estados se halla garantizada por la Federación, y los
                                  poderes federales podrán distribuir la fuerza nacional a su arbitrio, sin necesidad de pedir
                                  consentimiento alguno a los Estados. Los Estados no podrán jamás apelar a la fuerza de las armas unos
                                  contra otros, y tendrán que someter sus diferencias a la jurisdicción del Tribunal Supremo federal.
                                  Cuando un Estado o parte de él se insurreccionare contra los poderes públicos de la Nación, pagará los
                                  gastos de la guerra. Los Estados constituirán sus Poderes con entera libertad, pero con analogía al tipo
                                  federal, y dividiéndolos en los tres fundamentales de legislativo, ejecutivo y judicial.

                                  Proyecto de Constitución de 1873

                                  18. EL TRABAJO INFANTIL
                                  Art. lo Los niños y las niñas menores de 10 años no serán admitidos al trabajo en ninguna
                                  fábrica, taller, fundición o mina.
                                  Art. 2o No excederá de cinco horas diarias, en cualquier estación del año, el trabajo de los niños
                                  menores de 13, ni el de las niñas menores de 14.
                                  Art. 3o Tampoco excederá de ocho horas el trabajo de los jóvenes de 13 a 15 años, ni el de las
                                  jóvenes de 14 a 17.
                                  Art. 4o No trabajarán de noche los jóvenes menores de 15 años, ni las jóvenes menores de 17,
                                  en los establecimientos en que se empleen motores hidráulicos o de vapor. Para los efectos de esta ley,
                                  la noche empieza a contarse desde las ocho y media.
                                  Art. 5° Los establecimientos de que habla el artículo 1°, situados a más de cuatro kilómetros de
                                  lugar poblado, y en los cuales se hallen trabajando permanentemente más de 80 obreros y obreras
                                  mayores de 17 años, tendrán obligación de sostener un establecimiento de instrucción primaria, cuyos
                                  gastos serán indemnizados por el Estado. En él pueden ingresar los trabajadores adultos y sus hijos
                                  menores de 9 años. Es obligatoria la asistencia a esta escuela durante tres horas por lo menos para
                                  todos los niños comprendidos entre los 9 y los 13 años y para todas las niñas de 9 a 14.
                                  Art. 6° También están obligados estos establecimientos a tener un botiquín y a celebrar
                                  contratos de asistencia con un medico-cirujano, cuyo punto de residencia no exceda de diez
                                  kilómetros, para atender a los accidentes desgraciados que por efecto del trabajo puedan ocurrir.
                                  Art. 7o La falta de cumplimiento a cualquiera de las disposiciones anteriores será castigada con
                                  multa de 125 a 1.250 pesetas.
                                  Art. 8° Jurados mistos [sic] de obreros, fabricantes, maestros de escuela y médicos, bajo la
                                  presidencia del juez municipal, cuidarán de la observancia de esta ley y de su reglamento, en la forma

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 73
                                  que en él se determine, sin perjuicio de la inspección que a las autoridades y ministerio fiscal compete
                                  en nombre del Estado. [...]
                                  Lo tendrá entendido el Poder ejecutivo para su impresión, publicación y cumplimiento. Palacio
                                  de las Cortes, 24 de julio de 1873. Ley decretada y sancionada por las Cortes Constituyentes.
                                  Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes, 24 de julio de 1873

                                  19. OBSTÁCULOS DE LA REPÚBLICA
                                  El primer cáncer, la empleomanía; el segundo cáncer, la clerigalla; el tercer cáncer, la
                                  indiferencia: si no la secundan los españoles caerá, como la monarquía, por su propio peso; el cuarto
                                  cáncer, el ejército político; quinto cáncer, el faso patriotismo, [...] la torpeza de los que confunden a
                                  cada paso el amor patrio con el odioso interés personal; sexto cáncer, tal vez el peor de todos, la
                                  impaciencia. La Flaca, 1873
                                  20. MANIFIESTO DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE CUBA
                                  Al levantarnos armados contra la opresión del tiránico gobierno español, manifestamos al mundo
                                  las causas que nos han obligado a dar este paso. Nadie ignora que España gobierna a Cuba con un
                                  brazo de hierro ensangrentado, no sólo no le deja seguridad en sus propiedades, arrogándose la
                                  facultad de imponer tributos a su antojo, sino que la tiene privada de toda libertad política y religiosa.
                                  España nos impone en nuestro territorio una fuerza armada que no lleva otro objeto que hacernos
                                  doblar el cuello al yugo férreo que nos degrada.
                                  Nuestros valiosos productos, mirados con ojeriza por las repúblicas de los pueblos mercantiles
                                  extranjeros (por los prejuicios) que provoca el sistema aduanero español para coartarles su comercio; si
                                  bien venden a grandes precios en los puertos de otras naciones, aquí el infeliz productor no alcanza
                                  siquiera para cubrir sus gastos (...).
                                  Nosotros consagramos estos dos venerables principios: nosotros creemos que todos los hombres
                                  son iguales, amamos la tolerancia, el orden y la justicia (...) admiramos el sufragio universal que
                                  asegura la soberanía del pueblo; deseamos la emancipación gradual y bajo indemnización de la
                                  esclavitud y el libre cambio de las naciones amigas que usen la reciprocidad para decretar leyes e
                                  impuestos (...); demandamos la religiosa observancia de los derechos imprecriptibles del hombre,
                                  constituyéndonos en nación independiente, porque así cumple a la grandeza de nuestros futuros
                                  destinos y porque estamos seguros de que bajo el cetro de España nunca gozaremos del franco
                                  ejercicio de nuestros derechos. 10 de octubre de 1868. CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES
                                  21. DISPOSICIONES DEL CANTÓN DE CARTAGENA
                                  La Junta Soberana (del Cantón de Cartagena) (...), interpretando las aspiraciones del pueblo de
                                  Cartagena, ha estimado conveniente establecer:
                                  1°- La instrucción gratuita, obligatoria, elemental, con responsabilidad personal de los jefes de
                                  familia y colectividades encargados de la educación de la infancia (...).
                                  4o- Queda terminantemente prohibida, bajo la más estricta responsabilidad de los profesores y
                                  encargados de los colegios (...) la enseñanza en los mismos de dogmas, ni relígión positiva, debiendo
                                  atenerse para la moral en los principios de la ciencia y de los deberes sociales (...).
                                  Considerando que las iglesias han sido constituidas con los intereses colectivos del pueblo y que
                                  por tanto no pueden ser propiedad exclusiva de una asociación particular (...). Esta Junta Soberana de
                                  salvación acuerda:
                                  Quedan confiscados todos los bienes que pertenezcan a las asociaciones religiosas, que pasan
                                  desde luego a la propiedad colectiva del Cantón (...).
                                  Considerando que la propiedad es uno de los derechos más legítimos del hombre, siempre que sea
                                  resultado indispensable de su trabajo (...):
                                  Quedan confiscados y declarados propiedad colectiva del Cantón todos los bienes (...) que
                                  disfruten sus actuales dueños por herencia y con origen de gracia o donación real, tales como
                                  vinculaciones, mayorazgos, capellanías.

                                  Cartagena, 1 de octubre de 1873

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 74
                                  22. REACCIÓN DE CASTELAR Y DE CÁNOVAS ANTE LA CRISIS EL VIRGINIUS
                                  Estados Unidos resuelto a una guerra que sería nuestra ruina y la pérdida de las Antillas. Nuestro
                                  estado es precario. Ochenta mil hombres tienen los carlistas.En Norte, formidables, casi inaccesible.
                                  Pamplona y Bilbao, sitiados; San Sebastián, aislado; Santander, amenazado. El Alto Aragón, invadido;
                                  el Bajo, también. Cataluña, cada día más molestada. El Maestrazgo, un diluvio de facciones.
                                  Cartagena, a pesar del horrible bombardeo, todavía se sostiene y parece decidida a sostenerse mucho
                                  tiempo. Las fragatas sitiadas y sitiadoras componen nuestra escuadra entera. El patriotismo es palabra
                                  tan vana para los partidos españoles que las dificultades internacionales aumentarán su brío y su odio
                                  al Gobierno. Los cien mil hombres del ejército que tenemos no bastan para las necesidades más
                                  urgentes. El transporte de soldados filipinos a Cuba es una utopía.

                                  Nota de EMILIO CASTELAR al ministro de Estado Carvajal, el 27 de noviembre de 1873
                                  A pesar de las resistencias de los cubanos y de las disidencias del gobierno con el capitán
                                  general, paréceme que la cuestión del Virginius terminará pacíficamente. Consultado sobre este punto
                                  por Castelar, influí enérgicamente para que se evitase el conflicto. Sin marina en este momento, ni
                                  dinero, ni tropas de que disponer, la isla de Cuba es hoy indefendible; y por un instante temblé ante la
                                  idea de que los insensatos que tantas desdichas nos tienen ya causadas completaran su obra perdiendo
                                  Cuba. Es muy dudoso que tengamos razón en el asunto, pero lo que no ofrece duda alguna es que se
                                  trata de optar entre un mediano arreglo o una pérdida cierta de la Gran Antilla.

                                  Carta de CÁNOVAS DEL CASTILLO a la reina Isabel II, 1873.

                                  23. CASTELAR A LAS CORTES EL 2 DE ENERO DE 1874
                                  Señores diputados: El gobierno de la nación, fiel a los compromisos contraídos con vosotros, y a
                                  los deberes impuestos por su conciencia y su mandato, viene a daros cuenta del ejercicio de su poder, y
                                  a rendiros con este motivo el homenaje de su acatamiento y de su respeto. Fatídicas predicciones se
                                  habían divulgado sobre la llegada de este día (...).
                                  El funestísimo período en que una parte considerable de la nación se vio entregada a los horrores
                                  de la demagogia, dividiéndose nuestras provincias en fragmentos, donde reinaba todo tipo de
                                  desórdenes y de tiranías, las Cortes ocurrieron al remedio de este grave daño, creando poderes
                                  vigorosos y fuertes.
                                  El gobierno ha ejercido estos poderes, que eran omnímodos, con lenidad y con prudencia atento a
                                  vencer las dificultades extrañas más que a extremar su propia autoridad. Dondequiera que ha habido un
                                  amago de desorden, allí ha estado su mano con prontitud y energía. Dondequiera que ha habido una
                                  conjuración, allí ha entrado con ánimo resuelto y verdadero celo. El orden público se ha mantenido
                                  ileso, fuera del radio de la guerra, y las clases todas se han entregado a su actividad y a su trabajo (...).
                                  Además de estos medios políticos se necesitan fines políticos también. Y estos deben ser...
                                  proponeros, no una república de escuela o de partido, sino una república nacional ajustada por su
                                  flexibilidad a las circunstancias, transigente con las creencias y las costumbres que se encuentra a su
                                  alrededor, sensata para no alarmar a ninguna clase, fuerte para intentar todas las reformas necesarias,
                                  garantía de los intereses legítimos y esperanza de las generaciones que nacen impacientes por realizar
                                  nuevos progresos en las sociedades humanas (...).
                                  Si obedeciendo al doble movimiento de conservación y de progreso que impulsa a las sociedades
                                  modernas entráis en una política mesurada y conseguís un gobierno estable, será reconocida por
                                  Europa nuestra república. Ninguna nación, ningún gobierno tiene ya hoy antipatías invencibles a la
                                  forma republicana... Todos quieren a una que se establezca aquí un gobierno que dé verdaderas
                                  garantías al orden público y a los cuantiosos intereses que para el comercio internacional entraña
                                  nuestro rico suelo (...).
                                  Es necesario cerrar para siempre, definitivamente, así la era de los motines populares, como la era
                                  de los pronunciamientos militares. Es necesario que el pueblo sepa que todo cuanto en justicia le
                                  corresponde puede esperarlo del sufragio universal, y que de las barricadas y de los tumultos sólo
                                  puede esperar su ruina y su deshonra. Es necesario que el ejército sepa que ha sido formado,
                                  organizado, armado para obedecer la legalidad, sea cual fuere: para obedecer a las Cortes, dispongan lo

                                  Textos de Historia de España TEMA 5 – EL SEXENIO DEMOCRÁTICO 75
                                  que quieran; para ser el brazo de las leyes (...).
                                  Vino la República, no traída por los republicanos, que no tienen derecho a llamarse los fundadores
                                  de la República, sino traída por los radicales; así que yo entré a formar parte con gran satisfacción de
                                  un ministerio en que había elementos radicales; y la noche triste para la República del 24 de febrero,
                                  en que aquella coalición se rompió, yo dije a la minoría republicana el abismo a que se arastraba a la
                                  República. Ya estamos en el fondo de ese abismo. Meceos en vuestras ilusiones; somos más
                                  impopulares que los moderados, que los conservadores, que los radicales, porque nuestra
                                  impopularidad es más reciente y nuestros errores se tocan más de cerca (...).
                                  Ahora, señores diputados, sólo me resta deciros que, si soy sospechoso al partido republicano, si es
                                  que me habéis de sustituir, lo hagáis pronto; porque si algo me apena es el poder, y si alguna cosa me
                                  halaga es el retiro de mi hogar, al que llevaré la satisfacción de haber dado a mi país cuatro meses de
                                  paz en lo que me ha sido posible, y en él pediré a Dios os dé el oportuno acierto para salvar las
                                  dificultades que nos rodean y llevar adelante la república; lo que ciertamente no creo pueda
                                  conseguirse sin los medios que os acabo de indicar, y que son los que exigen la naturaleza de los
                                  sucesos por que atraviesa la nación, pues delante de la guerra no hay más política que seguir que la de
                                  la guerra. EMILIO CASTELAR, Discurso a las Cortes constituyentes, 2 de enero de 1874
                                  24. MANIFIESTO Y DECRETO DEL GOBIERNO, 9 DE ENERO DE 1874
                                  Los partidos que están en el poder hicieron la revolución de 1868 yla Constitución de 1869 y no
                                  condenan ni destruyen su propia obra. [...]
                                  No consiste la democracia en destruir nivelando la jerarquía social nacida de la invencible
                                  naturaleza de las cosas; consiste sólo en la igualdad de los derechos políticos [...]. La nobleza y las
                                  clases acomodadas no deben, pues, recelar de la democracia. [...]
                                  Menos aún deben recelar los buenos católicos y los hombres sinceramente religiosos [...]. El
                                  Estado no puede desatender ni ofender a la Iglesia, desatendiendo y ofendiendo así las creencias de la
                                  inmensa mayoría de los españoles. [...]
                                  [Sigue un decreto que disuelve las Cortes de 1873 y establece que] el Gobierno de la República
                                  convocará Cortes ordinarias tan luego como, satisfechas las necesidades del orden, pueda funcionar
                                  libremente el sufragio universal. Gaceta de Madrid, 9 de enero de 1874
                                  25. DECRETO DE DISOLUCIÓN DE REUNIONES Y SOCIEDADES POLÍTICAS, 1874
                                  El Gobierno de la República ha anunciado ya que su principal propósito es asegurar el orden y
                                  mantener en pie los fundamentos de la sociedad española, minada hasta hoy por predicaciones
                                  disolventes y locas teorías. Resuelto a no ceder en el camino emprendido por ningún genero de
                                  consideraciones ni ante dificultades de ninguna especie, se cree en el deber de extirpar de raíz todo
                                  germen de trastornos, persiguiendo hasta en sus más disimulados y recónditos abrigos a los
                                  perturbadores de la tranquilidad pública y a toda sociedad que, como la llamada Internacional, atente
                                  contra la propiedad, contra la familia y demás bases sociales. En su consecuencia el Poder Ejecutivo de
                                  la República ha tenido a bien decretar lo siguiente:
                                  Articulo 1o – Quedan disueltas desde la publicación de este decreto todas las reuniones y
                                  sociedades políticas en las que de palabra u obra se conspire contra la seguridad pública, contra los
                                  altos sagrados intereses de la patria, contra la integridad del territorio español y contra el poder
                                  constituido.
                                  Artículo 2o – Todas las Autoridades quedan encargadas bajo su más estrecha responsabilidad y
                                  dentro de sus atribuciones respectivas del cumplimiento rápido y fiel de este decreto.
                                  Madrid, 10 de enero de 1874. El Presidente del Poder Ejecutivo de la República, Francisco
                                  Serrano.

                                  Gaceta de Madrid, 11 de enero de 1874

                                  ..

                                  Preguntas para desarrollar los contenidos

                                  Que se corresponden con los estándares de de aprendizaje Ministerio Educación español.
                                  1.  Especifica las causas y consecuencias de las dos primeras guerras carlistas. Representa una línea del tiempo desde 1833 hasta 1874, situando en ella los principales acontecimientos históricos.
                                  2. Describe las características esenciales de la Constitución democrática de 1869.
                                  3. Identifica los grandes conflictos del Sexenio y explica sus consecuencias políticas.
                                  ...
                                  Visita otra página de esta web:
                                  TEMA SIGUIENTE:
                                  Economía y sociedad durante el siglo XIX 

                                  Tú también puedes participar con un comentario avisándome de algún error o haciendo una sugerencia. Muchas gracias
                                  ...

                                  No hay comentarios:

                                  Publicar un comentario

                                  Muchas gracias por comentar, hacer sugerencias o por avisarme de algún error. Normas para comentar:
                                  1. No respondo a preguntas que te haya hecho tu profesor. La ayuda que te ofrezco es este blog.
                                  2. No se permiten comentarios inapropiados ni spam (publicidad) de sitios que no sean educativos, pero sí enlaces a webs o blogs que tengan contenidos relacionados con la temática de la entrada.
                                  3. Sin errores gramaticales deliberados.
                                  4. Usa un nombre para poder referirme a alguien en mi respuesta




                                  Escribe tu email y recibirás un aviso cada dos meses con las novedades en Profesor de Historia, Geografía y Arte tanto los nuevos contenidos, como las ampliaciones de entradas antiguas.




                                            
                                  Subir